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Lo que los esposos deberían saber antes de criticar la «adicción» a los smartphones de ellas

Woman on Phone
Sturti | iStock
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Una madre ama de casa explica por qué el tiempo que dedica a su teléfono es esencial

Es muy probable que estés leyendo estas palabras en tu mejor amigo digital: un smartphone. Ya estés en tu coche esperando a tu hijo que vuelve de su entrenamiento de fútbol cubierto de polvo o aprovechando unos minutos libres con un café entre reuniones, el caso es que esos ratitos con tu móvil para leer o charlar con alguien son preciosos.

Y, gracias a estas herramientas de bolsillo, podemos entrar y salir de nuestras vidas sociales con relativa facilidad, permanecer conectados con los amigos, familiares y el resto del mundo, mientras intentamos cumplir con nuestras funciones lo mejor que podemos.

Por supuesto, toda cara tiene su cruz: también podemos terminar siendo tan dependientes de nuestros móviles que llegan a oscurecer nuestras vidas reales. A muchos de nosotros, salir de casa sin el teléfono nos causa palpitaciones. Así que, ¿dónde está el límite?

En mayor o menor medida, el debate sobre el tiempo de pantalla para adultos está dentro de casi todos los hogares. Por ejemplo, el marido de Jessica, madre ama de casa con tres hijos, ha expresado su preocupación por la “adicción” de su esposa al celular.

Esta semana, ella decidió escribir a su marido una conmovedora carta abierta explicando su uso del teléfono y la raíz de su hábito:

La trayectoria de mi horario diurno es diferente como madre ama de casa. No converso con otros adultos habitualmente, si es que lo hago, y mi única compañía es un desbocado bebé a quien apenas puedo contener, otro bebé con la dentición y un perro”. A continuación explica cómo su nueva vida de ama de casa le ha ocasionado sentimientos de aislamiento social y soledad: “Incluso una conversación en la cola del supermercado me sienta bien ahora mismo”.

Grupos de madres en línea

Aunque estar con nuestros hijos es tanto un privilegio como una bendición, todos tenemos momentos en que necesitamos más contacto social. El sistema de apoyo virtual de grupos de madres en línea ofreció consuelo a Jessica, diciéndole que es perfectamente normal que un bebé escupa las verduras que con tanto cariño hemos preparado o explicándole la mejor forma de limpiar un mural hecho con rotulador indeleble.

En palabras de Jessica: “Los grupos de madres en línea fueron mi cuerda salvavidas (…). Estas mujeres han cambiado mi vida, bastante literalmente, de maneras grandes y sutiles, a pesar de que no podamos pasar mucho tiempo juntas en persona (…) entienden de verdad el momento por el que estoy pasando”.

Sin embargo, su marido quizás no esté al tanto de estos beneficios, simplemente porque no puede saber lo que se siente al ser una madre ama de casa: “De lo que no te das cuenta (…) es (…) de lo duro que ha sido para mí ajustarme a esta nueva vida, a este nuevo papel, y lo incapaz que me siento a veces desempeñándolo. Es agradable que me digan que estoy haciendo un buen trabajo y necesito escuchar estas cosas de una persona de fuera; desde mi aldea virtual”.

Desde el punto de vista de Jessica, su smartphone no es una adicción, sino una anécdota. Se está adaptando a una nueva era en la que a veces no podemos estar físicamente viendo a nuestros familiares, amigos o mentores tanto como quisiéramos, pero en la que todavía podemos experimentar su apoyo o tomar nota de sus consejos desde la lejanía.

Quizás una madre que trabaje fuera de casa también perciba un beneficio similar en su celular, usándolo como una manera de mantener el contacto aunque no pueda estar físicamente con sus hijos.

La pregunta clave

Por tanto, quizás no deberíamos ser tan prontos en juzgar a nuestras esposas o a otras madres y, en vez de eso, reflexionar sobre nuestro propio empleo de los smartphones: ¿estoy usando este dispositivo para escapar de mi día o para ayudarme a vivirlo mejor?

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