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Amnistía internacional denuncia: los cristianos son “los chivos expiatorios” en Egipto

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Una larga historia de abuso y discriminación de los cristianos coptos

Más de 200 propiedades de cristianos fueron atacadas y 43 iglesias resultaron gravemente dañadas en todo el país tras los acontecimientos del 14 de agosto. Un detallado informe de Amnistía Internacional revela cómo los servicios de seguridad egipcios se mantuvieron pasivos a la hora de proteger a esta minoría.
 
El informe explica con detalle cómo “las fuerzas de seguridad no impidieron los ataques de la muchedumbre enfurecida que incendió y en ocasiones arrasó iglesias, escuelas y centros de beneficencia cristianos”. Un ataque en el que al menos cuatro personas murieron.
 
“Resulta profundamente perturbador que en todo Egipto las comunidades cristianas hayan sido víctimas de ataques a manos de algunos simpatizantes del depuesto presidente Mohamed Morsi en venganza por los sucesos de El Cairo”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional, que destaca que “debería haberse previsto una reacción violenta contra las comunidades de cristianos coptos, y sin embargo las fuerzas de seguridad no impidieron los ataques ni intervinieron para acabar con la violencia.”
 
Aministía Internacional pide a las autoridades egipcias que lleven a cabo una investigación imparcial e independiente sobre estos ataques sectarios y tomen de inmediato medidas para impedir que vuelvan a ocurrir. “Es preciso elaborar y aplicar una estrategia integral de lucha contra la discriminación de las minorías religiosas y revocar las leyes y políticas discriminatoria”, explican.
 
“Si los responsables de los ataques sectarios no son puestos a disposición judicial, se transmitirá el mensaje de que los coptos y otras minorías religiosas son blancos legítimos. Las autoridades deben dejar totalmente claro que no se tolerarán ataques sectarios”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui.
 
Amnistía Internacional ha visitado lugares donde tuvieron lugar actos de violencia sectaria en Al Minya, Fayoum y la zona metropolitana de El Cairo para entrevistarse con testigos presenciales, funcionarios y líderes religiosos. En estos testimonios se revela cómo los que saqueaban las iglesias y las propiedades de cristianos gritaban: “Dios es grande” o “¡Perros cristianos!”.
 
“Morsi es mi presidente” y “Mataron a nuestros hermanos durante la oración”, son algunos de los mensajes que pueden leerse en los lugares de los ataques. Además, Amnistía Internacional denuncia que “con frecuencia antes de los ataques hubo incitaciones de líderes religiosos y en mezquitas de la zona”.
 
“Los líderes de los Hermanos Musulmanes intervinieron poco y tarde, echando la culpa a ‘matones’ y desvinculando a sus simpatizantes de los ataques”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui, que recuerda que  “los líderes deben condenar los actos de sus simpatizantes e instarles a que se abstengan de llevar a cabo más ataques sectarios y de utilizar lenguaje sectario”.
 
“En Egipto hay una larga historia de abuso y discriminación de los cristianos coptos. Bajo el régimen de Hosni Mubarak hubo un abuso tras otro, así como bajo el régimen militar y la presidencia de Mohamed Morsi”, denuncia Aministía Internacional que publica este informe con motivo del segundo aniversario de la sangrienta represión de las fuerzas de seguridad contra unos manifestantes ante el edificio de la televisión pública en El Cairo, conocido como Maspero, el 9 de octubre de 2011, en la que murieron 26 manifestantes cristianos coptos y un musulmán.
 
“Las “sesiones de reconciliación”, el método preferido por las autoridades para resolver las disputas sectarias en Egipto, hasta ahora sólo han servido para consolidar el sentimiento de injusticia entre las comunidades minoritarias y dejar libres a los autores de los ataques. Deben introducirse mecanismos adecuados para proteger a las minorías religiosas y salvaguardar sus derechos”, afirma Amnistía Internacional destcando que “las comunidades de cristianos de Egipto han sufrido la violencia sectaria durante demasiado tiempo. Esta inacción sistemática de las autoridades debe cambiar”.
 
El informe hace un balance general de la situación de los cristianos coptos en Egipto y destaca que “los sucesivos gobiernos no han abordado la discriminación y la victimización de las minorías religiosas en Egipto”. Así, destacan que bajo el régimen de Hosni Mubarak, “hay documentados al menos 15 grandes ataques contra los coptos”. “Tras su caída, bajo el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, continuó habiendo conflictos sectarios”, continúa el informe, que termina explicando que “la situación no mejoró bajo la presidencia de Mohamed Morsi: los ataques contra los coptos continuaron, y el discurso anticristiano se incrementó. Las comunidades cristianas han sufrido durante decenios trabas legales y burocráticas para construir y restaurar lugares de culto”.
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