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El desafío de la desmoralización de la religión

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Trasladar las exigencias del consumo o la lógica del mercado a la experiencia de la religión la desmoraliza

La pregunta es recurrente y obligada: ¿Qué sentimiento provoca la masiva pérdida de fieles en la Iglesia católica? A todo obispo, sacerdote, líder, político o experto, la prensa le cuestiona esto con los datos duros provenientes de una serie de consultas divulgadas por los medios. A Brasil, el país del mayor número de católicos del mundo, se le va el título junto a los miles de devotos. Pero no sólo: México (el número dos) también vive una situación semejante. Tanto más, se habla de 10.000 feligreses menos al día en América Latina.
 
El cardenal Pedro Odilo Scherer, arzobispo de São Paulo, debió atender la misma pregunta expresada por un periodista brasileño así: “¿Cómo contrasta la primera visita del papa Juan Pablo II a Brasil con la reciente pérdida de fieles católicos en los últimos años?”.
 
El cardenal desestimó que un tema estuviera relacionado con el otro. “Lo que sucede es que estamos en un momento de transición cultural, un momento de crisis cultural y de valores. Hoy los valores religiosos son cuestionados, replanteados, reformulados y muchas veces representados en otras formas, bajo lógicas de la sociedad de consumo y del mercado; y no bajo la concepción que tiene la Iglesia católica de esos valores religiosos y de su propuesta religiosa, desde la óptica de sus principios, de la respuesta profunda a las cuestiones existenciales que el ser humano busca”.
 
También señaló que aunque “evidentemente se asegura que otros grupos religiosos están creciendo, en realidad son propuestas religiosas diseminadas, fragmentadas”.
 
“Y –añadió el arzobispo- es importante ver que no sólo la Iglesia católica pierde fieles, esto también sucede en otras religiones. Todas las Iglesias tradicionales están perdiendo fieles, también las Iglesias evangélicas tradicionales perdieron porcentualmente más fieles que la Iglesia católica en Brasil. Estamos viendo de hecho una movilidad religiosa, de un grupo a otro grupo. Esta migración religiosa necesita ser examinada precisamente desde la comprensión de los valores y los temores que estas migraciones experimentan”, acotó.
 
El cardenal Scherer, sin embargo, advirtió que “el gran problema es la desmoralización de la religión” por trasladar las exigencias del consumo o la lógica del mercado a la experiencia de la religión. Este fenómeno, dijo, provoca que más gente viva ‘sin religión’ pues al migrar por varios grupos religiosos termina en no tener nada: “La gente está migrando por las religiones, van de desilusión en desilusión hacia la no religión”.
 
Las cifras
 
Según los datos divulgados por la Fundación Getulio Vargas (FGV), la prefectura de Río de Janeiro registra los más bajos números de fieles católicos de todo Brasil: menos de la mitad de la población se declara católica y más de 15% afirma no tener religión alguna. La media nacional registra un 62% de católicos.
 
Otro reporte, ahora de la encuestadora Datafolha, indica que de 3.758 entrevistados en 180 municipios del país, el 57% de los brasileños con más de 16 años se declararon católicos; en la misma encuesta pero de 2007 Datafolha reportó 64%. Y en 1994, 75% de católicos. Le siguen los evangélicos pentecostales (19%) e iglesias evangélicas neopentecostales (9%). Brasil tiene 123.2 millones de fieles católicos.
 
Rodrigo Coppe Caldeira, profesor en ciencias religiosas de la Universidad Pontificia de Minas Gerais, en declaraciones al diario La Folha de São Paulo, dijo que la apertura de un pluralismo religioso en el país es una de las posibles claves para entender esta tendencia: “Antes ser brasileño significaba ser católico. Pero el católico brasileño siempre fue un católico de muchas pertenencias, acudía a la iglesia los domingos pero frecuentaba una misa-blanca u otra agrupación religiosa; sólo que era forzoso declararse católico para ser aceptado socialmente. Los cambios sociales hacen que esto ya no sea necesario”.
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