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El escándalo de la desigualdad

© DR
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El 1% de la población tiene la mitad de la riqueza mundial

Esta semana han sido noticia de primera plana los datos del informe de la ONG Intermón Oxfam, en los que aparece que casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el 1% de la población y la mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo. Sólo en EEUU, el 1% más rico ha acumulado el 95% del crecimiento total posterior a la crisis desde 2009, mientras que el 90% más pobre de la población se ha empobrecido aún más.

España no se queda atrás en el ranking de la desigualdad: los 20 españoles más ricos poseen más que lo que ingresan el 20% de los más pobres del país, unos 77.000 millones de euros. Parece ser que estos 20 españoles son seres humanos como el resto, con las mismas necesidades y las mismas limitaciones. No han venido de otro planeta. Y en lo esencial, son tan pobres como el más pobre de sus compatriotas.

 
¿Qué ocurriría si esos 20 españoles compartiesen su riqueza acumulada, esa que jamás les dará ni la seguridad absoluta de su vida, ni mucho menos la felicidad? Pues sencillamente que el drama de cinco millones de españoles que están en el borde del precipicio de la crisis, desaparecería como si hubiese sido tan solo una pesadilla.
 
No cabe duda de que, más allá de la responsabilidad moral personal de los mezquinos acumuladores de riqueza,
el sistema -que no sólo permite sino que favorece esta situación- es perverso. No podemos llamarlo ni sistema liberal, porque sólo unos pocos gozan de libertad, y además la usan para oprimir; ni sistema económico, porque la economía es reparto armónico de recursos; ni sistema social y político, porque ni la sociedad ni la “polis” valen nada y sirven para nada; ni sistema democrático, porque una minoría exigua acumula el poder y el tener de millones de seres humanos; ni sistema humano, porque la dignidad humana es para este sistema sólo un motivo de burla. 
 
Decía el Papa Francisco que este sistema que llamamos economía de mercado responde a la doble cultura “del descarte” y “del derrame”. Del descarte porque es la cultura de un tipo de exclusión extrema, por la que los empobrecidos no es que estén bajo los demás, o en la periferia, o sin poder, sino que sencillamente quedan fuera de la sociedad. Y del derrame porque
los hay empeñados en querer convencernos de que este sistema promueve la equidad, cuando lo único que promueve es la globalización de la indiferencia. 
 
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