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Monseñor Martínez Camino: “Los mártires cristianos no son las únicas víctimas”

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Rueda de prensa de balance tras la beatificación en Tarragona

El arzobispo de Tarragona, monseñor Jaume Pujol y el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Juan Antonio Martínez Camino agradecieron el trabajo de todos (voluntarios, policía, servicios médicos, autoridades, postuladores, etc, etc…) para hacer posible la beatificación y volvieron a repetir, una vez más que el acto “no se hizo contra nada ni a favor de nadie”.
 
“Me apena que gente pueda sentirse dolida por la beatificación”, contestó monseñor Jaume Pujol al ser preguntado por las plataformas que la han criticado por ir presuntamente contra la “Memoria Histórica”. “Hay que distinguir entre persecución religiosa y guerra civil”, explicó monseñor Jaume Pujol, que pidió a la sociedad que “haga un esfuerzo”. “Más que abrir heridas tenemos que curar”, explicó el arzobispo de Tarragona, que pidió encarecidamente “que no haya odio” y que no caigamos “en los tópicos”.
 
El arzobispo de Tarragona aprovechó para ofrecer todo tipo de colaboración para la exhumación de restos en el cementerio de Santa Tecla, en cuyo Patronato participa el arzobispado y el ayuntamiento de la Ciudad.
 
De igual manera contestó monseñor Juan Antonio Martínez Camino, explicando que “los mártires cristianos no son las únicas víctimas de la intolerancia del siglo XX”. “El siglo XX fue el siglo de las víctimas, un siglo oscuro para un millón de personas inocentes”, explicó y citó tanto la Soah, como la muerte de 20.000 sacerdotes rusos o la persecución de los armenios.
 
Preguntado por las palabras del Cardenal Amato en la homilía de la beatificación en la que calificó esos años de “niebla diabólica”, monseñor Martínez Camino explicó que “el cardenal no se refería a un sistema político concreto, sino al intento de erradicación de la fe cristiana por toda Europa”. “La beatificación es una ocasión para que nadie se olvide de ninguna víctima”, destacó.
 
Durante la rueda de prensa, también se ofrecieron algunos datos de participación: 25.000 personas asistieron a la beatificación, con más de 800 voluntarios, 104 obispos y 8 cardenales. A los que abría que añadir a los más de 1.800.000 personas de audiencia potencial que lo pudo seguir por televisión.

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