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La autopsia de Jane Doe. Miedo del bueno

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El director noruego André Øvredal se acerca con modestia y mucha prudencia a Hollywood firmando un sólido film de terror británico de aroma clásico que seguramente pondrá a prueba los nervios de más de uno

De vez en cuando está bien pasar miedo. Estoy convencido de que el terror activa un músculo emocional en nuestra cabeza que, de otro modo, –por fortuna- rara vez ejercitaríamos. Pasar miedo es como subir a una montaña rusa. Uno experimenta algo parecido al pánico pero al mismo tiempo sabe que es un pavor controlado. Pues algo similar creo que pasa con el miedo. Uno lo pasa, pero en realidad sabe que no es para tanto, por esto es importante dejarse llevar si uno quiere disfrutar del cine de terror. En realidad, de cualquier tipo de cine.

La autopsia de Jane Doe es una película para dejarse llevar. Conviene no ir con demasiados prejuicios, sobre todo, prejuicios cinéfilos y muy especialmente, no tener en mente qué tipo de película se va a ver. El film del noruego André Øvredal (director de la curiosa Troll Hunter) empieza siendo una cosa y termina siendo otra. Bien es verdad que nada más empezar la película ya huele a lo segundo, pero es muy probable que La autopsia de Jane Doe pille a más de uno con el pie cambiado.

La película de Øvredal nos cuenta la historia de un médico forense y su hijo que a lo largo de una noche deben averiguar la misteriosa muerte de una joven sin signos aparentes de violencia. Básicamente, la película va de eso y durante sus 99 minutos apenas hay tiempo para salir de la morgue donde transcurre la acción.

Conforme los dos forenses van desarmando el cuerpo sin vida de la joven, poco a poco se van dando cuenta de que lo que tienen delante no es exactamente normal. La progresiva revelación de siniestras incógnitas va enrareciendo poco a poco el ambiente como si el cadáver desprendiera algún tipo de aroma maligno que todo lo infecta a su alrededor. De este modo, lo que empezaba siendo una intriga casi detectivesca se convierte en un film de terror.

Eso sí, todo hay que decirlo, pese a la temática, la película no es especialmente desagradable más allá de algunos y lógicos planos en un contexto como una autopsia. Desde luego no es una película para niños, pero no es un film particularmente sangriento; y sin embargo, no es un título para todos los públicos. Y no lo es por una razón, la película de Øvredal pondrá a prueba los nervios de más de uno a base, precisamente, por no mostrar lo que sospechamos que se acerca entre la oscuridad.

La autopsia de Jane Doe es una película brillante, que casi se desmadra en su tramo final pero, que a mi entender, mantiene cierta lógica con lo que nos planteaba. Es una película perfecta para pasar miedo, pero miedo del bueno, aunque no nos hable de muchas más cosas. Hay una familia rota y un padre y un hijo muy unidos, precisamente los que deben desvelar el misterio. La familia permanece unida incluso, frente a un cadáver malévolo. A su modo, muy divertida.

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