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¿Cómo tomar en conciencia decisiones de vida? Y, ¿cómo hacer que estas decisiones se conviertan en camino de la santidad? Monseñor José María Gil Tamayo, obispo de Ávila, lo explica por medio de una guía los consejos de santa Teresa de Jesús, en una carta pastoral.
El prelado, en su misiva, aclara: "No todos tenemos que ser místicos, reformadores o monjas carmelitas; sí, todos tenemos que saber cómo escuchar la llamada de Cristo y cómo decidirnos a seguirlo".
El discernimiento

Para descubrir todas esas llamadas, sean grandes o pequeñas, el obispo invita a pedir "un don del Espíritu Santo, que es el discernimiento".
"Sin él, podemos convertirnos fácilmente en marionetas a merced de las tendencias del momento o de ideologías que distorsionan la vida cristiana".
El discernimiento, aclara el obispo, "es la capacidad que recibe el ser humano para poder escuchar, a través de los acontecimientos y circunstancias cotidianas, la voz de Dios; para poder ser fascinados por el bien, la belleza y la alegría que se desprenden de su voluntad y para poder así determinarse a cumplirla con diligencia".
Para responder a estas preguntas, propone el ejemplo de santa Teresa de Jesús, en particular, distinguiendo "tres llamadas importantes", que experimentó en su existencia terrena.
Primera llamadaOptar por la verdad
La primera llamada, según el obispo, es el misterio más profundo de la fe: "Reconocer a Dios y su verdad en nuestra vida".
Para responder a esta llamada de Dios, el reconocimiento de su Verdad en nuestras vidas, Santa Teresa ofrece con su vida varios consejos, recogidos por monseñor José María Gil Tamayo:
- "El ejemplo de los santos, cuyas vidas leía".
- "El mismo hábito de la lectura, que supone silencio y reflexión".
- "La compañía de sus hermanos, con quienes compartía libros y sueños".
- "El ‘gusto’ interior, esa facultad que tradicionalmente se identifica con don de la sabiduría, que consiste en la capacidad de saborear espiritualmente el ‘buen gusto’, la paz y la alegría, que proceden de Dios".
segunda llamadala vocación

El obispo continúa después analizando la segunda llamada que Teresa recibió en plena adolescencia, "cuando andaba enredada con fantasías propias de la edad". De hecho, se definía "como ‘enemiguísima de ser monja’".
El obispo recoge estos elementos importantes en el discernimiento de la propia vocación, inspirado en el ejemplo de la santa:
- "La necesidad de un ‘hermano mayor en la fe’, de un director espiritual cuya escucha y cuyos consejos nos ayuden a ser discípulos de Cristo".
- "La importancia de la oración, en la que es introducida durante su estancia adolescente en el Convento de Nuestra Señora de Gracia".
- "La atención al lenguaje de los deseos. Santa Teresa hace una experiencia parecida a la de san Ignacio durante su convalecencia en Loyola. Se imagina a sí misma a veces fuera del convento -que ella describe como ‘el gusto de mi sensualidad y vanidad’- y otras veces siendo monja. Aunque ambas cosas le atraían, descubría que lo que verdaderamente le llenaba de alegría y correspondía a sus verdaderos deseos era entregarse a Cristo".

Tercera llamadala conversión definitiva
Esta última llamada, la debe experimentar todo seguidor de Jesús para purificar su fe y vida, centrándolas en el Señor.
Recordando la vida de santa Teresa, monseñor Gil Tamayo constata: "Si en la primera [llamada], siendo niña, conoce a Dios y en la segunda, de adolescente, descubre su vocación, en esta tercera se consolida en el camino de la oración contemplativa".
Para responder al llamado de Dios a la entrega total a Él, el obispo ofrece un solo consejo, inspirado en la santa: "Lo decisivo en este discernimiento es la concentración del corazón en Cristo, el amor a Él sobre todas las cosas, nacido de la contemplación del grande e infinito que Él nos tuvo. Cuando uno realmente ama a Jesús, sabe cómo escucharlo y desea complacerlo".

