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Las 3 actitudes para encontrar verdaderamente a Jesús según el papa Francisco

© JOHN STANMEYER/National Geographic
Migrantes somalíes acuden por la noche frente a la costa de Djibouti en busca de una señal gratuita para el celular.
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En la homilía de este lunes, desvela la bellísima sorpresa que encontraremos buscando a Dios

La fe cristiana no es un teoría o una filosofía, es el encuentro con Jesús. Lo destacó el Papa en la misa de la mañana de este lunes 28 de noviembre celebrada en la Casa Santa Marta del Vaticano, al principio del tiempo de Adviento. Según Francisco, para encontrar verdaderamente a Jesús debemos ponernos en camino con tres actitudes: vigilancia en la oración, activos en la caridad y exultantes en la alabanza.

Encontrar a Jesús: es esta “la gracia que queremos en Adviento”. Papa Francisco centró su homilía en el tema del encuentro con el Señor. Antes que nada, observó, en este periodo del año, la liturgia nos propone numerosos encuentros de Jesús: con su Madre en el seno, con san Juan Bautista, con los pastores, con los Magos. Todo esto, retomó, nos dice que el Adviento es un “tiempo para caminar e ir al encuentro del Señor, es decir, un tiempo para no estar quietos”.

Oración, caridad y alabanza: así encontraremos al Señor

Tenemos que preguntarnos qué debemos pedir para ir al encuentro de Jesús. “¿Cuáles son las actitudes que debo tener para encontrar al Señor?, ¿cómo debo preparar mi corazón para encontrar al Señor?”, preguntó.

“En la oración al inicio de la misa, la Liturgia nos señala tres actitudes: vigilancia en la oración, activos en la caridad y exultantes en la alabanza”, explicó.

Es decir, debo rezar, con vigilancia, debo ser activo en la caridad, la caridad fraterna, no solo dar limosna, también en el tolerar al que me molesta, a los niños cuando hacen ruido, al marido o a la mujer cuando no son como queremos, a la suegra… Pero tolerar. Siempre la caridad, pero activa. Y también la alegría de alabar al Señor: ‘Exultantes en la alegría’: así debemos vivir este camino con la voluntad de encontrar al Señor. Encontrarlo bien. No estar quietos”.

Allí, añadió el Papa, “habrá una sorpresa, porque Él es el Señor de las sorpresas”. También el Señor, dijo: “no está quieto”. Yo, afirmó, estoy en camino para encontrarle y Él está en camino para encontrarme, y cuando nos encontramos vemos que la gran sorpresa era que Él me estaba buscando, antes de que yo me pusiera en marcha”.

El Señor siempre nos precede en el encuentro

Esta, afirmó, “es la gran sorpresa del encuentro con el Señor. Él ha buscado primero. El siempre el primero, Él hace su camino para encontrarnos”. Es lo que le sucedió al centurión.

“Siempre el Señor va más allá, va primero. Nosotros damos un paso y Él diez. Siempre. La abundancia de su gracia, de su amor, de su ternura que no se cansa de buscarnos. También, a veces, con cosas pequeñas, nosotros pensamos que encontrar al Señor es una cosa magnífica, como ese hombre de Siria, Naaman, que era leproso: y no es sencillo… Y también él recibió una sorpresa grande del modo de actuar de Dios”, continuó.

“El nuestro es el Dios de las sorpresas, el Dios que nos está buscando, nos está esperando y solo pide de nosotros el pequeño paso de la buena voluntad”, aseguró el Papa.

Nosotros, retomó, tenemos que tener “el deseo de encontrarlo”. Y después, Él nos ayuda. El Señor, afirmó: “nos acompañará durante toda nuestra vida”. Muchas veces, reflexionó Francisco, “nos verá alejarnos de Él, pero nos espera siempre como el Padre del Hijo Pródigo”.

La fe no es saber todo sobre la dogmática, sino encontrar a Jesús

“Muchas veces -añadió- verá que queremos acercarnos y Él sale a nuestro encuentro. Es el encuentro con el Señor: esto es lo importante”.

“La fe no es una teoría, una filosofía, un idea: es un encuentro. Un encuentro con Jesús”, destacó. De otra forma, si no “te has encontrado con su misericordia, puedes recitar el Credo pero no tienes fe”.

“Los doctores de la Ley sabían de todo, toda la dogmática de ese tiempo, todo sobre la moral de ese tiempo, todo. No tenían fe, porque sus corazones se habían alejado de Dios. Alejarse o tener la voluntad de ir al encuentro. Y esta es la gracia que nosotros pedimos”, añadió.

Finalmente rezó: “Oh Dios, nuestro Padre, suscita en nosotros la voluntad de ir al encuentro de Tu Cristo, con las buenas obras.
Ir al encuentro con Jesús. Y por esto recordamos la gracia que habíamos pedido en la oración, con la vigilancia en la oración, la actividad en la caridad y exultar en la alabanza. Y así encontraremos al Señor y tendremos una bellísima sorpresa”.

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