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Martes, 08 De Enero
San Alberto de Cashel

El obispo irlandés que lo dejó todo y se convirtió en peregrino

© DR
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La historia de este santo está envuelta en la más completa oscuridad. Se dice comunmente que fue arzobispo de Cashel, y dicha diócesis le honra como patrón; pero es prácticamente cierto que la diócesis de Cashel no existía en la época que se atribuye a san Alberto.

Una biografía latina, escrita probablemente en el siglo XII, describe al santo como “natione Anglus, conversatione angelus” (inglés de nacimiento, y de conducta angélica), y nos informa que san Alberto recibió en Inglaterra la visita de san Erardo, obispo irlandés de Ardagh.

Alberto le acompañó de vuelta a Irlanda, y al pasar por Cashel, que había estado dos años sin obispo, fue elegido por aclamación para ocupar esa dignidad.

Sin embargo, poco después de su consagración episcopal, durante un concilio que tuvo lugar en Lismore, un elocuente sermón indujo a san Alberto a renunciar a todos los honores y posesiones.

Así pues, junto con san Erardo y otros compañeros, partió al continente a llevar vida de peregrino.

Alberto y sus compañeros llegaron a Roma en tiempos del papa Formoso (891-896), quien les dio la bienvenida y les alentó en sus buenos propósitos.

En Roma se separaron los peregrinos, y Alberto emprendió viaje a Jerusalén. A su regreso deseaba ver a su amigo Erardo, pero al llegar a Ratisbona se enteró de que ya había muerto. Alberto rogó a Dios que le llevara también a él de esta vida, y murió pocas horas después.

El relato en que nos basamos no habla de parentesco entre Alberto y Erardo, pero otras narraciones dicen que eran hermanos, y aun mencionan a un tercer hermano, Hildulfo, que fue arzobispo de Tréveris; pero esto no pasa de ser una fábula.

Todos los datos que poseemos sobre san Erardo nos hacen situarle en el siglo VII, por consiguiente, es imposible que haya visitado Roma en tiempos del papa Formoso.

De hecho, este Erardo de la leyenda de san Alberto es el mismo san Erhardo de Ratisbona que celebramos hoy, 8 de enero, de un siglo anterior.

La fiesta de san Alberto se celebra en toda Irlanda.

 

W. Levison, en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores Merov., vol. vi, pp. 21-23, publicó la Vida de San Alberto. Ver también Acta Sanctorum, 8 de enero, pág 533 (con san Erhardo); y Lives of Iriash Saints, vol. I, pp. 102-113.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Artículo publicado originalmente por El Testigo Fiel 

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Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.
Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer".
El respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados".
El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde,
y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.
Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.
Todos comieron hasta saciarse,
y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado.
Los que comieron eran cinco mil hombres. Mc. 6,34-44

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