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Obispos le advierten a Nicolás Maduro que no hay nada ni nadie “más arriba” que Dios

HO / Venezuelan Presidency / AFP
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Los prelados venezolanos lamentaron la pérdida “casi total” de calidad de vida en la nación sudamericana e hicieron votos porque la Cuaresma, que significa paso, marque el camino para avanzar hacia una Venezuela que no dé lástima sino alegría

Obispos de todo el país emitieron comunicados desde sus regiones en condena a la negligencia e inacción del gobierno de Nicolás Maduro, tras el apagón que mantuvo sin luz a Venezuela durante una semana y que aún genera graves secuelas en toda la nación.

En los mensajes enviados a Aleteia, en los cuales la Iglesia Católica hace un análisis global de cada zona, ha habido pronunciamientos desde la frontera que desnudan la compleja realidad de esas comunidades.

Un caso particular es el del Vicariato Apostólico del Caroní, porque se encuentra en una región limítrofe con Santa Elena de Uairén, en *Brasil*, donde sucedieron los dramáticos episodios de violencia el 23 de febrero durante el intento de ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela.

Ese día y el anterior se saldaron con varios muertos, principalmente de la comunidad indígena Pemón. Pero además dos vehículos venezolanos entraron en Brasil. En uno de ellos había una embarazada; en el otro, dos niños enfermos. Los vehículos pasaron por la emergencia médica. Todos acudieron al hospital Délio Tupinambá.

Desde entonces permanece cerrada la frontera, generando graves consecuencias a ambos lados de la vía que une a los países. Además, después del apagón, que se ha vivido de manera diferente en cada comunidad, “hay familias a las que se les ha acabado la comida o se les ha estropeado por falta de refrigeración y no pueden ir a conseguir lo necesario en Pacaraima (Brasil)”.

“¿Hasta cuándo Sr. (Nicolás) Maduro*, y señores militares que reciben órdenes de “arriba”? ¿Qué tan arriba está ese “arriba”. ¿No es de más arriba la orden de “Amar al prójimo, como a ti mismo”, de “hacer a los demás lo que quieres que te hagan a ti”? ¿O está más arriba y es más importante defender una ideología y un partido político?”, condenó la Iglesia.

El Vicario Apostólico del Caroní, monseñor Felipe González González se solidarizó con las víctimas y expresó su sentimiento de dolor, al tiempo que se unió a la “angustia de los familiares de los difuntos, en un acompañamiento solidario”.

De una Venezuela triste a una Venezuela libre

Tras recordar que estamos en Pascua, y que esa palabra significa “paso”, señaló que se trata de un paso de la muerte a la alegría de la nueva vida del Resucitado; paso de la esclavitud a la libertad. *Paso de una Venezuela empobrecida, triste, dividida, dando lástima a todo el mundo; a una Venezuela resucitada, alegre, unida con sus diferentes matices, productiva y acogedora”.

Dijo igualmente que aún cuando no se sabe “cuán largo y doloroso será este camino del Calvario para llegar pronto, pasando por la Cruz, a la Gloria de la Resurrección, no podemos eternizarnos en las lágrimas y lamentaciones al pie de la cruz o en la soledad del sepulcro”.

Denunció también que “no se puede camuflar y engañar haciendo creer que se está defendiendo la Patria y la Constitución, cuando lo que se defiende, en realidad, son los intereses partidistas de una ideología o un sistema político y otros intereses personales”.

Por su parte, el Vicario Apostólico de Tucupita, se confesó alarmado por los acontecimientos derivados de la interrupción del servicio eléctrico, -la peor en toda la historia de Venezuela- “causando sobresalto, sufrimiento, angustia e inseguridad al pueblo a quien servimos desde el Evangelio”.

Señaló que “se nos conmueven las entrañas viendo la indefensión y la tragedia de tantas hermanas y tantos hermanos nuestros a quienes acompañamos y confortamos según nuestras posibilidades”.

Lamentó que los venezolanos estén experimentando “situaciones muy trágicas, que van más allá de un juego político, situación que va desgastando al ser humano en lo social, en lo anímico, en lo mental, en lo moral y en lo espiritual”.

“Se violenta el concepto de lo humano”

Dijo además que *en Venezuela “hay un colapso total de todo aquello que permite vivir con calidad*: los servicios públicos no funcionan, las instituciones están secuestradas, la corrupción reina descaradamente y no hay control social de los planes administrativos”.

“Todo son promesas que se transforman en retórica política mientras el pueblo se muere de hambre, sed, penuria, falta de medicamentos, deterioro creciente de los centros de salud y asistenciales”. Lamentó que la merma de la crisis nacional “nos ha sumergido en un mar de deterioro que no solo violenta los derechos humanos, sino el concepto de lo humano”.

No obstante, reiteró que *“no podemos caer en la trampa del desaliento*, de la angustia, del ‘ya pa’ qué’. (Pues) cada uno desde su realidad es protagonista del cambio que anhelamos. No podemos decir: ‘Que lo haga el otro’. Mi parte es importante. Los dos pescaditos y los cinco panes eran insignificantes para dar de comer ‘a tanta gente’, pero fueron suficientes y sobró”.

Hay que cambiar al “técnico”, Nicolás Maduro

El prelado comparó el caso venezolano con los equipos de fútbol y sus resultados, advirtiendo que “cuando un equipo bueno no gana los partidos, responsabilizan al entrenador y éste tiene dos opciones: o cambia de tácticas de juego, o le cambian a él”.

“Venezuela tiene un gran equipo: cualidades humanas y riquezas naturales, pero ha perdido muchos partidos: falta de alimentos, de medicinas, empresas quebradas e improductivas, colapso en los sistemas públicos, separación, conflicto y hasta odio, en ocasiones, entre los jugadores, (ciudadanos). El presidente del club, el pueblo, debe exigir y exige: o el cambio de táctica política, o el cambio del preparador técnico”, dijo en referencia a Nicolás Maduro, calificado por la Asamblea Nacional como usurpador tras iniciar un nuevo mandato presidencial basado en resultados fraudulentos y desconocidos por la mayor parte de la comunidad internacional.

En Venezuela los militares “juegan” a la política

El Vicario Apostólico de Tucupita exigió al Gobierno “socorrer a la población más vulnerable” y recordó que *la Iglesia Católica “seguirá sirviendo al pueblo de Dios. Le acompañará en esta desventura. Seguirá sufriendo y caminando juntos. El Gobierno debe dar paso a una nueva forma de hacer política con personas idóneas, capacitadas y éticas”.

Sostuvo además que “los militares deben dejar de jugar a políticos” y ponerse “al lado del pueblo. ¡Dejen de reprimir! *La solidaridad y la caridad en la verdad deben ser los ejercicios de toda comunidad eclesial”.

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