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Eurovegas y Sheldon Adelson: ¡Ya esta bien, que te vayas!

© Richard GOLDBERG / SHUTTERSTOCK.com
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El gobierno español se ha puesto del lado de la dignidad de los españoles

Como todos ustedes saben nos hemos liberado del supuesto “Sueño Eurovegas”, que más que un sueño era una pesadilla. El gobierno español se ha puesto del lado de la dignidad de los españoles, y no de los espejismos embaucadores de capitalistas sin escrúpulos y de políticos insensatos, y le ha dicho a su promotor Sheldon Adelson: ¡Que ya esta bien, qué te vayas!

Pretendían colocarnos en la madrileña ciudad de Alcorcón un centro que más que de ocio era de promoción de la ludopatía, la prostitución, la corrupción de menores y la precariedad laboral. Pretendían cambiar nuestras normas legales, entre las menos importantes la ley del tabaco. Pretendían cambiar nuestra legislación laboral, nuestra legislación de protección de menores, y nuestra legislación migratoria. Y todas estas reformas hubiesen supuesto una marcha atrás en la protección de los derechos humanos.

El obispo de Getafe (diócesis a la que pertenece Alcorcón), monseñor Joaquín Pérez de Andujar, se opuso desde el principio: “Eurovergas –dijo hace más de un año- es una fachada atractiva, pero dentro ves su podedumbre”. También dejo bien claro que “estar solos no nos preocupa”, pues “hay temas en los que sabemos que estaremos solos…. Yo no tengo miedo a la soledad, porque lo que importa es la verdad, aunque a veces sea molesta y desenmascare cosas ocultas”. Además, añadía el obispo, "en España el juego hasta ahora estaba bastante controlado, así que en nuestro país no somos conscientes de la gravedad de este asunto. Pero esta propuesta llega ahora, en plena crisis, con todo este paro, como un señuelo. El jugador sueña con un golpe de suerte, esa fantasía irreal de ganar dinero sin esfuerzo, cae en la vorágine del no saber parar. Y eso al final termina dañando a los más vulnerables”.

Pero aunque nos hayamos librado de este lobo disfrazado de caperucita, el empeño por algunos en estos meses por este espejismo nos ha dejado una gran decepción. Y no me refiero sólo a los líderes políticos de la Comunidad de Madrid, que ahora han reconocido que este señuelo era un despropósito, sino a todos aquellos que por apoyarles se callaron o se salieron por la tangente, incluidos otros lideres, en este caso eclesiales, que dejaron aún más solo al obispo de Getafe. Y es que si para los primeros la tentación fue querer hacer compatible la indignidad con el dinero, para los otros, la tentación fue querer hacer compatible la indignidad con el estratégico llevarse bien con el poder.

 

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