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El mito detrás de El Avila, la montaña guardiana de Caracas

AVILA
Shutterstock-testing
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¿Es un Volcán? ¿Hay una serpiente bajo tierra que produce sacudidas sísmicas? Los mitos al descubierto

No importa la vía que escoja para entrar a Caracas, bien sea aérea, marítima o terrestre, bien sea que llegue de oriente u occidente, siempre verá al cerro El Ávila que lo saludará desde su verdor caribeño, tan único, intenso y variado que sorprende a quienes nos visitan por primera vez. A la imponente serranía se la considera la centinela de Caracas.

Las abuelas contaban historias que terminaban en el hipotético desastre de un volcán haciendo erupción y partiendo en dos la inmensa montaña. Y es que, desde la época que dieron el nombre Santiago de León de Caracas a la actual capital, en este súperpoblado valle, se habla de las fumarolas que salen detrás de las verdes montañas. Pero nadie ha podido probar nada ni se recogen relatos en los archivos de la ciudad donde se mencione a esas columnas de humo saliendo de la hacienda del Alferez de Campo Gabriel de Ávila, quien escaló la montaña y estableció su hacienda en el lugar.

Ciertamente, la montaña es imponente, razón por la cual resulta más fácil creer en su potencial volcánico, que convencer a la gente de lo contrario. Ante fenómenos naturales, sobre todo destructores, la ciencia no tiene todas las respuestas pero no todas las calamidades ocasionadas por la naturaleza tienen un origen fantástico o sobrenatural. Sin embargo, es una tendencia de los seres humanos, desde tiempos inmemoriales, atribuir a lo imaginario la justificación de lo que no podemos controlar.

Se habla de volcán extinto y lo cierto es que catástrofes originadas por fenómenos naturales, como los terremotos o el terrible y desolador deslave de 1999 conocido como “la tragedia de Vargas” en el litoral central, potencian esa versión. En este entonces, muchas personas llegaron a afirmar que, desde la punta de uno de los picos de nuestra querida montaña, se habían visto emanaciones de material, luces y otras rarezas.

Es un hecho que para muchos El Ávila es una especie de fetiche. Es sitio de esparcimiento para los caraqueños y casi un “templo” natural que para otros invita a la meditación. Circulan leyendas de todo tipo y de todas las épocas. Ha sido escenario de desgracias como de gestas increíbles. No es de extrañar que alrededor de su historia milenaria se tejan mitos inverosímiles.

En épocas remotas muchas personas venían en carretas o caballos y las formaciones de picos, dependiendo del lugar por donde se observara, se veían como volcanes.

Desde la antigüedad existen mitos sobre sismos en Venezuela, algunas poblaciones pensaban que una gigantesca serpiente yacía debajo de la tierra y cuando esta se movía hacía vibrar la corteza terrestre. Aunque ya nadie cree esto, existen “certezas” populares que muchas personas defienden como si se tratara de una realidad comprobada científicamente, cuando en realidad tienen lógica explicación.

Un caso muy sonado es el que concierne al cerro Ávila en Caracas, en cuyas entrañas los habitantes capitalinos suelen pensar que existe un “volcán”. Este cerro – explican los geólogos- es geológicamente un macizo montañoso costero donde las rocas comprenden litológicamente a metaígneas, metasedimentarias, gneises y esquistos (rocas metamórficas) de variada composición y grado de metamorfismo que se originan de rocas preexistentes y son modificadas por las altas temperaturas a las cuales son sometidas, resultando esta variedad en las rocas diferentes estructuralmente a aquellas de donde provienen. En este caso, nuevamente, la actividad tectónica juega su papel estelar y no otro tipo de actividad.

Si bien el Parque nacional El Avila está conformado geológicamente por rocas Ígneas, lo que significa que de algún lugar tuvo que brotar el magma, no obstante, en la región costa montaña perteneciente a Venezuela, no se conoce ningún tipo de volcán extinto ni nada por el estilo. Dicen los expertos que faltan las rocas ígneas de constitución característica cerca de volcanes extintos y activos, como son la Piedra Pomez y otras variantes.

En cambio, abundan las formaciones de piedras parecidas a la pizarra y cristales. Es decir que también hay huellas de que existen muchas rocas metamórficas.

Por otra parte, ha señalado el estudioso y amante del Ávila, David Rosas en su portal dedicado a leyendas urbanas, los volcanes en su mayoría se encuentran cerca o sobre una falla tectónica, y no existe ningún borde de falla o falla cercana que pudiese generar la suficiente fuerza como para iniciar actividad volcánica significativa. Hay que recordar que en la placa del Caribe hay una especie de drenaje con más de 70 volcanes activos. Y con respecto a la Placa Sudamericana, existen volcanes en Colombia, Perú, Ecuador que también drenan la energía que acumulan las placas tectónicas, minimizando la fuerza subterránea.

En Venezuela no existen indicios de volcanes, hasta el punto que nunca los ha habido. Las manifestaciones estériles volcánicas, como los batolitos, diques y otras estructuras volcánicas presentes en el territorio venezolano –concluyen los expertos- son producto de ramificaciones de los volcanes existentes en los países vecinos, en especial Colombia. Recordemos que toda la actividad geológica (fallas, volcanes, sinclinales entre otros) no son únicos de un país, estos en muchos casos, atraviesan varios de ellos pues para la geología simplemente no existen las fronteras territoriales.

Aquí en Venezuela enfrentamos muchos riesgos, naturales y “volcanes” políticos, sociales… pero no nos acecha ese peligro, gracias a Dios!.-

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