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La difícil labor de poner reglas a los adolescentes

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Cuidado. Si con los adolescentes solo imponemos fuerza, en ellos encontraremos resistencia. Aquí unas ideas para establecer con ellos una relación sólida

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Recientemente se ha hecho viral un video de una conferencia del Dr. Justin Coulson, australiano y experto en familia. En el vídeo el Dr. Coulson cuenta cómo una conversación con su hija de 17 años le dio uno de los momentos más gratificantes de su vida como padre. En un momento de rabia y tristeza, porque no la habían invitado a una fiesta por lo que pudiera pensar su padre, la joven expresa su descontento y el padre le pregunta si ella piensa que es momento de cambiar las reglas, a lo que ella contesta: “Papá, no me gustan las reglas, pero son buenas reglas .”

El experto continua su conferencia afirmando que la relación con los adolescentes es difícil, pero que si solo aplicamos fuerza encontraremos resistencia. Es necesario construir relaciones sólidas basadas en la confianza, y solo así podremos generar en nuestros hijos una autonomía que está influenciada por los valores que deseamos transmitir. 

¿Cómo generar estas relaciones sólidas? Esa es la pregunta que todos queremos responder. A continuación varios consejos para lograr que tu relación con tus hijos adolescentes genere autonomía:

  1. Habla su lenguaje: Muchas veces creemos que por repetir las cosas y por dar sermones nuestros hijos pensarán como nosotros pero la verdad es que no es así. Para tener conversaciones fructíferas con nuestros hijos tenemos que colocarnos en su lado de la cancha. No podemos hablar solo de lo que está mal, quejarnos de su conducta y mandarlos a hacer cosas. Tenemos el deber de interesarnos por lo que les gusta, de valorar su opinión en temas de actualidad, de saber cómo piensa y por qué. Estas conversaciones son la base para una relación sólida.
  2. Respeta su espacio: los adolescentes tienen un espacio personal que es sagrado. Gracias a los cambios hormonales y emocionales, a veces ellos mismos ni siquiera son capaces de reconocer lo que están sintiendo y por qué. Respetar estos estados emocionales, así como la necesidad de estar solos es importante para establecer una relación de confianza. Esto no quiere decir que como padres no estemos vigilantes sobre sus conductas o amigos: tenemos siempre la responsabilidad de saber en lo que andan para así poderlos guiarles, sin embargo es importante no asfixiarlos y respetar sus momentos de soledad.
  3. Conoce a sus amigos: En la adolescencia la principal fuente de autoestima viene dada por los pares. Su grupo de amigos es, en muchos casos, la influencia más importante que tienen en esta época de la vida. Es nuestro deber saber quienes son sus amigos y cómo piensan, y la mejor manera de hacerlo es convertirnos en su lugar seguro. Si ofrecemos nuestra casa para sus reuniones, si se sienten a gusto en nuestro hogar, lo más probable es que tengamos más chance de conocer a sus amistades y que puedan confiar más en nosotros.
  4. Invítalo a formar parte de la conversación sobre las reglas: Hay edades en las que un “No” no necesita explicación. Sin embargo, si queremos que nuestros hijos sean autónomos, y ejerzan con responsabilidad su libertad, ellos deben entender el por qué de las reglas. Anímalo a discutir contigo los valores de la familia, los peligros que te preocupan, aprende a ver su perspectiva y acepta sus sugerencias. Si tu hijo ha formado parte de la discusión sobre las reglas, es más fácil que las haga suyas, así en algún momento determinado no le gusten.
  5. Nada se pierde: Aunque parezca que tu hijo no te está escuchando, lo que dices le dará sentido en algún momento. No te cohíbas de hablar de temas polémicos porque quizás tu opinión pueda ser considerada anticuada o fuera de moda. Los adolescentes escuchan todo, y aunque en este momento pueda no escucharte, esa opinión quedara anclada en su cerebro y quizás será la semilla para su propia opinión años más tarde.

La adolescencia es una etapa de descubrimiento personal, de cambios y de maduración. Lo más importante es que nuestros hijos sepan que estamos con ellos en cada paso del camino, que los acompañamos y que los queremos. 

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