Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Lectio Divina: Sábado de la XII Semana del Tiempo Ordinario

© Ryk Neethling
Comparte

Una guía para rezar con la Escritura

Invocamos al Espíritu Santo

Espíritu Santo llena de alegría y paz mi corazón y da sabiduría a mi mente para poder entender la Palabra de Dios. Amén

Evangelio según San Mateo 8,5-17.

Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole": 
"Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente". 
Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo". 
Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. 
Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ‘Ve’, él va, y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘Tienes que hacer esto’, él lo hace". 
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. 
Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos". 
en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes". 
Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento. 
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. 
Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. 
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, 
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades. és para que les sirva de testimonio". 

Palabra del Señor

1. Lectura, ¿Qué dice el texto?

Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo". 
Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. 

"Ve, y que suceda como has creído". 

El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades

2. Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

El texto de hoy se centra en la fe y el servicio . Cuantas veces escuchamos esta pequeña palabra y muchas veces así de pequeña es nuestra fe, "pequeña", ¿Qué es la fe?, ¿De qué depende la fe?, ¿Cómo se nutre la fe?, ¿Cuál es la relación fe y servicio?. No nos sintamos mal, nuestra humanidad así es, todos quisiéramos y deseamos tener siempre la misma intensidad y constancia en la fe, pero no es posible, les aseguro que ninguno de nosotros lo puede lograr, siempre hay debilidad, a veces en nuestros problemas quisiéramos que Jesucristo apareciera y dijera "Yo mismo iré a curarlo", mas sin embargo debemos siempre tener en mente y en el corazón "El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades", dejemos en manos de el Señor: "Ve, y que suceda como has creído"

3. Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Señor, son mis miedos, mis dudas, mis tentaciones, mis pecados, los que bloquean mi servicio a ti, a mis hermanos, a mis semejantes, y eso me aleja de la gran "fe" que debería tener en ti. Soy débil, como todo humano y siempre necesito de ti, necesito de tus manos para depositar todo lo que me impide tener fuerte y firme mi fe en ti, y también para sujetarme en ti y seguir adelante.

http://youtu.be/p5E0PCl9TBY

Amén 

4. Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

"Ve, y que suceda como has creído". (R)

5. Acción, ¿A que me comprometo con Dios?

Reafirmemos nuestra acción del día de ayer y entreguemos todos nuestros pesares, problemas, miedos, tentaciones, pecados y nuevamente tomemos unos minutos y dejemos en sus manos todo esto, cerremos los ojos, que en nuestra mente y corazón quede sembrada la semilla de la fe. También acerquémonos a algún amigo, hermano y ayudémosle a sembrar la semilla de la fe.
 

Tags:
biblia
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.