Campaña de Cuaresma 2025
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Los santos tienen una variedad de imágenes útiles que pueden ayudarnos en nuestra vida de oración. Una de ellas es la imagen del vientre de María, colocándose uno mismo dentro de él de una manera mística.
Un lugar cálido y seguro
El vientre materno es un lugar cálido, seguro y nutritivo. El tiempo en el vientre materno es una etapa en la vida de cada persona en la que se desarrolla, lenta pero incesantemente.
En la vida espiritual, Jesús mismo dijo que necesitamos "nacer por segunda vez":
Jesús le respondió: "En verdad, en verdad te digo que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios." Nicodemo le dijo: "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer?". Respondió Jesús: "En verdad, en verdad te digo que el que no nazca del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios". (Juan 3, 3-5)
Nicodemo puede haber estado confundido, pero estaba en el camino correcto. Puede que no podamos entrar en el vientre de nuestra madre por segunda vez, pero podemos entrar espiritualmente en el vientre de María y allí nacer del "agua y el Espíritu."
El vientre de María
San Luis de Montfort utiliza esta imagen en su libro La verdadera devoción a María:
San Agustín, superándose a sí mismo y yendo más allá de todo lo que hasta ahora he dicho, afirma que todos los predestinados, para ser conformados a la imagen del Hijo de Dios, están en este mundo ocultos en el seno de la santísima Virgen; donde son custodiados, alimentados, criados y hechos crecer por esa buena Madre hasta que los ha llevado a la gloria después de la muerte, que es propiamente el día de su nacimiento, como la Iglesia llama a la muerte de los justos.
En este caso, San Agustín y San Luis María Grignon de Montfort se refieren a que nuestro verdadero "nacimiento" es nuestro "nacimiento" a la Vida Eterna.
El lugar perfecto
El seno de María es el lugar perfecto para permanecer alimentándonos de la Palabra de Dios, para que un día podamos entrar en la Vida que está por venir.
Podemos entrar en el seno de María simplemente acudiendo a ella en oración y pidiéndole que nos guíe hasta su Hijo.
Podemos descubrir que Jesús ya está allí, en su vientre, y por eso, cuando nos imaginamos en el vientre de María, Jesús está allí, a nuestro lado.
La próxima vez que entres en oración, considera la posibilidad de dejarte envolver espiritualmente por el vientre de María.


