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Vaticano y nuevo camino de diálogo con musulmanes: cuidar el medio ambiente

GIUSEPPE CACACE / AFP
Pope Francis (C) looks on, alongside Imam Nehedid Tidjani (2-L), during a visit to the Central Mosque in Bangui on November 30, 2015. Pope Francis said on November 30 that Christians and Muslims were "brothers", urging them to reject hatred and violence while visiting a mosque in the Central African Republic's capital which has been ravaged by sectarian conflict. AFP PHOTO / GIUSEPPE CACACE / AFP / GIUSEPPE CACACE
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Con motivo del mes del Ramadán, el Vaticano envía a los musulmanes del mundo entero el mensaje"Cristianos y musulmanes: juntos para cuidar de la casa común”

El Vaticano busca unir esfuerzos con los musulmanes. Cerca de 1.600 millones de personas del planeta profesan la religión de Mahoma y pueden ser aliados para proteger el medio ambiente, la casa común, así como está implícito en el contenido de la encíclica Laudato Si, del papa Francisco.

La línea es dejar atrás cualquier forma de imposición o profesar desde lo alto (lo que no le corresponde a ninguna persona, nación o pueblo, expresó el Vaticano) en materia de “comprensión del planeta” y su cuidado.

Lo que se busca es diálogo, diálogo y acción porque según la escritora Elizabeth Kolbert en su libro premio Pulitzer (2016) La sexta extinción, la civilización humana (toda) está provocando una nueva extinción masiva de varias especies animales y vegetales: “somos como el meteorito que borró del planeta a los dinosaurios”, reporta Javier Salas en el diario español El País.

En este contexto, “el Papa invita a renovar el diálogo sobre el modo en el cual estamos reconstruyendo el futuro de nuestro planeta… porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos tocan a todos” (n.14)”, se lee en el mensaje.

Bergoglio, quien sorprendió al mundo en 2013 adoptando el nombre de Francisco en honor al santo “pobre” de Asís, y quien ha seguido su línea pastoral en la protección de la vida y de la creación, a casi ochocientos años de la muerte del santo, sigue también su modelo de diálogo con los musulmanes.

La misiva con motivo del mes del Ramadán, iniciado este año el 27 de mayo, (‘Id al-Fitr 1438 h. / 2017) ha sido difundida por el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

El Ramadán es la celebración de un mes sagrado en el que los musulmanes se abstienen de comer, beber y tener relaciones sexuales durante las horas de luz: del alba hasta la puesta de sol. Un momento de reflexión espiritual.

En esa fecha, los musulmanes recuerdan el momento en el cual el profeta Mahoma  recibió la primera revelación del Corán, el libro sagrado. Ahí se establecen las reglas de las relaciones entre los individuos, el individuo y la comunidad.

El mensaje, desde el Vaticano, dirigido a los “queridos hermanos y hermanas musulmanes” está firmado por el cardenal presidente Jean-Louis Tauran y el obispo secretario Miguel Ángel Ayuso Guixot del citado dicasterio.

“El Papa Francisco -según la nota vaticana- atrae la atención sobre los daños causados en el ambiente, a nosotros mismos y a nuestros iguales, por nuestros estilos de vida y nuestras decisiones.

Hay, por ejemplo, algunas perspectivas filosóficas, religiosas y culturales que representan una amenaza para la relación de la humanidad con la naturaleza. Acoger este desafío nos afecta a todos nosotros, independientemente del hecho de que profesemos o no una creencia religiosa”.

El Vaticano desde hace cincuenta años (1967, bajo el pontificado de Pablo VI) escribe un mensaje para los musulmanes en esta fecha. La novedad, en cambio, se encuentra en la relación directa del mensaje con la encíclica del papa Francisco Laudato Si sobre el cuidado de la casa común dirigido a la familia humana (LS -13), y parte de ella, a los fieles musulmanes.

“El Papa afirma que «la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior» (n. 217). Lo que es necesario es la educación, una apertura espiritual a una «conversión ecológica global» para afrontar adecuadamente este desafío”.

“Como creyentes, nuestra relación con Dios debe ser cada vez más evidente a través de la forma de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Nuestra vocación de ser custodios de la obra de Dios no es ni facultativa, ni marginal en relación con nuestro compromiso religioso como cristianos y musulmanes: es parte esencial de ello”, concluye el mensaje.

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