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¿Estamos preparados para recibir al que cruza la frontera?

Zé Pinho-CC
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La llegada masiva de venezolanos a una pequeña localidad brasileña disparó la gran interrogante sobre la inmigración

La tranquila ciudad de Boa Vista (alberga unos 300.000 habitantes), capital y municipio del estado brasileño de Roraima, es un ejemplo en América Latina de ciudad que ha sentido un fuerte impacto tras la llegada masiva de venezolanos al país.

Precisamente, por tratarse de la ciudad fronteriza con Venezuela, en los últimos meses -según cifras dadas por el estado de Roraima, reproducida en un extenso reportaje de BBC Mundo sobre este tema- se estima que unos 30.000 venezolanos han llegado a la localidad huyendo de la crisis que se vive en su territorio.

Para una ciudad como Boa Vista esto ha representado verdaderamente un fuerte “sacudón” y ha impactado en la vida de sus habitantes.

“Aquí se consigue comida, se trabaja, pero el dinero rinde”, expresó María José Pacheco, tan solo una entre miles de venezolanos que han llegado a Boa Vista en procura de un futuro mejor.

Pero todo tiene su costo y el drama humano está más presente que nunca. María José dejó en su país a tres hijos menores y su puesto de trabajo como profesora para vender naranjas en un puesto callejero.

Y para Boa Vista y sus habitantes esta situación al principio no ha sido fácil. Por ejemplo, desde diciembre de 2016 rige en la salud el estado de emergencia debido a la sobrecarga en los servicios, en procura también de que lleguen recursos desde el gobierno nacional para hacer frente a la situación.

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El Hospital General de Roraima es una clara muestra de lo que está sucediendo, prosigue BBC Mundo. “Ha habido un aumento desproporcionado de venezolanos y esto tiene un impacto grande en un país con limitaciones”, señala Douglas Teixeira, director del servicio de urgencias del Hospital General.

Sin embargo, también aparece la faceta solidaria. “Atendemos a todos los pacientes gratuitamente y sin distinción”, agrega Teixeira, mientras los venezolanos agradecen.

Claro que lo que sucede en esta localidad no es exclusivo, que se extiende a otras ciudades y países de la región como Argentina, Colombia, Perú, Panamá, entre otros. Pero en este caso puntual, para muchos venezolanos la ciudad de Boa Vista se ha transformado en un lugar de ensueño.

Al mismo tiempo, debido a la emergencia y el sacudón que sufrió esta ciudad por la llegada masiva de los venezolanos, dispara una dura interrogante, ¿estamos preparados para recibir al que cruza la frontera? Una respuesta que tiene varios ribetes y que tendría que empezar a ser contestada por cada uno de los pobladores del lugar.

De momento, más allá de algunas situaciones de tensión generadas por la presencia del foráneo, la palabra “refugio” también está presente.

Desde finales de 2016 se creó en el estado de Roraima el Centro de Referencia del Inmigrante (CRI) ubicado en un polideportivo que estaba abandonado y que sirve de abrigo a unos 200 venezolanos, principalmente indígenas warao, indica BBC Mundo.

Les damos desayuno, merienda y cena, atención médica, clases de portugués y asesoría para el mercado de trabajo“, expresó el responsable del refugio Fernando Troster.

Sin dudas que esto es un primer paso, pero la ciudad deberá seguir encontrando los mecanismos necesarios para dar una mejor acogida a los que cruzan la frontera en procura de darle mayor integración.

Un desafío que interpela, pero que en el fondo representa también una gran oportunidad para que los pueblos puedan demostrar su grandeza con aquel que viene de lejos.  

 

 

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