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El Papa quiere una iglesia alemana «católica, no protestante»

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JOHANNES NEUDECKER / DPA / DPA PICTURE-ALLIANCE VIA AFP

Ary Waldir Ramos Díaz - publicado el 21/11/22

Homosexualidad, mujeres sacerdotes, la formación del clero, entre los temas aún por resolver entre el Vaticano y la Iglesia de Alemania en el marco del Sinodo sobre sinodalidad

Los obispos alemanes concluyeron su visita ad limina en el Vaticano (14-19 de noviembre). La Iglesia alemana quiere incluso reformas estructurales en la Iglesia, pero el Vaticano se opone y habla de «moratoria» del sínodo alemán. Incluso la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad no encuentra soluciones comunes. 

En este sentido, el 19 de noviembre, en un encuentro con la prensa desde Roma, el presidente de la conferencia episcopal Georg Bätzing refutó la opinión del Vaticano de que las reflexiones sobre el sacerdocio de las mujeres y de la homosexualidad estuvieran ya cerradas. 

El Vaticano por su parte, insistió – con la voz del cardenal Pietro Parolin – asegurando a los obispos alemanes que sigan pensando en las «reformas», lo cual expresamente significa: «reformas de la iglesia y no de iglesia» (Comunicado conjunto entre los obispos alemanes y el Vaticano: 19.11.2022). 

Tras siete años de no venir a Roma, los obispos tuvieron ‘un cara a cara’ con el papa Francisco sobre el Sínodo en Alemania, país donde ya hay «una gran y hermosa Iglesia protestante», y no se necesita otra, o mejor: que «no querría otra»: «Quiero que sea católica». Así lo dijo el Papa pensando en los católicos alemanes (Vuelo de regreso de Bahrein 06.11.2022).  

Moratoria 

El 18 de noviembre, el Vaticano envío un comunicado en nombre de los 62 obispos y la Curia Romana. El Vaticano habla de moratoria, es decir que los problemas han quedado pospuestos y no se han resuelto. 

El Sínodo alemán es un proceso que debería estar bajo el techo del Sínodo sobre la sinodalidad en el que el pueblo, junto al clero alemán reflexionan sobre propuestas de cambio en la Iglesia. Sin embargo, los temas son de difícil discernimiento, como por ejemplo el sacerdocio femenino (zanjado con un «no rotundo» por papa Juan Pablo II), el celibato sacerdotal o reflexionar sobre la moral sexual sobre la homosexualidad y la bendición de uniones de parejas del mismo sexo, entre otros. 

El Papa, que se había reunido con los obispos el día anterior, no participó en el encuentro para hacer síntesis y sacar el comunicado antes mencionado, que fue una oportunidad para una «confrontación informal, pero necesaria y constructiva», según el cardenal secretario de Estado Parolin.

En el Instituto Augustinianum, a pocos pasos de la Plaza de San Pedro, los obispos alemanes se encontraron con la Curia Romana. El moderador de la reunión, el cardenal Parolin, mencionó en su introducción las «preocupaciones que suscita el camino sinodal alemán”. 

El Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), Mons. Georg Bätzing, obispo de Limburgo, respondió recordando que los abusos del clero estaban en el origen de su planteamiento y recordó los principales temas tratados en las asambleas de Alemania. 

En efecto, hay que dar un paso atrás para entender porque el sínodo alemán inició antes del sinodo sobre la sinodalidad.

El punto clave es el informe del 2018 sobre los abusos sexuales en el que se documentan más de 3.670 casos contra menores en los últimos decenios. Por tanto, el terremoto de la perdida de miles de donaciones y el abandono en masa: Casi 360.000 personas dejaron la Iglesia católica en Alemania en 2021 tras los escándalos de abusos (27.06.2022).

No romper el diálogo

Durante la reunión en Roma, algunos de los participantes -probablemente un gran número de obispos alemanes, que votaron a favor de las propuestas del sínodo alemán el pasado mes de septiembre, defendieron la necesidad de «continuar la reflexión» llevada a cabo por este sínodo nacional, según el comunicado antes mencionado.

Los cardenales Marc Ouellet, Prefecto del Dicasterio para los Obispos, y Luis Francisco Ladaria Ferrer, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, intervinieron en este sentido, expresando «franca y claramente» sus preocupaciones y reservas respecto a «la metodología, los contenidos y las propuestas del Camino Sinodal alemán». Propusieron, «por el bien de la unidad de la Iglesia», que las propuestas que surgieran fueran «incluidas» en el sínodo sobre el futuro de la Iglesia.

El contexto de este intercambio ha sido el camino sinodal alemán que inició antes (en 2019) que el Sínodo convocado por el Papa desde Roma (2021) debido a los escándalos de los abusos en Alemania. Mientras que el Sindodo sobre la sinodalidad ha sido prolongado aludiendo – argumentó el Papa- que se necesita más tiempo para el discernimiento, así se realizará en dos sesiones: 2023 y 2024 (16.10.2022). 

De esta «confrontación de posiciones diferentes», subraya el comunicado, se desprende «la importancia y la urgencia de profundizar en ciertas cuestiones» planteadas durante los debates. Especialmente las relativas a las «estructuras de la Iglesia», el «ministerio sagrado y su acceso» o la «antropología cristiana”.

La cuerda entre el Vaticano y los obispos alemanes no se rompe. El cardenal Parolin, para concluir, reconoció que esta confrontación no puede «ser ignorada» en el futuro. Todos los participantes acordaron que este «diálogo» continuará «en los próximos meses, para contribuir al enriquecimiento de la vía sinodal alemana y del Sínodo universal de la Iglesia».

Mons Bätzing: No es un opción dejar de hablar de los temas candentes 

El presidente de los obispos alemanes impugnó la opinión del Vaticano, pues afirmó que una moratoria en el camino sinodal alemán «no es una opción». Mons Bätzing, en una conferencia de prensa celebrada en el día siguiente al comunicado del Vaticano, desde el Augustinianum, aseguró que, aunque había escuchado las «reservas» de la Curia Romana, la Conferencia Episcopal Alemana «quiere y debe dar respuestas a las preguntas de los fieles» (19.11.2022). 

En la conferencia, el arzobispo Bätzing sostuvo que la charla de dos horas del pontífice a los 62 obispos alemanes el 17 de noviembre les había «animado». El Papa, explicó, escuchó las diferentes posiciones de los obispos alemanes y luego les instó a tener valor y paciencia para resolver sus tensiones. «No estamos de acuerdo en cuestiones teológicas importantes, especialmente en lo que se refiere a la vía sinodal», admitió el obispo alemán. Y descartó la propuesta de moratoria que había surgido. 

El obispo Bätzing por ejemplo dijo que sobre las bendiciones a las parejas del mismo sexo. «No voy a retirar» la posibilidad de bendecir a las parejas del mismo sexo que «crean y pidan la bendición de Dios», insistió.

No al lenguaje cismático 

Una fuente consultada desde Alemania confirmó a Aleteia que, de hecho, hubo una confrontación entre dos posiciones muy diferentes. La Iglesia alemana quiere incluso reformas estructurales en la Iglesia, pero el Vaticano se opone. Incluso la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad no encuentra soluciones comunes. La Iglesia alemana no quiere una nueva reforma al margen de la Iglesia universal, sino que espera esa «actualización» deseada por papa Juan XXIII desde el interno.

En efecto, el cardenal Reinhard Marx ha pedido mirar a la tradición, mientras que se camina como Iglesia junto al pueblo. «No hay que romper con el pasado. Todo lo contrario, debemos tener el valor de empezar algo de nuevo a la luz de la tradición y mantener el tesoro del pasado. Pero, sobre todo, debemos mirar hacia adelante», aseguró Marx en una homilía en la Basílica de San Pablo (18.11.2022). 

Iglesia sinodal inclusiva: 

Y del documento continental también se pueden observar esas voces provenientes de Estados Unidos, así como del sínodo alemán, que indican una visión de una iglesia inclusiva y volcada a la hospitalidad – según las enseñanzas de Jesús -: 

«en lugar de comportarnos como custodios que intentan excluir a otros de la mesa, tenemos que hacer más para asegurarnos de que la gente sepa que todos pueden encontrar un lugar y un hogar aquí» (comentario de un grupo parroquial de Estados Unidos). Estamos llamados a ir a todas partes, sobre todo fuera de los territorios más familiares, «saliendo de la posición cómoda de quienes dan hospitalidad, para dejarnos acoger en la existencia de los que son nuestros compañeros de viaje en la humanidad» (CE Alemania). (punto 31 – DOCUMENTO DE TRABAJO PARA LA ETAPA CONTINENTAL). 

Abusos 

En definitiva, un punto importante compartido entre los obispos de Alemania y el Vaticano es el rechazo a los abusos. Aunque si se distancian en la manera de enfrentar la reforma. De ahí, el proceso de «escucha del pueblo de Dios». Por ello, cabe destacar lo que revela el texto continental sobre los abusos que se ha publicado recientemente; considerados el obstáculo más grande para confiar en la Iglesia. 

En efecto, muchas iglesias locales informaron de que se enfrentan a un contexto cultural marcado por la disminución de la credibilidad y la confianza debido a la crisis de los abusos del clero. Algo que también sucede en Alemania, como recordamos. Este es uno de los problemas que emergen del documento que servirá para preparar el Sínodo sobre la sinodalidad. 

«Un obstáculo especialmente importante para caminar juntos es el escándalo de los abusos cometidos por miembros del clero o por personas que ejercen cargos eclesiásticos: en primer lugar los abusos contra menores y personas vulnerables, pero también los de otro tipo (espirituales, sexuales, económicos, de autoridad, de conciencia)».

Una dolorosa admisión sobre la lacra de los abusos en la Iglesia que ha llevado a muchos grupos sinodales a pedir «un cambio cultural» en la institución hacia una mayor transparencia y responsabilidad. Además se pide más espacio para las mujeres, mayor acogida para los divorciados, escuchar la voz de los indígenas, y hasta acoger el cansancio y la desilusión de los sacerdotes que ya no tienen la misma fuerza de antes.

Igualmente, el texto pide «un diálogo más incisivo y un espacio más acogedor a quienes, por diversas razones, sienten una tensión entre la pertenencia a la Iglesia y sus propias relaciones afectivas, como, por ejemplo los divorciados vueltos a casar, los padres y madres solteros, las personas que viven en un matrimonio polígamo, las personas LGBTQ». Algo que también los obispos alemanes plantean a Roma, luego de «escuchar» las voces de los fieles, incluso no practicantes. Sin embargo, la cuestión quedar abierta: ¿logrará la iglesia en Alemania canalizar su propuesta sinodal nacional en el torrente sinodal de la Iglesia sinodal universal? 

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