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Monseñor Romero no era un político y mucho menos un guerrillero

© Jose CABEZAS / AFP
Fieles recuerdan a monseñor Romero en el aniversario de su muerte
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Quienes le asemejan al Che no comprenden ni su ministerio ni su martirio

Por cortesía del profesor Rafael Luciani, publicamos esta entrevista suya a Julian Filochowski Presidente del Romero Trust (Londres, Reino Unido, www.romerotrust.org.uk), entidad dedicada a promover la memoria de monseñor Oscar Romero en todo el mundo. La entrevista fue originalmente publicada en Reporte Católico Laico, que dirige la periodista venezolana Macky Arenas (http://www.reportecatolicolaico.com/)
 
 
¿Que significa la figura de mons. Romero, su violenta muerte y su testimonio de vida, de cara a los retos de la Iglesia en la actualidad?
 
Como pastor y como líder de la iglesia el arzobispo Romero acumuló autoridad moral colosal – que todavía hoy se reconoce. En la actualidad la autoridad moral de la Iglesia está bastante disminuida. Sin embargo, en todo el mundo Oscar Romero es abrazado con admiración, con cariño y con orgullo como un icono de santidad, un modelo de obispo y un testigo creíble del Evangelio y de la Resurrección de Jesucristo para estos tiempos eclesiales turbulentos. Era absolutamente ortodoxo y absolutamente radical.
 
Romero era enemigo de encubrimiento y del ‘spin’ que es el pecado omnipresente de hoy. Desde su púlpito, sin temor y proféticamente, dijo la verdad de lo que estaba ocurriendo en El Salvador. Denunció y lamentó los asesinatos, el sufrimiento y la explotación de su pueblo, y al final él dio su vida por ellos. Como dice la expresión popular: "predicaba con el ejemplo". Tenemos hoy demasiados ‘cristianos Nicodemos’, obispos y laicos por igual, con miedo a decir la verdad en público sobre controversias contemporáneas que afectan a la Iglesia y al mundo. El camino de Romero al martirio nos recuerda que ‘salvar la cara’ de la jerarquía no puede prevalecer sobre decir la verdad acerca de la violación de los derechos humanos y garantizar justicia para las víctimas de abuso y los excluidos.
 
Romero era un hombre profundamente espiritual, con una rica vida de oración;  su ejemplo para nosotros es la hermosa y transparente síntesis que hizo, al vivir y testimoniar la fe y promover la paz con justicia.
 
 
La opción  de Mons Romero era a favor de los pobres y los derechos humanos gravemente pisoteados en El Salvador de su época. ¿Fue su lucha más efectiva que la de aquellos sacerdotes que por esas décadas optaron claramente por las opciones políticas de izquierda o por tomar las armas como el caso de Camilo Torres en Colombia?
 
Monseñor Romero no era un político y mucho menos un guerrillero. Aquellos que ponen su retrato junto al del Ché Guevara malinterpretan completamente su ministerio y, a veces, oportunisticamente, malinterpretan su martirio. Romero era inequívocamente opuesto a los caminos  de la violencia y, en sus últimos meses, recibió amenazas de muerte de parte de la derecha y de la izquierda.
 
El arzobispo Romero hizo una opción evangélica para los pobres. Los pobres fueron marginados y sus derechos y su dignidad pisoteados. Sus protestas fueron ignoradas. Romero vio a Jesucristo ‘disimulado’ entre esta su gente crucificada. Él creía que su difícil situación era una negación de la Encarnación. La civilización de amor por la que luchamos, declaró, no es sentimentalismo, sino  justicia y verdad. Y así se convirtió en la voz de los que no tenían voz. Pero sus palabras y sus acciones eran coherentes y consistentes.

Su respuesta, por tanto, fue tratar de bajar a Cristo de la cruz y asegurar que otros no fueran puestos ahí en su lugar. Defendió a los pobres, denunció las violaciónes de los derechos fundamentales con toda la elocuencia de los profetas del Antiguo Testamento, buscaba recompensa para ellos y ofrecía apoyo pastoral. Pero al mismo tiempo, pedía un cambio en el corazón de los ricos y poderosos.

Era un "constructor de puentes” buscando con todas las fibras de su ser prevenir la violencia y detener la marcha inexorable de la guerra civil. Una transformación de las estructuras de la violencia institucionalizada era crucial pero él sabía que tenía que ir acompañada de cambios simultáneos en los corazones y las mentes y en la fe vivida de todo el pueblo si una sociedad basada en la paz y la justicia y la libertad iba alguna vez a surgir en El Salvador.
 
¿Cómo juzgamos la eficacia? El martirio de Romero ha dejado una huella indeleble en la sociedad salvadoreña y latinoamericana; dentro de la Iglesia universal, él pronto será el santo patrono de todo el movimiento por la justicia y la paz, ya que es considerado como un mártir del Vaticano 2 y del Magisterio de la Iglesia . La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de marzo,  aniversario de su martirio, como el "Día Internacional por el Derecho a la Verdad en relación con Violaciónes Graves de los Derechos Humanos y por la Dignidad de las Víctimas." Que Cosa!
 
¿Está claro, a estas alturas, cuál fue el verdadero móvil del asesinato de Mons Romero?
 
Está claro que Romero rechazó la "reforma con represión" persiguida en 1980 por la junta cívico-militar salvadoreña que estaba trayendo indecibles sufrimientos a los pobres. "¿Qué valor tienen las reformas económicas si vienen empapadas de tanta sangre", se preguntó. Pero él englobaba su rechazo dentro de un marco de Doctrina Social Católica y una evangelización que tenía en su núcleo la promoción de la justicia. Por tres años había habido persecución constante de la Iglesia, que había traído seis sacerdotes asesinados, docenas de catequistas asesinados y la profanación de iglesias y sus tabernáculos. Su odio a la justicia se convirtió en odio a la enseñanza de la Iglesia, expresada en el Concilio Vaticano 2 y en las encíclicas papales que eran la brújula de Romero. Así que, el motivo de su muerte fue "odium fidei" (odio a la fe) superpuesto al "odium Justitiae ‘(odio a la justicia).

 
¿Cuál era el impacto de las homilías y prédicas de Mons Romero en la población, más allá de lo que comúnmente se percibe como el fanatismo ideológico desatado en su contra?
 
Usted puede saber que el ministerio de predicación y enseñanza de Romero estaba centrado en su homilía semanal dentro de la misa del domingo por la mañana en la Catedral. Las homilías eran legendarias – y todo el país escuchaba por radio.
 
Ahí  descubría él la Palabra de Dios. En la primera parte, explicaba los textos escriturales  con exégesis bíblica y agudeza catequística; pero, más allá de eso, con una verdadera profundidad teológica, la conectaba con la  realidad de El Salvador. La hacía una buena noticia para su pueblo, sus pobres. Fortalecía la fe de ellos.
 
En la segunda parte de la homilía Romero aplica la Palabra de Dios a las complejas y específicas circunstancias de la época, repasando de los eventos más importantes de la semana y emitiendo un juicio profético sobre ellos. Era la voz de los que no tenían voz,  melífluo y didáctico, una palabra que acusaba – y más de una vez excomulgaba – una palabra que traía esperanza, buscaba reconciliación, invitaba a un cambio de corazón. Su palabra era un testimonio fiel a la verdad en una sociedad de encubrimiento y mentiras – pero era un testigo de la verdad desde su "cátedra", y dentro de la liturgia eucarística. Sus palabras a menudo establecían la agenda nacional para la semana siguiente. Sobre todo, su estímulo generaba esperanza en las comunidades cristianas. Y el estruendoso aplauso que frecuentemente puntuaba sus homilías era el "Amén" del pueblo.

 
¿Qué hace la fundación que Ud dirige para preservar y difundir el legado de Mons Romero?
 
Hemos formado una red de solidaridad que une varios cientos de "amigos de Romero. Organizamos liturgias y conferencias para promover el conocimiento de su vida, su enseñanza y su martirio – y también el de los otros mártires salvadoreños. Ponemos financiamiento a disposición de las Hermanas Carmelitas en el hospital de cáncer donde él vivió, de la oficina de la arquidiócesis de beatificación y de pequeños proyectos que promuevan los derechos humanos en El Salvador. Asistimos con la conservación de las reliquias del Arzobispo Romero en el Hospitalito y en el Centro Monseñor Romero de la Universidad Jesuita.

Nuestro sitio web www.romerotrust.org.uk es un tesoro de materiales de estudio y de oración incluyendo todas las homilías de monseñor Romero, cartas pastorales y su diario, junto con grabaciones de sus homilías predicadas y su diario según dictado en la grabadora. Tenemos fotografías de su vida y muerte y muchas charlas conmemorativas y filmaciones. También tenemos una página en Facebook https://www.facebook.com/groups/59310777496/. Junto con Convivium Press (www.conviviumpress.com) tenemos previsto publicar seis volúmenes de una edición crítica de todas sus homilías, en el idioma Inglés, en 2013-14.
 
La beatificación parece estar cercana. ¿Cómo se ha llevado adelante la Causa?
 
Parece que la causa de Monseñor está progresando una vez más después de haber estado bloqueada por algunos años en la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Papa Francisco felizmente parece mostrar una afinidad natural por Oscar Romero en muchas de sus acciones y palabras. La causa se ha seguido diligentemente  por monseñor Vincenzo Paglia, en Roma, y por Mons. Jesús Delgado y monseñor Rafael Urrutia en San Salvador por más de dos décadas. Sin embargo, debemos recordar que las comunidades cristianas de América Latina hace mucho tiempo ", lo canonizaron en sus corazones", como San Romero de las Américas. Así, clamo: ‘santo subito’. Oremus..!
 

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