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Vientres de alquiler: una forma más de explotación de la mujer

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Celebrado en Cancún el IX Congreso del CEFIM (Centro de Estudios de Formación de la Mujer), “La Cultura de la Vida y la Paz empieza en la Familia”

Durante la celebración del IX Congreso del CEFIM (Centro de Estudios de Formación de la Mujer), “La Cultura de la Vida y la Paz empieza en la Familia”, que se lleva a cabo esta semana en el puerto mexicano de Cancún, la abogada y constitucionalista Ingrid Tapia dejó en claro que las iniciativas de ley que pretenden regular la maternidad subrogada, “se aprovechan de la inexperiencia, ignorancia o extrema pobreza de la mujer, además de que no establecen mecanismos  eficientes que impidan la explotación y trata de mujeres”.
 
Tapia, quien es una reconocida constitucionalista volcada a la defensa de la vida y la familia sostuvo –durante su conferencia seguida con atención por cientos de mujeres que participan en el Congreso– que la maternidad subrogada en lugar de dignificar a las mujeres, educarlas y darles acceso a empleos bien remunerados promueve su ingreso formal al mercado internacional de alquiler de úteros.
 
Vicios que podrían generarse
 
El problema, señaló Tapia es “todo el negocio que hay alrededor para que una pareja pueda tener un hijo en el vientre de otra mujer y que lleva a que mujeres ucranianas e hindúes se embaracen por hambre y necesidad y que son utilizadas como incubadoras y las tienen en una especie de campos de concentración”
 
Hasta el momento la subrogación de la maternidad se ha aprobado en uno de los 32 estados que conforman México, el Estado de Tabasco, al sureste del país.
 
Ingrid Tapia ha participado en muchas legislaturas locales y en la federal, atacando, con el conocimiento de la Constitución, leyes y reglamentos que pretenderían vulnerar a la vida, a la familia y al bienestar de los menores.  En el caso de la maternidad subrogada, dijo Tapia, hay vacios que podrían generarse en estas iniciativas de ley, como el ignorar al cónyuge o concubino de la mujer gestante, si es que lo hubiere.
 
Otra gravísima consecuencia que pudiera haber en el caso de vientres sustitutos, es que un niño puede tener cuatro papás, es decir, la mamá que da el óvulo, la que lo gesta y la que alquila el vientre y en caso de darse un conflicto, no se establece a quién de ellas dará el derecho de la maternidad.
 
Además, agregó, se deberá especificar si “en caso de un conflicto prevalecerá la maternidad biológica, la gestacional o la contractual”.
 
Para Tapia, algunas iniciativas  de ley en materia de maternidad subrogada que aún no han prosperado, eluden la  obligación suficiente con cargo a los solicitantes para proveer a la mujer gestante de las medicinas, complementos alimenticios, ropa de maternidad, por lo menos tres consultas médicas de seguimiento durante el embarazo, los gastos en casos de complicaciones y cualquier otro análisis, placa, ultrasonido, estudio o viático, que resulte conveniente o necesario para la salud de la mujer gestante y el hijo.
 
¿Y si la mujer alquilada no quiere entregar al hijo?
 
En la maternidad subrogada, sostuvo Tapia, “la mujer gestante asume todo el riesgo médico quirúrgico”,  por lo que consideró que una ley en la materia, debería “prever el modo de compensación económica o aseguramiento, para el caso de su muerte por complicación de parto, incapacidad total y permanente o padecimiento crónico e incurable derivado de aquél; y en fin, las consecuencias del riesgo gestacional incluyendo la iatrogenia”.
 
Incluso, agregó la abogada y eminente defensora de la vida, “no se establece la posibilidad de impugnar la maternidad o lo que sucederá cuando la mujer gestante no quiera entregar al hijo”.
 
Citó ejemplos de otros países conocidos a través de los medios de comunicación y las redes sociales como es el caso de la India, donde en granjas se esclaviza a las mujeres para tener hijos de otras mujeres que viven en otras naciones.
 
Ese mismo peligro –dijo—puede correrse en México o en cualquiera otra nación, por lo que hay que estar alertas e impedir que este tipo de leyes no sean solamente expresión de unos cuantos sino que contengan en sí mismas el beneficio para la sociedad.

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