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Hoy celebramos a...

Jueves, 06 De Septiembre
San Zacarías, Profeta

Invita al pueblo a acercarse al Dios que había abandonado

ZECHARIAH
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Hoy nos acercamos hasta el Antiguo Testamento para recordar al Santo de hoy: El Profeta San Zacarías. Su ministerio dura dos años y comienza la predicación en el mismo perido en el que ejerce su ministerio profético Ageo. Zacarías es hijo de Baraquías y en su tarea invita al pueblo a acercarse al Dios que había abandonado.

Su Mensaje se centra en la esperanza de las bendiciones que derramará Yavé desde el Cielo en el momento de la unión del pueblo con su Templo cuando retornen al Señor. Es un camino de esperanza durante el periodo de restauración. Su predicación también habla d ela instaruación del Reinado mesiánico, cuando habla del Señor como Rey justo y victorioso que viene cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. De esta forma presenta al Mesías que viene a salvar al pueblo que caminaba en tinieblas y que viene a restaurar todo lo perdido a causa del pecado. Zacarías culmina su vida, muriendo asesinado por orden del Rey Joás.

Iconografía del Santo: Se le representa con el Libro profético que escribió, que se incluye en el Antiguo Testamento y que lleva su mismo nombre.

 

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En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.
Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.
Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes".
Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes".
Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador".
El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres".
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron. Lc. 5,1-11

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