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El engaño del “sexting seguro”: las imágenes siempre se pueden recuperar

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Los adolescentes deben ser educados para "el día después" y para que sean responsables de sus actos. Así nunca tendrán que lamentar algo que hicieron en el pasado y que después les avergüence

“Lo que llaman ahora el sexting seguro, no existe, porque las imágenes siempre se pueden recuperar” en el ciberespacio. Así lo ha asegurado el catedrático de Derecho Penal, José Ramon Agustina, dentro de la jornada sobre “Adolescentes digitales: nuevas formas de victimización en las redes sociales e Internet” que ha organizado la Universidad Internacional de Cataluña (Barcelona, España). El profesor Agustina es también director del Máster en Ciberdelincuencia de la UIC.

¿Qué es el sexting? es el fenómeno que consiste en que un menor se hace fotos de su propio cuerpo con contenido

sexual y se las pasa, ordinariamente, a “su pareja”. Es su pareja del momento, señala Agustina, porque después suele haber otras parejas, y las imágenes circulan y pasan de móvil en móvil. El llamado “sexting seguro” es porque anuncian que las imágenes son borradas después, pero estas imágenes siempre son recuperables con la tecnología actual. O sea, que es falso el “sexting seguro”.

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Agustina insiste en que los adolescentes deben ser educados para “el día después”, deben tener conciencia de que sus actos de hoy pueden traer consecuencias, a veces muy graves. Igual que las imágenes del llamado “twerking”, que son bailes provocativos sexuales.

“Ser conscientes de las consecuencias sin duda ayudará al autocontrol del menor”. La educación de los adolescentes en redes sociales debería comenzar ya a los 9 años y no a los 12 como ahora, porque a esa edad, “ya saben demasiado”, afirma.

En la jornada intervinieron también dos fiscales. El primero, Miguel Ángel Aguilar, coordinador del Servicio de Delitos de Odio y Discriminación, señaló que aumentan las filmaciones de escenas violentas y humillantes para adolescentes, y esto incurre en el delito de incitación al odio, que afecta a millones de personas.

Afirma el fiscal Aguilar que consumir o difundir estas imágenes lleva a graves consecuencias como lesiones, agresiones e incluso homicidios. Se difunden tantas de estas imágenes que muchas veces no se sabe cuál es la frontera entre lo que es patológico y lo que es la vida normal.

Así mismo, es muy difícil a veces perseguir estos delitos porque en las redes utilizan nombres falsos y son inalcanzables los servidores origen de las imágenes, situados en Corea o en China.

“Preocupan como damnificadas personas de colectivos que sufren discapacidad, y preocupa que las personas no denuncian estos comportamientos”, asegura el fiscal Aguilar. Los más vulnerables del odio son las personas sin hogar, la intolerancia religiosa, en especial la islamofobia, la xenofobia, la homofobia… No deberían tolerarse chistes xenófobos como no se toleran los chistes machistas”.

Niños y chicos que son delincuentes

Por su parte, el fiscal Pablo Borjabad, que es Fiscal de Menores experto en la TIC, ha alertado a los padres que hay menores que pueden ser delincuentes utilizando las redes sociales. Los hay que utilizan las fotos violentas o con contenido sexual para el acoso, otros para divulgar pornografía infantil, otros para enseñar al novio o a la novia (del momento) su cuerpo, y otros son auténticos productores de pornografía infantil que venden las fotos y así ganan un dinero para pagarse sus gastos.

El fiscal Borjabad aconsejó proteger la intimidad de los menores, y este es un deber de los padres sobre todo, y también de los profesores. Los padres deben saber, por el bien de su hijo/a, qué hacen con su móvil, para qué lo usan y poder aconsejarles.

Además, los menores deben sentirse protegidos por sus padres. Estos deberían recibir una cierta formación de cómo funcionan y qué se hace con las TIC, internet, los móviles, los instagrams, snapchats, etc. Sin la colaboración de los padres es muy difícil contener este incremento de delitos que hay hoy en nuestra sociedad.

Ambos fiscales coincidieron en que los colegios, en general, “no son responsables” del ciberbullying, ni de los acosos sexuales, siempre que hayan adoptado medidas preventivas; cuando han conocido el caso, lo hayan puesto en conocimiento de los padres y, si fuere necesario, de las autoridades policiales y judiciales. La responsabilidad estaría cuando, siendo conocedores de delitos o presuntos delitos cometidos por alumnos, mantuvieran una actitud pasiva y no actuaran para solucionar el problema.

En la jornada de la Universidad Internacional de Catalunya intervino también Juan Carlos Hernando, padre,

director de colegio y dirigente de Asociaciones de padres. Los padres muchas veces, dijo, delegan en los colegios o en el Estado los problemas de educación de sus hijos, cuando en realidad les corresponde a ellos, pues los padres como principales y primeros educadores de sus hijos.

El Estado debe facilitar los recursos necesarios para poder dar una educación de calidad a los alumnos, pero es en el seno de las familias cuando se da esta educación de modo intensivo. Es en las familias donde se aprende a amar, se enseña a amar y así la familia actúa como modelo del amor.

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