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¿Es cierto que la Nueva Medicina Germánica cura el cáncer?

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Los enfermos de cáncer en manos de esta “terapia alternativa” ponen en riesgo sus vidas

En agosto de 2016 murió una joven italiana de 18 años, Eleonora Bottaro, tras haber renunciado a la quimioterapia como tratamiento para una leucemia linfoblástica aguda. Según informaron los medios de comunicación poco después, Eleonora “decidió junto a sus padres que el mejor método para vencer la enfermedad era el que propone el médico alemán Ryke Geerd Hamer”.

No es la única víctima, pero sí una de las últimas –y más sonadas–, de la denominada Nueva Medicina Germánica (NMG), una “terapia alternativa” que se ha popularizado desde los año 80 del pasado siglo y que protagoniza con frecuencia una encendida polémica entre defensores y detractores. Detengámonos a analizar esta propuesta, que ha llegado a ser considerada por sus críticos una “infame pseudoterapia”.

En el origen: el doctor Hamer

En 1978, un joven alemán llamado Dirk murió tras haber sido alcanzado por un disparo de arma de fuego. Hasta aquí, un desgraciado accidente. Al año siguiente, su padre, el médico Ryke Geerd Hamer, desarrolló un cáncer testicular –que, por cierto, fue curado mediante la medicina normal–, y que interpretó como reacción de su organismo a la muerte traumática de su hijo. Poco tiempo después, el doctor Hamer desarrolló una teoría que comenzó a divulgar muy pronto en la televisión bávara.

En los orígenes de la NMG hay que contar otros datos que se ocultan muchas veces. Por ejemplo, que la Universidad de Tubinga rechazó por unanimidad en 1982 la tesis que había presentado el médico alemán defendiendo sus “leyes”, lo que denominó “Das Hamer Syndrom” (el síndrome de Hamer). O que la esposa de Hamer, primera “paciente” tratada con la NMG, murió en 1985 por confiar en la terapia.

Su trayectoria hizo que ya en 1986 fuera inhabilitado para el ejercicio de la medicina tras un escándalo, y que poco después fuera condenado por seguir tratando a pacientes a pesar de su suspensión. No sólo eso: un niño que fue tratado por el propio Hamer con la NMG perdió una pierna, lo que dio lugar a una condena a cuatro meses de prisión.

La polémica pasó de Alemania a Austria, donde se sucedieron varios episodios. El primero tuvo como protagonista al propio Hamer, que fue condenado a 6 meses de cárcel y tres años de libertad condicional por difamación. Más adelante, los protagonistas fueron unos padres que casi dejaron morir a su hija por hacer caso al ex médico alemán, y condenados a 8 meses de prisión. Más tarde se supo que unos 40 austriacos habían muerto después de ser tratados con la NMG.

España, plataforma de lanzamiento

Una importante segunda parte de la historia de Hamer tiene a España por escenario. En 1997, tras la muerte de tres enfermos de cáncer por seguir los postulados de la NMG, había sido condenado en Colonia a 19 meses de prisión. Después de este enésimo revés judicial causado por su praxis, decidió trasladarse a España, cosa que hizo en el año 2000.

Cabe pensar que una mudanza de este tipo –motivada por el rastro de muertes que iba dejando y la consecuente persecución por parte de la Justicia– le haría ser más discreto en su nueva etapa. Pero nada de eso, ya que llegó a aparecer hasta en tres ocasiones en programas de Televisión Española difundiendo libremente sus propuestas pseudoterapéuticas, y alcanzando así una cierta celebridad.

Los críticos de Hamer hacen una observación muy interesante relacionada con estas apariciones mediáticas del ex médico alemán: una de las personas que lo acompañaban en los programas, como testimonio de enferma española curada por la NMG, murió tres años después a causa del mismo cáncer del que aseguraba haber sido sanada.

Los años siguientes continuaron con diversas detenciones y condenas entre España –donde nunca ha tenido un problema legal– y otros países. En 2001 un tribunal francés le impuso (en ausencia) multa y cárcel, como condena por la muerte de tres enfermos de cáncer que siguieron sus teorías. En 2004 fue extraditado de España a Francia para ser juzgado por fraude y ejercicio ilícito de la medicina.

Su periplo concluyó –por el momento– en 2007, cuando se trasladó de España a Noruega, justo antes de que lo detuvieran para ser extraditado a Alemania y responder allí a una acusación de “incitación al odio entre pueblos”. En una entrevista declaró que lo hizo porque “Noruega no forma parte de la Comunidad Europea y aquí es mucho más difícil encarcelar”.

Allí en Noruega tiene, desde entonces, su centro de operaciones. Hamer ha llegado a inventarse su propia “universidad”, la de Sandefjord, para dar un aura de respetabilidad a sus propuestas, además de seguir lucrándose con actividades de formación y venta de materiales. Como puede verse, la “persecución” que, según sus defensores, está “sufriendo” Hamer, tiene mucho más fundamento que una supuesta reacción de los poderosos lobbies de la medicina tradicional.

¿Qué dice la NMG?

Visto el recorrido histórico de la NMG, pasemos a resumir y analizar su doctrina terapéutica. Se basa en cinco afirmaciones fundamentales, consideradas leyes de la biología por Hamer y sus seguidores. Son las siguientes:

  1. Ley de hierro: las enfermedades son originadas por un conflicto, un acontecimiento traumático.
  2. La enfermedad tiene dos fases: conflicto activo (cuando el enfermo no ha resuelto lo que está en el origen de su mal) y curación (tras resolver el conflicto o reducirlo).
  3. Sistema ontogenético de las enfermedades: los cánceres que un enfermo desarrolla después de uno primario se deben a la aparición de nuevos conflictos o choques.
  4. Sistema ontogenético de los microbios: no son éstos los que causan enfermedades, sino que son utilizados por el cerebro para llevar a cabo la segunda fase (curación).
  5. Toda enfermedad es un “programa especial” de la naturaleza, tiene su sentido y sirve para que los organismos aprendan a afrontar situaciones de emergencia.

No hay espacio en este artículo para rebatir estas leyes de la NMG, pero cualquier consulta a médicos o científicos relacionados con la oncología –y con la simple biología– demostraría la falsedad de una teoría que con una desfachatez considerable atribuye a los conflictos emocionales ser la única causa del cáncer.

La actualidad de la NMG

Aunque parezca mentira, esta pseudoterapia sigue campando a sus anchas en muchos lugares. Incluso en algún país ha encontrado un hueco importante: Nicaragua lleva desde 2012 considerándola un sistema terapéutico legal.

En España –que, como hemos visto, ha sido un lugar importante en el desarrollo de la NMG–, el Colegio de Médicos de Cataluña publicó un comunicado en su día recordando que “los médicos no están autorizados a tratamientos que no estén validados científicamente”, refiriéndose explícitamente a la preocupación en torno al “método Hamer”.

Este organismo profesional también subrayaba que “una medicina alternativa no puede sustituir un tratamiento principal cuando la enfermedad en concreto está bien caracterizada y tiene un tratamiento bien determinado y bien comprobado. En este caso, las otras actuaciones pueden tener un carácter complementario, pero nunca de sustitución”.

Una sencilla búsqueda en Internet revela que en muchos lugares hay clínicas y profesionales que emplean la NMG como tratamiento habitual, rechazando así la medicina científica. Los enfermos de cáncer, desesperados en ocasiones y deseando cualquier alternativa de curación, son víctimas propicias para una pseudoterapia que sigue difundiéndose sin ningún control, sobre todo por la red de redes.

Hay que señalar que, además de rechazar los tratamientos convencionales (tanto la cirugía como la quimioterapia y radioterapia), los seguidores de Hamer evitan también los cuidados paliativos. Unos y otros serían un obstáculo para la fase de curación de la enfermedad. Por lo que podemos imaginar las situaciones de horrible sufrimiento de los pacientes oncológicos (algunas han sido documentadas incluso fotográficamente).

Una vergonzosa descendencia

La NMG se ha vuelto a poner de moda en el mundo de las “medicinas alternativas” no sólo por su propio desarrollo y difusión, sino porque le han salido varias pseudoterapias sucesoras. Entre ellas destaca todo lo relativo a la Biodescodificación (o descodificación biológica) y la Bioneuroemoción.

La primera de estas ramas se debe al francés Claude Sabbah, alumno de Hamer que añade algunas cosas de su propia cosecha o de otras pseudociencias a las doctrinas del ex médico alemán, planteando la teoría de la “Biología Total de los seres vivos” (y que ha sido condenado a prisión). Otro de sus personajes principales es Christian Flèche, defensor de la “Descodificación Biológica Original”.

Unas y otras propuestas repiten machaconamente lo mismo: las causas de las enfermedades son puramente emocionales. Rastreando y encontrando estos traumas, el cuerpo podrá curarse. Es curioso que ninguno de estos discípulos de Hamer sea médico: Sabbah se presenta como “psicoterapeuta”, mientras que Flèche es enfermero.

La otra pseudoterapia que está en auge actualmente es la Bioneuroemoción, creada por el psicólogo español Enric Corbera cuando se desvincula de la Biodescodificación y, en su extensión de estas prácticas perversas, prácticamente crea una marca registrada con aplicación terapéutica y proyección académica en algunas universidades. La Bioneuroemoción, al igual que sus pseudoterapias hermanas y que su madre, la NMG, va dejando un rastro de muertes (muy lucrativas, por cierto).

Para más información

– Luis Santamaría, “¿Qué es la Bioneuroemoción? ¿Es válida como terapia?”, Aleteia, 19/05/15.

“Una adolescente italiana muere por leucemia tras confiar en la Nueva Medicina Germánica”, InfoCatólica, 3/09/16.

“El Colegio de Psicología de Cataluña reitera su rechazo a la Bioneuroemoción”, InfoCatólica, 8/01/16.

“Muere una paciente de cáncer que dejó su tratamiento y siguió la Bioneuroemoción”, InfoCatólica, 28/12/15.

“Francia: el fundador de la ‘Biología Total’, condenado a dos años de prisión”, InfoCatólica, 6/11/15.

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