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La poderosa oración de Jesús por ti explicada por el papa Francisco

© Antoine Mekary / ALETEIA
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En la homilía de este viernes en Santa Marta, el Papa afirma que el cristiano no puede callar el anuncio de Cristo

Anuncio, intercesión, esperanza. Es el trinomio sobre el que se centró la homilía de Papa Francisco en la Misa celebrada la mañana de este viernes en la Casa Santa Marta del Vaticano.

El Papa destacó que el cristiano es una persona de esperanza, “que espera que el Señor vuelva”.

El Pontífice también exhortó a tener la valentía de anunciar como los Apóstoles que dieron testimonio de la Resurrección de Jesús incluso con riesgo de la propia vida.

Hoy se celebra también el 43º aniversario de la profesión religiosa de Jorge Mario Bergoglio.

El Papa habló de las lecturas del día y desarrolló su meditación sobre tres dimensiones de la vida cristiana: “anuncio, intercesión, esperanza”, un trinomio que debe caracterizar la vida de un creyente.

El corazón del anuncio para un cristiano, observó, es que Jesús ha muerto y ha resucitado por nosotros, para nuestra salvación.

“Jesús está vivo”: este, recordó, es el anuncio de los Apóstoles a los judíos y a los paganos de su tiempo y este anuncio ha sido respaldado con su propia vida, con su propia sangre”.

“Cuando Juan y Pedro fueron al sanedrín, después de la curación del paralítico, los sacerdotes les prohibieron que hablasen en nombre de Jesús, de la Resurrección, ellos con toda la valentía y con toda sencillez respondieron: ‘No podemos callar lo que hemos visto y oído’… el anuncio”.

“Y nosotros, cristianos, por la fe tenemos al Espíritu Santo dentro de nosotros, que nos hace ver y escuchar la verdad sobre Jesús, que murió por nuestros pecados y que resucitó”, explicó.

“Este es el anuncio de la vida cristiana: ¡Cristo está vivo! ¡Cristo ha resucitado” Cristo está entre nosotros, en la comunidad, nos acompaña en el camino”, añadió.

Muchas veces, recordó, “nos cuesta escuchar este anuncio”, pero Cristo resucitado “es una realidad” y es necesario dar testimonio de esto”, como afirma Juan.

Después Francisco habló de la intercesión. Durante la Cena del Jueves Santo, afirmó, los Apóstoles estaban tristes. Jesús les dijo: ‘No se turbe vuestro corazón, tened fe. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Voy a prepararos un sitio’”.

“¿Qué quiere decir esto? ¿Cómo prepara un sitio Jesús? Con su oración por cada uno de nosotros. Jesús reza por nosotros y esta es la intercesión. Jesús trabaja en este momento con su oración por nosotros. Así como dijo a Pedro una vez: ‘Pedro, he rezado por ti’, antes de la Pasión. Así, ahora, Jesús es el intercesor entre el Padre y nosotros”.

“Preguntémonos si Jesús es verdaderamente nuestra esperanza”, dijo.

¿Cómo reza Jesús?, preguntó Francisco. Yo, respondió “creo que Jesús le enseña sus llagas al Padre, porque las llagas se las llevó consigo después de la Resurrección. Le hace ver las llagas al Padre y nos nombra a cada uno de nosotros”.

Esta es la “oración de Jesús. En este momento, Jesús intercede por nosotros: es la intercesión”.

Finalmente, el Papa se detuvo en la tercera dimensión del cristiano: la esperanza. “El cristiano -dijo- es un hombre o una mujer de esperanza, que espera que el Señor vuelva”.

Toda la Iglesia, prosiguió, “está en la espera de la venida de Jesús: Jesús volverá. Y esta es la esperanza cristiana”.

“Podemos preguntarnos, cada uno de nosotros: ¿Cómo es el anuncio en mi vida? ¿Cómo es mi relación con Jesús que intercede por mí? ¿Me creo que reza por mí al Padre? Cada vez que lo llamo, Él está rezando por mí, intercede”.

“¿Creo verdaderamente que el Señor volverá? Nos hará bien preguntarnos esto sobre nuestra fe: ¿Creo en el anuncio? ¿Creo en la intercesión? ¿Soy un hombre o una mujer de esperanza?”.

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