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Papa Francisco: La ideología de género, entre los peores males de hoy

Dettaglio della copertina del libro intervista “San Giovanni Paolo Magno”, di Papa Francesco e don Luigi Maria Epicoco
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Nuevo libro-entrevista con Papa Francisco, dedicado a Juan Pablo II. Aleteia anticipa lo que el Papa Francisco dice sobre la ideología de género

Dentro de menos de una semana estará en las librerías italianas (y ya están en marcha las traducciones al polaco, francés, español e inglés) el último libro del Papa Francisco, dedicado a su predecesor polaco: San Giovanni Paolo Magno es el título. Para ser precisos, se trata de un libro-entrevista con el joven sacerdote italiano (profesor y divulgador) Luigi Maria Epicoco.

Ya el pasado 15 de enero, el periodista Paolo Rodari anticipaba algunos contenidos en el diario italiano La Repubblica:

Se trata de una reflexión – escribía el vaticanista – que en los hechos pretende reescribir la narración distorsionada de su relación con el obispo de Roma, que cuando la noche del 16 de octubre de 1978 se asomó a la plaza de San Pedro dijo proceder “de un país lejano”. “Parece que mis hermanos cardenales hayan ido a tomarlo (al Papa, ndr) casi al fin del mundo”, dijo en cambio Francisco cuando fue elegido el 13 de marzo de 2013, inspirado en mostrar un vínculo con el Papa que luego sería santo.

Paolo Rodari, La controffensiva di Bergoglio: “Celibato intoccabile”, en La Repubblica de 15 de enero de 2020 (online el 14 de enero)

No eran días casuales, y por esto nos referimos a esa introducción: apenas dos días antes, el 13 de enero, se habían filtrado a Le Figaro algunos contenidos de un libro del cardenal Sarah con una contribución de Benedicto XVI, y en esos dos días se estaba consumando una polémica poco transparente sobre la paternidad editorial del libro – anunciado como rompedor. Rodari tuvo la posibilidad de echar un soplo de aire fresco sobre aquel cruce de acusaciones:

Hay mucha gente que cree que Francisco está traicionando la teología moral de Wojtyla, desde el celibato de los sacerdotes a la comunión de los divorciados vueltos a casar, y que le juzga por esto hereje. […] Bergoglio explica en cambio su relación con Juan Pablo II, los pasajes de su teología de la que es mayormente deudor. […] Y añade que según él, el celibato, además de ser una característica de la Iglesia católica, es también una gracia que hay que preservar y conservar. Ibid.

Es cierto, en la página 75 se encuentra sobre el tema un breve párrafo de claridad y firmeza evidentes. Pero el propósito del libro no era centrarse en este argumento, no constituye una “contraofensiva”, porque el libro no es una reacción, aunque el momento en que se publicó pueda dar idea de lo contrario.

Así que hemos hablado con el autor, Luigi Maria Epicoco, y él nos explica cómo surgió el libro y qué pretende:

– ¿Cuándo y cómo nació la idea del libro?

La idea nació durante un coloquio con el Papa, en junio del año pasado: le conté mi proyecto de una breve biografia espiritual por los 100 años del nacimiento del Papa Wojtyła. En ese momento, el Papa me contó algunas anécdotas personales ligadas a su predecesor, y de ahí nació la idea de recoger su testimonio y añadirlo al libro. Desde entonces hasta la pasada Navidad, nos hemos encontrado periodicamente para organizar y recoger esta contribución.

– Solo por hacer de abogado del diablo… ¿Por qué el prólogo lleva la fecha del 2 de febrero?

El volumen se completó en enero, como demuestra lo publicado por Rodari, pero la Epifanía ya había pasado y la primera fecha litúrgica “fuerte”, útil para poner un punto simbólico, era la Candelaria.

– Entre Juan Pablo II y Francisco… ¿queda sitio para Benedicto XVI?

No se podría pensar en los dos sin el tercero: Benedicto es el verdadero trait d’union entre el final de un pontificado importante, como el de Juan Pablo II, y otro pontificado importante, que nunca habría existido sin las decisiones y las intuiciones del Papa Benedicto.

Muchas veces, además, durante las conversaciones, el Papa Francisco ha afirmado que en su opinión, en 2005 la única persona que podía recoger la herencia de Juan Pablo II era el cardenal Ratzinger.

– ¿Qué página del libro prefiere?

En el capítulo “El sacerdote”, pedí al Santo Padre una palabra sobre el acompañamiento espiritual, dado que en Christus Vivit había invitado a los jóvenes a dejarse ayudar en el crecimiento, y que el propio Juan Pablo II tuvo varios acompañantes de excepción, entre ellos el santo laico Jan Tyranowski.

El Papa afirmó varias veces que no hay que pensar en el ministerio del acompañamiento como algo que la Iglesia pueda o deba codificar, como en los ministerios instituidos:

…fundamentalmente, el acompañamiento espiritual es un carisma. No es tanto una función, sino una paternidad, una hermandad que encuentra su raíz última no en nuestra organización sino en la vida del Espíritu. Ciertamente, está dentro del deber del sacerdote acompañar, pero reafirmo la idea de fondo de que el acompañamiento es un carisma, que en algunos casos se manifiesta con fuerza, y en otros cuesta más reconocerlo, y que no corresponde sólo a los sacerdotes, sino también a los laicos y las consagradas, porque es un carisma del bautizado. Papa Francisco (con Luigi Maria Epicoco), San Giovanni Paolo Magno, 76-77

– ¿Cuál es la página preferida del Papa?

Es difícil decir que hay una página preferida: el Santo Padre quiso revisar con cuidado los apuntes, y tuve la alegría de entregarle personalmente dos copias del libro impreso, que recibió con entusiasmo.

Creo que no hago daño a nadie si revelo que, en las fases de revisión, su atención se concentraba en su respuesta a una pregunta mía sobre de qué maneras específicas como el mal se hace y actúa en el presente momento histórico: el Papa dio una respuesta clarísima indicando que “una de ellas” es la “teoría del Gender”, y añadiendo importantes precisiones que también en el (quizás virulento) debate actual sea bueno tener en cuenta.

Dada la delicadeza del tema y la importancia de los matices, con permiso de Ediciones San Paolo, anticipamos para los  lectores de Aleteia esta respuesta del Papa:

– En cada época histórica el mal se manifiesta de diferentes maneras. Según usted, en este momento histórico, ¿cuál es la manera más específica como el mal se hace presente y actúa?

Una de estas es la teoría del Gender. Pero quiero precisar inmediatamente que diciendo esto no me refiero a quienes tienen una orientación homosexual. El Catecismo de la Iglesia Católica nos invita, al contrario, a acompañar y a tomar cuidado pastoral de estos hermanos y de estas hermanas. Mi referencia es más amplia y se refiere a una peligrosa raíz cultural. Esta se propone implícitamente querer destruir de raíz ese proyecto creatural que Dios ha querido para cada uno de nosotros: la diversidad, la distinción. Convertir todo en homogéneo, neutral. Es el ataque a la diferencia, a la creatividad de Dios, al hombre y a la mujer. Si yo digo esto de manera clara, no es para discriminar a nadie, sino simplemente para poner en guardia a todos contra la tentación de caer en el que fue el proyecto loco de los habitantes de Babel: anular las diferencias para buscar con esta anulación un único idioma, una única forma, un único pueblo. Esta aparente uniformidad les llevó a la autodestrucción, porque es un proyecto ideológico que no tiene en cuenta la realidad, la verdadera diversidad de las personas, la unicidad de cada uno, la diferencia de cada uno. No es la anulación de la diferencia lo que nos hará más cercanos, sino la acogida del otro en su diferencia, en el descubrimiento de la riqueza de la diferencia. Es la fecundidad presente en la diferencia lo que hace de nosotros seres humanos únicos a imagen y semejanza de Dios, pero sobre todo capaces de acoger al otro por lo que es y no por aquello en lo que queremos transformarle. El cristianismo siempre ha dado prioridad a los hechos antes que a las ideas. En el Gender se ve que se quiere imponer una idea a la realidad, y esto de manera sutil. Quiere minar la base de la humanidad en todos los ámbitos y en todas las declinaciones educativas posibles, y se está convirtiendo en una imposición cultural que en vez de nacer desde abajo es impuesta desde lo alto desde algunos Estados como único camino cultural posible al que adecuarse.

Ivi, 103-105

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