Aleteia

El ministerio de la conyugalidad (lo que significa ser esposos)

Comparte
Comenta

¿Qué significa la sacramentalidad del matrimonio?

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre, se une a su mujer y se hacen una sola carne…”

En esta verdad se encierra todo el misterio de la esponsalidad. Este carácter de ser esposos, y que va mucho más allá de ser simplemente pareja, es lo que identifica realmente el modo como un hombre y una mujer son ante el mundo y delante de Dios.

Pensemos: cada sacramento otorga una gracia pero además exige un ministerio. Dicho ministerio, que es un  servicio que se deriva del mismo sacramento, exige a cada uno vivir acorde a lo que ha recibido. Ser bautizados, por ejemplo, no nos hace solamente ser hijos de Dios y miembros de la Iglesia, sino que además nos pide portarnos como sacerdotes, profetas y reyes-esto es lo que llamamos ministerio-un modo de ser y de actuar ante el mundo en nombre de Dios.

Así mismo, el matrimonio, otorga un ministerio a los esposos, que podríamos llamar el “ministerio de la esponsalidad” que no es otra cosa que vivir de una manera particular, siendo uno solo los dos, en su forma de ser ante Dios y ante el mundo santificando la familia y dando testimonio a las otras familias de lo que significa semejante don del Señor. La debilidad que se presenta en la recepción de los sacramentos está en que lo fieles reciben la Gracia pero no ejercitan su ministerio haciendo que dicha Gracia quede expuesta para ser hurtada por el maligno. Es decir, al ser casados sacramentalmente , se debe vivir como casados sacramentales, lo que implica una oración hecha como una sola carne-los dos-, una vida de culto a Dios como una sola carne-los dos-, un apostolado eclesial como una sola carne-los dos, una vida sacramental como una sola carne-los dos-, puesto que ya son una sola realidad.

Desconocer este don de Dios y esta exigencia sacramental conlleva a la pérdida de identidad de lo que se es, testigos de Cristo y del Evangelio,  y por lo tanto  un empobrecimiento de la vida de la Iglesia y de la propia familia.

Al entender que se es esposo (a), y no simplemente una pareja que se une por instinto de conservación o de emociones,  los cónyuges comprenden su unión sacramental como una vocación a la santificación mutua para la alabanza del Señor. Creo que para ser pareja no se necesita aprender mucho pues la naturaleza misma de la relación hace que ambos vayan dando lo que su propio modo de ser masculino o femenino les impulsa. Por el contrario, ser esposos, es algo que solamente Cristo puede enseñar y que él  enseña por medio de la Iglesia. Es por eso que la Iglesia ha establecido su formación para la conyugalidad puesto que ha recibido de Jesús este mandato para ayudar a triunfar en la vida matrimonial.

Comparte
Comenta
Newsletter
Recibe Aleteia cada día