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Ana y Juan Pablo: hermanos, adolescentes y guerreros

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Les llaman los #WarriorSiblings, dos hermanos guerreros que enfrentan su propia lucha al tiempo que nos comparten grandes lecciones de vida a través de las redes sociales. Estos adolescentes tienen mucho que enseñarnos. No te pierdas sus palabras.

A ti como a mí nos llegan a diario -por diferentes medios- historias de vida que nos mueven el corazón y nos invitan ser mejores personas.

Esta en particular es una que sigo desde hace un par de años y que, en lo personal, cuando paso por un momento difícil, me basta con buscar alguna publicación de ellos en Facebook. para tomar aire y no rendirme.

Cada palabra que comparten, cada frase es un bálsamo para el alma. Su historia es un ejemplo de vida, de lucha, fe y fortaleza. No en vano en las redes sociales les llaman hermanos guerreros. #WarriorSiblings 

Ana y Juan Pablo Mucharraz son un par de hermanos jóvenes en edad adolescente enfrentando su propia lucha.

Ana desde hace casi 5 años tiene un lupus muy agresivo y el cual le desencadenó otra enfermedad llamada gastroparesia, lo que significa que su sistema digestivo está paralizado.

A Juan Pablo, por su parte, le picó una garrapata infectada por un venado y le dio la enfermedad de Lyme, siendo él uno de los casos más extremos que se hayan visto con este padecimiento. A reserva de un brazo tiene todo su cuerpo paralizado. Su recuperación ha sido muy lenta y dolorosa.

A continuación, te comparto uno de tantos días contado por Ana. Su forma de ver la vida, su gratitud y su fortaleza son sencillamente un himno al amor.

Estos días han sido muy difíciles para JP y para mí. JP está sintiéndose muy mal. En su cara hay expresión de dolor y, además, está muy cansado todo el tiempo.

Ayer vino la que le hace la terapia física y no pudo aguantar las lágrimas. Al finalizar la terapia no dejaba de llorar. Dice que está muy cansado y le duele mucho que lo muevan. Le cuesta recuperarse de cada terapia mucho.

Mi mamá es la que más sufre con este tema pues ella lo único que quiere es que JP esté lo más cómodo y feliz posible mientras lucha contra su enfermedad. Digamos que la “batalla de la terapia física ” es muy dura para los dos (JP y mi mamá) pues JP no quiere tener terapia y es por la única razón que lo vemos llorar.

Eso a mi mamá le parte el corazón pues ella sabe que, aunque JP sufra mucho lo tiene que seguir haciendo para que pueda volver a caminar.

Después de que JP dejó de llorar yo ya no soportaba verlo triste y le pregunté que se le antojaba hacer. Yo estaba dispuesta a hacer lo que sea con tal de verlo sonreír.

El me escribió que quería ver fotos y eso fue lo que hicimos. Juntos vimos fotos y videos. Yo trataba de encontrar algún defecto en las fotos que lo hiciera reír o algún video chistoso de mis hermanos, mío, de mis tíos o hasta de él mismo haciendo cualquier tontería (créanme él era muy intenso y chistoso). ¡Logré mi objetivo! ¡No dejo de reírse por una hora entera!

Yo estaba muy feliz por haberlo logrado, pero después me entró el sentimiento de tristeza de haber visto como éramos antes de enfermarnos y me puse a pensar cuanto han cambiado las cosas.

Cuanto ha cambiado nuestra vida en muchos aspectos, desde nuestra apariencia física, hasta nuestra forma de vivir.

El día a día ha cambiado completamente. Ya no hay viajes ” normales “, solo viajes al hospital o por razones médicas. Ya no comemos juntos; siempre 2 personas se tienen que quedar cuidando a JP. Aunque sea una tontería mi mamá solo pone lonches escolares para 2 hijos en vez de para los 4. De traer bicis o patines en la cajuela del coche ahora traemos sillas de ruedas. En vez de que tengamos peleas normales como todos los que tienen hermanos nos tenemos que cuidar entre nosotros.

Yo ya no puedo cuidar a mi hermanita, ahora ella es la que me cuida a mí. En vez de que suene música mía o de Gonzalo a todo volumen, en la casa suenan maquinas de sueros. En vez de repisas con juguetes/películas cada repisa está llena de medicinas. Estos son algunos ejemplos de cómo ha cambiado nuestra vida.

Yo, en este momento, daría lo que fuera para que toda la familia pudiera tener una vida ” normal ” otra vez.

Pero viéndolo desde otro punto de vista hemos aprendido muchas cosas de esta situación tan difícil. Como disfrutar cualquier momento de felicidad que haya, aunque sea pequeño. Hemos aprendido a no rendirnos. Hemos aprendido que nunca puedes dar nada por seguro. Que si hay gente buena en el mundo y que los verdaderos amigos existen. Bueno, no acabaría de decir las cosas que hemos aprendido de esta experiencia.

JP y yo no nos daremos por vencidos hasta lograr estar “como éramos antes ” y para que nuestra familia sea “normal” otra vez, porque la enfermedad no solo afecta a los enfermos, sino a todos los de su alrededor.

Recuerden esto siempre: “La felicidad se puede encontrar hasta en los momentos más obscuros, si uno recuerda encender la luz” (Albus Dumbledore)

Como dice la frase nunca hay que olvidarnos de encender la luz porque eso puede hacer la toda la diferencia en una situación difícil. Gracias a todos por su ayuda y cariño. Los mantendré informados.” 

Como ves, si Ana Juan Pa pueden, tú y yo también podemos, siempre de la mano de Dios. Y recuerda que no hay mejor ejercicio para el corazón, que inclinarse y ayudar a alguien a levantarse.

 

 

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