Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
viernes 04 diciembre |
San Juan Damasceno
home iconEspiritualidad
line break icon

Papa Francisco: El tesoro que vale no es la cuenta bancaria

HUG

Shutterstock | LightField Studios

Radio Vaticano - publicado el 21/06/13

Homilía hoy en la Domus Santa Marta

Pedir al Señor la gracia de un corazón que sepa amar y no se desvíe con tesoros inútiles. Este ha sido el corazón de la homilía que ha pronunciado el papa Francisco esta mañana en la Casa Santa Marta, durante la Misa concelebrada por el cardenal Francesco Coccopalmerio, el obispo Juan Ignacio Arrieta y el auxiliar José Aparecido Gonzalves de Almeida, respectivamente presidente, secretario y subsecretario del Consejo Pontificio para los textos legislativos, acompañados por los colaboradores del dicasterio.

Estaban presentes en la celebración parte del personal de la Fabbrica Basilica San Juan de Letrán, con mons. Giacomo Ceretto a la cabeza, además de personal de la Domus Sanctae Marthae.

La búsqueda del único tesoro que nos podemos llevar más allá de la muerte es la razón de ser de un cristiano. Es la razón de ser que Jesús explica a los discípulos en la cita de hoy del Evangelio de Mateo: “Dónde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

El problema, explica el Papa Francisco, está en la confusión de las riquezas. “Hay tesoros arriesgados” que seducen pero “que debemos abandonar”, aquellos acumulados durante la vida pero que la muerte hace vanos.

Constató con leve ironía el Papa: “nunca he visto un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre, nunca”. Pero existe un tesoro que “podemos llevar con nosotros”, un tesoro que nadie puede robar, que no es –afirma- “lo que hemos ahorrado”, sino “lo que hemos dado a los demás”.

“Este tesoro que nosotros hemos dado a los demás, es lo que nos llevamos. Este será nuestro mérito –entre comillas, porque es ¡el ‘mérito’ de Jesús en nosotros! Es lo que debemos llevar. Es lo que el Señor nos deja llevarnos. El amor, la caridad, el servicio, la paciencia, la bondad, la ternura, son tesoros bellísimos: los que podemos llevarnos. Los otros, no”.

Por tanto, como asegura el Evangelio, el tesoro que vale a los ojos de Dios, es el que desde la tierra se acumula en el Cielo.

Pero Jesús, revela el papa Francisco, va un paso más allá: vincula el tesoro al “corazón”, crea una “relación” entre los dos términos. Esto, añadió, porque nuestro corazón es “un corazón inquieto” que el Señor “ha hecho así para que lo busquemos a Él”.

“El Señor nos ha metido esta inquietud en el corazón para que le busquemos, para encontrarlo, para crecer. Pero si nuestro tesoro es un tesoro que no está cercano al Señor, nuestro corazón se inquieta porque esto no es bueno, no funciona con estos tesoros… Tanta gente, también nosotros nos inquietamos… Por tener esto, por llegar a algún sitio, al final nuestro corazón se cansa, nunca se llena: se cansa, se vuelve vago, se convierte en un corazón sin amor. El cansancio del corazón. Pensemos en ello. ¿Qué tengo yo? ¿Un corazón cansado, que solo quiere apañarse con tres o cuatro cosas, una cuenta llena en el banco, y dos o tres cosas más o un corazón inquieto, que busca siempre las cosas que no puede tener, las cosas del Señor? A esta inquietud del corazón hay que atenderla siempre”.

En este punto, prosigue el papa Francisco, Cristo nos llama la atención sobre el “ojo”, que es el símbolo de “la intención del corazón” y que se refleja en el cuerpo: un “corazón que ama” hace que el cuerpo sea “luminoso”, un corazón “malo” lo oscurece.

De este contraste, luz-tinieblas, destaca el Papa, depende “nuestro juicio sobre las cosas”, como, por otro lado, demuestra el hecho que de “un corazón de piedra”, “cogido a un tesoro de la tierra” –a un “tesoro egoísta” que puede convertirse también en un tesoro “del odio”- vienen “las guerras…”.

Por eso, reza finalmente el Papa, por intercesión de san Luis Gonzaga, pidamos la “gracia de un corazón nuevo”, un “corazón de carne”.

“Que todos estos pedazos del corazón que son de piedra, el Señor los haga humanos, con esta inquietud, con el ansia buena de seguir adelante, buscándolo a Él y dejándonos encontrar por Él.

¡Que el Señor nos cambie el corazón! ¡Y así nos salvará! Nos salvará de los tesoros que no pueden ayudarnos a encontrarnos con Él, en el servicio a los demás, y también que nos dé luz para conocer y juzgar según el verdadero tesoro: su verdad.

Que el Señor nos cambie el corazón para buscar este verdadero tesoro y así convertirnos en personas luminosas y no en personas de tinieblas”.

© Radio Vaticano

Tags:
papa franciscoriqueza
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
FATHER JOHN FIELDS
John Burger
Muere el sacerdote voluntario para el ensayo ...
HUG
Dolors Massot
El médico que abrazó al enfermo de coronaviru...
MARIA DEL MAR
Rodrigo Houdin
Fue abandonada en un basural, pero buscó a su...
HOMELESS
Javier González García
La historia de Marina: De vivir en la calle a...
PADRE CEPEDA
Cecilia Zinicola
El beso de Jesús, la historia de un párroco b...
EMANUELLE CUETO RAMOS
Jesús V. Picón
Sacerdote con cáncer terminal: Pierde los ojo...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.