Aleteia

Mi marido es más joven que yo. ¿Y qué?

Comparte
Comenta

Está creciendo el número de parejas en las que la mujer es mayor, como en el caso del presidente francés Emmanuel Macron

El recién electo presidente francés Emmanuel Macron y su esposa Brigitte llamaron la atención del mundo a causa de la diferencia de edad de 24 años en su matrimonio: él tiene 39 y ella 64, y llevan casados más de 10 años.

Estamos acostumbrados a maridos mayores que sus esposas; de hecho, Donald y Melania Trump también se llevan 24 años, aunque él es el mayor. Sin embargo, la tendencia de esposas mayores y maridos jóvenes está en alza: de 1964 a 2015 el número de matrimonios de este tipo creció un 64%, pasando del 9 al 15% del total de matrimonios, según datos censales en EE.UU.

¿A qué se debe este cambio? La variación de las funciones tradicionalmente atribuidas al género, la mayor capacidad adquisitiva de las mujeres y una mayor igualdad en los matrimonios quizás sean factores contribuyentes. Y a medida que la sociedad pierde las ataduras de la tradición, cada vez más mujeres se preocupan menos por lo que opinen familia y amigos de sus relaciones.

Agatha, que es 11 años mayor que su marido, comentó: “Bueno, mis tías desde luego no estaban entusiasmadas. Pero ese es su problema, no el nuestro. Pueden ver que somos felices juntos, así que solo les queda acostumbrarse. Por suerte, no parezco mayor que Greg. Nuestros amigos nos aceptan sin reservas, aunque al principio Greg sí se llevó muchos comentarios maliciosos. Él luchó por mí y es fantástico tener a un caballero así de mi lado. ¿Mis amigos? Creo que están un poco envidiosos…”.

Como sociedad, todavía hay actitudes dispuestas a juzgar a las esposas que son de mayor edad que sus maridos, y con bastante dureza, con apelativos tan crueles como “asaltacunas”. ¿Recuerdan la relación entre los actores Demi Moore y Ashton Kutcher, en la que él era 16 años más joven? Los tabloides los exprimieron hasta dejarlos secos. Se separaron después de siete años de matrimonio (aunque probablemente no por las despiadadas razones que vaticinaban desde la prensa).

Así que parece que en lo referente a una relación de una mujer con un hombre más joven, nos inclinamos a ver no solo violaciones de principios eternos, sino que intentamos encontrar motivos no emocionales. ¿Habrá sido por el dinero? ¿Por posición social? Porque, no nos engañemos, ¿qué puede ver en ella?

La perspectiva típica es que el atractivo de un hombre está en su poder y su estatus económico, y el de una mujer en su belleza y juventud como indicadores de fertilidad. Un demógrafo francés lo explicó con palabras más llanas: “Los hombres siempre se han interesado por los cuerpos de las mujeres, y las mujeres por las carteras de los hombres”.

Es hora de reconstruir la mentalidad

El peso de esas suposiciones se siente en las miradas y en los comentarios, supuestamente ingeniosos, del tipo: “¿Es que no te aburres con él? ¿De qué temas habláis?” o especulaciones menos discretas sobre cómo pasan su tiempo libre. La gente no habla de amor. No habla de lo que une a dos personas, sino de lo que las separa… debido a una diferencia de edad. Él es joven, así que seguro que no sabe mucho; y ella, peor todavía, es mayor pero ingenua. A eso lleva el pensamiento fácil: una situación me resulta extraña, hay una discordancia cognitiva, así que mejor organizar las cosas en mi mente como mejor me guste.

No hay motivo para discutir con las estadísticas; hay una tendencia que crece, aunque lentamente. ¿Quiere decir eso que la situación se revertirá completamente? De ningún modo, pero hay y habrá esposas mayores y esposos jóvenes.

Quizás va siendo hora de reconstruir la mentalidad de la sociedad. En vez de juzgar, recordemos lo que escribió Mijaíl Bulgákov en El maestro y Margarita: “¿Quién te ha dicho que no puede haber amor verdadero, fiel y eterno en el mundo, que no existe? ¡Que le corten la lengua repugnante a ese mentiroso!”.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición polaca de Aleteia.

Comparte
Comenta
Temas de este artículo:
esposomatrimoniorelacion de pareja
Newsletter
Recibe Aleteia cada día