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Por qué no debemos acusar al prójimo de hereje

Hereje
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Redacción de Aleteia - publicado el 30/06/16 - actualizado el 29/02/24
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Sin pensar, podemos caer en calificativos hacia el prójimo que pueden ser tanto injustos como erróneos, por eso, cuidado con decir que alguno es hereje

Un asunto serio: ¡cuánta costumbre hay de llamar al otro hereje hoy en día! Fácil y absurdamente incorrecto. La gente tiene una idea equivocada de lo que es herejía, y hace uso de esta gravísima acusación de forma habitual.

No todas las tonterías que se dicen o se practican son un pecado contra la fe de la Iglesia.

El Código de Derecho Canónico, en el canon 751, aclara:

"Se llama herejía a la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma".

O sea, la fe necesita ser explicada, la persona tiene que ser persistente en el pecado y debe ser advertida. Perseverando, incurre en el pecado de herejía. Solo hay consumación del pecado mediante la obstinación de la persona en el error. Y se refiere a las verdades que deben ser creídas con fe divina y católica, que vienen explicadas en el canon 750: el depósito de la fe y de la tradición.

Pecado de los católicos

Ante lo que dice el canon, deducimos que solamente los fieles católicos pueden incurrir en herejía. Las personas no bautizadas, de otras religiones o credos, no son herejes.

Está también la realidad de la ignorancia, culpable o no. O sea, si un fiel no conoce la integridad de la fe, no puede ser llamado hereje. Además, para incurrir en herejía, el error tiene que ser demostrado y explicado, y la persona debe ser advertida por una autoridad eclesiástica.

Hereje y apóstata, ¿es lo mismo?

Vale destacar que la herejía es diversa de la apostasía: esta niega la totalidad de la fe.

Por eso, mucho cuidado con adoptar una postura de suficiencia y calificar a un hermano o hermana de hereje. El pecado, en este caso, puede ser solo tuyo.

El Magisterio de la Iglesia enseña que el pecado de herejía puede ser perdonado en la Confesión Sacramental.

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