De san Simón Stock sabemos que fue un monje carmelita del siglo XIII. La tradición afirma que se le apareció la Virgen del Carmen y le dio el escapulario y le prometió que quien lo llevara se libraría del infierno.
Desde el siglo XVI la costumbre del escapulario está extendida en toda la Iglesia y se debe a san Simón Stock la evolución de la Orden del Carmen, que pasó de ser eremita a mendicante. Este santo murió en Burdeos el 16 de mayo de 1265, cuando estaba cerca de cumplir cien años.
Consagrarse a María santísima
El Papa san Juan Pablo II dirigió un mensaje a la Orden del Carmen, en el que destacó su alegría al saber que los carmelitas dedicaban el año 2001 a María santísima, a quien él había consagrado el tercer milenio, " invocada como Flor del Carmelo, Madre y Guía en el camino de la santidad":
"Esta intensa vida mariana, que se manifiesta en una oración confiada, en una alabanza entusiasta y en una imitación diligente, lleva a comprender que la forma más auténtica de devoción a la Virgen santísima, expresada mediante el humilde signo del escapulario, es la consagración a su Corazón Inmaculado "
Y lo más importante, destaca el santo Juan Pablo II, el compromiso que adquiere quien usa el escapulario y las promesas de la santísima Virgen María:
"... son dos las verdades evocadas en el signo del escapulario: por una parte, la protección continua de la Virgen santísima, no solo a lo largo del camino de la vida, sino también en el momento del paso hacia la plenitud de la gloria eterna; y por otra, la certeza de que la devoción a ella no puede limitarse a oraciones y homenajes en su honor en algunas circunstancias, sino que debe constituir un "hábito", es decir, una orientación permanente de la conducta cristiana, impregnada de oración y de vida interior, mediante la práctica frecuente de los sacramentos y la práctica concreta de las obras de misericordia espirituales y corporales".
Oración
San Simón Stock cada día rezaba esta oración pidiendo por su Orden:
"Flor del Carmelo,
Viña florida, esplendor del cielo;
Virgen fecunda y singular;
Oh, Madre dulce,
de varón no conocida;
a los carmelitas,
proteja tu nombre,
estrella del mar”











