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​Dolores Hart, la mujer que prefirió a Dios antes que a Elvis

© Public Domain
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La primera mujer que besó a Elvis Presley en la pantalla es hoy priora de la abadía Regina Laudis, en Connecticut

“Nunca he tenido la impresión de salir de Hollywood, nunca he tenido la impresión de dejar lo que se me había dado. La abadía era como una gracia de Dios, que entró en mi vida de manera totalmente inesperada… Dios era más grande que Elvis”, explica la madre Dolores en la película documental que recorre su vida.
 
La llamada de Dios se presentó como una evidencia para quien se hizo católica a los 10 años de edad, una decisión muy sorprendente porque su familia nunca lo fue.
 
Nacida con el nombre de Dolores Hicks en 1938, fue la única hija de los actores Bert y Harriet Hicks, que se divorciaron cuando ella tenía sólo 3 años.
 
Desde entonces, creció en la inestabilidad: vivía una parte del año en Chicago con sus abuelos, que la enviaron a la escuela católica San Gregorio –sencillamente porque era la escuela más cercana- y después pasaba sus vacaciones con su madre, que trabajaba en el cine en Beverly Hills, en California.
 
Juan XXIII a Dolores: ¡Tú eres Clara de Asís!
 
Prosiguió sus estudios en el Marymount College, otra entidad católica de la región. En esta ocasión, la futura estrella descubrió su pasión por la interpretación, que la condujo, además de por su belleza, a ser seleccionada para actuar con Elvis Presley en la famosa película Loving You, lanzada en 1957.
 
Desde entonces su carrera fue adelante: un año más tarde reapareció al lado de Elvis en King Creole, un gran éxito de taquilla. Poco después actuó en Broadway (donde recibió una recompensa) y después en Donde hay chicos hay chicas en 1960, antes de encarnar a Clara en una película sobre san Francisco de Asís con Bradford Dillman en el papel principal.
 
En esa ocasión, el encuentro de la actriz con el papa Juan XXIII fue un elemento desencadenante: cuando se le presentó como Dolores Hart, la actriz que interpretó a Clara, el papa le respondió: “¡No, tú eres Clara!”.
 
Todavía hoy, la madre Dolores guarda un recuerdo imborrable de ese encuentro, que de hecho no es ajeno a su vocación.
 
De Hollywood a la Abadía de Regina Laudis
 
La joven, que se había convertido en una de las estrellas emergentes de Hollywood, rodó todavía cuatro películas, hasta la comedia Come Fly With Me, en 1963, junto a Hugh O’Brian.
 
Dolores se preparaba para casarse con Don Robinson, un brillante arquitecto, cuando les pidió a las hermanas de la Abadía de Regina Laudis –a la que iba regularmente para escapar del torbellino, a veces duro, del éxito- entrar en su comunidad.
 
Fue así como a los 24 años, en la cumbre de su gloria, Dolores Hart escogió abandonar los focos de las cámaras para iniciar una vida de clausura junto a las hermanas benedictinas.
 
La decisión no gustó a todo el mundo, empezando por sus productores de Hollywood, furiosos pero igualmente amigos de la ex actriz.
 
“Incluso mi mejor amigo, el padre Doody, que era sacerdote, me dijo: Estás loca. Es locura pura hacer eso”, recuerda cincuenta años después de su entrada al convento.
 
A pesar de estos movidos inicios y un tiempo de adaptación que describe como largo y difícil, afirma que no se arrepiente en absoluto de su elección.
 
Su novio, al que dejó para unirse a la orden benedictina, fue uno de los pocos que comprendió la llamada que había recibido, y permaneció como amigo fiel hasta su muerte en 2011.
 
La madre Dolores se convirtió en priora de la abadía en 2001. Actualmente es miembro del jurado de los Óscar de la Academia de las Artes y de las Ciencias del Cine, en el que es la única religiosa.
 
Una de sus misiones consiste en ver los DVD de películas nominadas, que la Academia envía a su oficina. En 2012, la religiosa hizo una aparición especial en la ceremonia de los Óscar, para la presentación de la película documental sobre la historia de su vocación, titulada Dios es más grande que Elvis.
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