Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
domingo 07 marzo |
Santa Rosa de Viterbo
home iconEspiritualidad
line break icon

Nuestra verdadera necesidad

<a href="http://www.shutterstock.com/pic.mhtml?id=111374129&amp;src=id" target="_blank" />Woman praying in Catholic church</a> © Andrey_Kuzmin / Shutterstock

&lt;a href=&quot;http://www.shutterstock.com/pic.mhtml?id=111374129&amp;src=id&quot; target=&quot;_blank&quot; /&gt;Woman praying in Catholic church&lt;/a&gt; &copy; Andrey_Kuzmin /&nbsp;Shutterstock

Carlos Padilla Esteban - publicado el 02/08/15

No es la aprobación, ni la salud, ni el dinero...

Siempre me impresiona la escena del evangelio de hoy. Tiene lugar después de la multiplicación de los panes y los peces. De nuevo Jesús se retiró después del milagro a la montaña para estar solo y luego se fue con sus discípulos en la barca a descansar:

Cuando vio la gente que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús”. Lo siguen por todas partes, lo sacan de su descanso.

Decía el Papa Francisco: “No le dejaban tiempo ni para comer. Pero el Señor no se hastiaba de estar con la gente. Al contrario, parecía que se renovaba”.

Nosotros a veces nos cansamos, nos hastiamos de las demandas de los hombres. Nos escondemos. Nos protegemos. Nos falta ese corazón siempre renovado de Jesús, siempre abierto, siempre misericordioso.

Jesús alzaba la mirada y contemplaba el sufrimiento de los hombres. Y esa necesidad le ponía en camino. No se cansaba de amar. Esa tiene que ser mi propia vocación. Al mirar al que necesita más que yo, mi necesidad parece pobre e insignificante. Mi descanso se vuelve superfluo.

Decía el Papa Francisco: “El sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos”.

Cuando veo el hambre de los hombres y su sed, me descentro. Dejo de perseguir tontamente todos mis deseos. Me vuelco en el más pobre, en el más débil, en el más herido. Y sufro menos. Son las paradojas del amor. Cuanto más doy, más recibo, más paz tengo.

Jesús vivió así en su vida. En estos momentos de éxito y después en la pobreza del abandono. Porque llegará un momento en su vida en que no le sigan tantos, en que ya no convenga estar tan cerca de Él.

Porque será un hombre sospechoso, peligroso, condenado a muerte. En ese momento nadie querrá ser su amigo. Y sus amigos negarán serlo. En esa hora crucial le abandonarán. Ya nadie querrá interrumpir su descanso. Ya no esperarán milagros. Ni querrán más pan de sus manos.

En ese momento no tendrá amigos, ni ayuda, ni compañía. Sólo algunas mujeres. Algún hombre. Pero Él seguirá alzando la mirada y compadeciéndose del que sufre. Lo hará desde la cruz, con las manos clavadas.

Me impresiona siempre lo fugaz que es la fama y la necesidad. Son pasajeras. De la multitud a la soledad. De repente hay gente que lo busca sin reposo. Algo que quema en su alma. Pasa el tiempo y se olvidan. La fama y la necesidad pasan y vuelan.

Así es en nuestra vida. Hoy somos requeridos. Importamos. Nos consultan. Nos toman en cuenta. Nos quieren. Puede que después pasemos al olvido. Dejen de querernos. Es sencillo. De un milagro al olvido. De una necesidad a la falta de necesidad. Dejo de ser necesario, imprescindible, importante.

Tenemos que estar preparados para ello. Todo pasa. La santidad de vida se medirá en esos momentos. No cuando seamos importantes en el trabajo, o cuando a todos les interese ser nuestros amigos.

No cuando sea yo tema de conversación y todos hablen de lo bien que me va en la vida. No. En esos momentos la santidad se juega en tener paz, conservar la humildad y la vida sencilla.

En esos momentos en los que nos buscan será necesario comprender que no soy yo, que es Dios el que me lo ha dado todo. En ese momento la santidad se dará cuando soy capaz de descentrarme y amar al que me busca. Sin perder la paz y la humildad.

Porque si dejo de ser niño, si pierdo la humildad, puedo perder la conciencia de hijo, la sensación de impotencia, la pobreza, la desnudez de mi vida. Y entonces a lo mejor no estoy preparado para los momentos peores.

  • 1
  • 2
  • 3
Tags:
alma
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
BAPTISM
Pablo Cesio
Bautizan a la bebé que nació viva tras “aborto legal” y la llaman...
2
Aleteia Mexico
Ella iba a la adoración eucarística a las 3 de la mañana cuando l...
3
Jesus Colina
¿Milagro en Israel? Marcha de madres cristianas, musulmanas y jud...
4
DEMANDE EN MARIAGE
Edifa
No te cases sin haberte hecho estas tres preguntas
5
Ary Waldir Ramos Díaz
Papa Francisco: «Vendrá un nuevo diluvio si no cambiamos de rumbo...
6
MADONNA
Maria Paola Daud
La curiosa imagen de la Virgen María protectora del Coronavirus
7
NEWBORN
Pablo Cesio
La bebé que nació viva tras hacerle «aborto legal» y que ahora qu...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.