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Cada vez más venezolanos comen de la basura

VENEZUELA
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En la nación sudamericana se llevan a cabo -en promedio- un mínimo de seis protestas por alimentos cada día. Tan solo en el primer trimestre de 2018 se desarrollaron 549; así como 141 saqueos o intentos de saqueo vinculados con la crisis humanitaria

Las familias venezolanas “siguen sometidas a realizar largas colas por horas para adquirir algún producto”, mientras al mismo tiempo “más personas buscan comida en las calles, en los desperdicios y en las bolsas de basura”, según un detallado estudio del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).

Señala el organismo que en el país se llevó a cabo un total de 2.414 protestas entre enero y marzo de 2018, una cuarta parte de las cuales se hicieron para exigir garantías del derecho a la salud y la alimentación.

El informe constata que se mantiene una elevada dependencia de las cajas CLAP, cuyo contenido es principalmente de mercancía importada, al tiempo que cuestiona el hecho de que los incentivos para aumentar la producción criolla “son prácticamente inexistentes”.

Los primeros meses del año han estado inundados de protestas por alimentos y medicinas, pero además se registra un incremento sustancial en los reclamos por servicios básicos como electricidad, gas doméstico y agua potable.

Se evidencia igualmente un considerable repunte de los saqueos “como forma de acceso a los alimentos” cada vez más costosos e inexistentes en la nación sudamericana.

Al peligrosos coctel social se le suman, según el observatorio, el “incremento de exigencias por reivindicaciones laborales, el colapso en el servicio de transporte y las dificultades para acceder a dinero en efectivo”, lo que ha conducido a “cierres de calles y concentraciones como las principales modalidades de protesta”.

Cifras de la Iglesia son claras

No en vano, la organización social de la Iglesia católica, Cáritas, advertía en declaraciones a Aleteia en 2017 que el 70% de las familias venezolanas se vieron obligadas a “cambiar sus formas habituales de adquirir alimentos”, y 4 de cada diez “lo hizo mendigando o literalmente comiendo de la basura”·

También dejó claro la presidenta del ente, Janet Márquez, que el deterioro en la alimentación del venezolano “cobró su mayor saldo en vidas de niños y lactantes, afectando de forma directa al 64% de los hogares, los cuales se vieron obligados a incurrir en alguna forma de privación alimentaria”.

La realidad no ha cambiado para bien. Los registros confirman un sistemático empeoramiento de la crisis, con cifras mortales aún sin precisar. Y bajo ese panorama, en Venezuela ya son cotidianos diversos hechos irregulares como los saqueos, que presentaron aumento de más del 640% en comparación con el año pasado.

No se trata de casos aislados, si se toma en cuenta que los más de 140 que ocurrieron en las primeras semanas se llevaron a cabo “en casi todo” el país; un fenómeno que incluye manifestaciones violentas, algo que según el Observatorio es consecuencia directa del “hambre y la desesperación”.

Más de 2400 protestas

En total, se han registrado 2.414 protestas en el primer trimestre del año: 93% de aumento con respecto al mismo período de 2017. De ese total, los venezolanos tomaron 784 veces las calles para exigir mejores servicios básicos, 708 para reclamar derechos laborales, 549 para protestar ante la falta de alimentos y 287 para pedir garantías del derecho a la salud.

De acuerdo con la Coalición de Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y La Vida (Codevida), ante “la emergencia humanitaria compleja que se vive en Venezuela: médicos, especialistas, enfermeras, personal administrativo, obreros, personas con condiciones de salud crónica y sus familiares, exigieron cooperación humanitaria internacional”.

“La ausencia prolongada de medicamentos e insumos médico-quirúrgicos, así como la remuneración al personal médico, las deficiencia en infraestructuras hospitalarias e inseguridad personal movilizaron a médicos, enfermos y familiares” a lo largo y ancho del país. Una situación dramática que exige solidaridad inmediata, a expensas de perder mayor número de vidas.

En el caso concreto del derecho fundamental a la salud, la ONG afirma que los manifestantes tienen una exigencia común: “La cooperación humanitaria internacional, para garantizar atención mínima que permita prevenir epidemias, al tiempo de mejorar las condiciones y complicaciones de pacientes crónicos”.

“La situación –advierten- cada día es peor frente a la inacción del Estado que no solo incumple sus obligaciones en garantizarles el derecho a la salud, sino que niega la situación y rechaza cualquier mecanismo internacional de ayuda”, sostienen.

“Las personas con enfermedades crónicas que integran más de 300 mil, sufren de hipertensión, cáncer, VIH, trasplante, hemofilia, Parkinson, enfermedades intestinales, entre otras. Son los más afectados porque dependen del suministro de medicamentos que entrega el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS)”, un suministro que –como la mayoría de insumos en el país- literalmente ya no existe.

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