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El matrimonio más longevo del mundo

ECUADOR
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El amor de esta pareja bate todos los récords

Tienen 110 y 104 años y casi 80 de matrimonio. Julio César Mora Tapia y Waldramina Maclovia Quinteros Reyes tienen un récord: son el matrimonio más longevo del mundo.

Esta pareja de profesores ecuatorianos muestran que su amor puede ser cada día más tierno, capaz de superar dificultades y de disfrutar de las alegrías que ofrece el día a día de la vida. 

Se conocieron hace ocho décadas, cuando Waldramina fue a visitar a su hermana en unas vacaciones escolares. Julio César era el vecino y primo de su cuñado. El encuentro fue sencillo y el enamoramiento, llegó tras una bonita amistad. La amistad, aseguran, es el motor de su amor porque primero se hicieron amigos y después, novios. Siete años necesitaron para casarse. 

Waldramina descubrió en Julio César un hombre cariñoso que le enamoraba con sus poesías. Y Julio se cautivó de la bondad y belleza de Waldramina con la que además compartía aficiones y largas horas de conversación. 

El 7 de febrero de 1941 se casaron en la «La Iglesia de El Belén” de Quito en una celebración íntima y secreta, ya que la familia no estaba de acuerdo con el matrimonio. Sin embargo, estuvieron acompañados de sus padrinos y amigos más cercanos. 

Tuvieron 5 hijos, que ya son también abuelos ¡y bisabuelos! Y es que Julio César y Waldramina pueden presumir ahora de tener 11 nietos, 21 bisnietos y 9 tataranietos. ¡Son tatarabuelos!

Como profesores, la educación es un pilar pues, aseguran, «nos permitió trazar una ruta para todas las generaciones de nuestra gran familia». Para ellos la unión familiar lo es todo para una vida plena si en ella están presentes el amor y el respeto.

«Para nosotros Julio César y Waldramina es un gran honor y motivo de sano orgullo tener un título de Guinness World Records. Es verdad que en este momento es difícil porque estamos agobiados por una pandemia que afecta a todo el mundo y todavía no tenemos un camino de solución, pero el primer paso es que nos disciplinemos, respetemos y amemos la vida de cada uno. También es un recordatorio para heredar a nuestras generaciones, el ejemplo de ser digno para seguir adelante».

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