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¿Cuál es el milagro que hizo Juan XXIII para ser santo?

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Sor Caterina Capitani moribunda, oyó la voz de Papa Roncalli: “tus oraciones han sido escuchadas”

Al “Papa bueno”, que falleció en 1963, se le atribuyen diversos milagros. El que le mereció la beatificación es la curación de una religiosa en 1966, Caterina Capitani, que sufría de una enfermedad en el sistema digestivo en fase terminal.

Los médicos le diagnosticaron una muerte lenta debido a una perforación gástrica. La mujer sufría de sangrado y dolores terribles.

El milagro ocurrió el 22 de mayo de 1966. Sus hermanas de congregación le pusieron en el estomago la imagen del “Papa bueno”.

En pocos minutos la hermana tuvo un gran consuelo y sus males pasaron. Lo primero que hizo la monja fue comer. Las hermanas estaban sorprendidas, pues ya le habían dado la extremaunción. 
 
La Congregación para la Causa de los Santos justificó el milagro después de consultar una comisión médica que declaró la curación de la monja como algo que ocurrió sin la intervención de la ciencia.

Sor Capitani luego contaría que Papa Roncalli se sentó a su lado, en su lecho de moribunda, asegurándole la paz del Señor.

Después de la sanación, la monja fue expuesta a varios exámenes. Los médicos de Nápoles firmaron un documento en el que se testificaba que no había señales en su cuerpo de cirugía alguna.

¿Se puede canonizar a Juan XXIII con un sólo milagro, cuando en realidad se necesitan dos?

“No es necesario” dijo Padre Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede durante el encuentro con los periodistas el 26 de abril de 2014.

El papa Francisco decidió que Papa Roncalli era santo también por devoción popular, “fama sanctitatis”. Los fieles después de la muerte del “Papa bueno”,  el 3 de junio de 1963, aclamaron: “Santo ya, santo ya”.

En este sentido, el papa Francisco ha reconocido también la importancia del pontificado de Juan XXIIII para la renovación de la Iglesia. “El Concilio Vaticano II ha abierto el camino a la renovación”, aseguró.

Asimismo, al declararlo santo, Francisco consideró que su ejemplo puede inspirar a la sociedad civil de nuestros tiempos a través de “los valores perennes de la fraternidad y de la solidaridad”, valores que el Papa destacó de él en su mensaje a los paisanos “bergamascos” del santo.

El Papa tiene la potestad de considerar las alternativas al proceso habitual de canonización para “ratificar la vida santa de una persona”, explicó a su vez Joaquín Navarro Valls, que fuera portavoz de la Santa Sede con Juan Pablo II.

Sin embargo, el primer milagro es indispensable para considerar a Juan XXIII beato y aspirante a la santidad.

Normalmente, el segundo milagro debe registrarse después de la primera “subida a los altares” para luego proceder con la canonización.

Como en una profecía Juan XXIII dijo el 14 de junio de 1961: ”La santidad debe ser la meta luminosa de todo el que sigue Cristo, cualquiera que sea su origen, profesión, sus formas de vida o de actividad”.

 

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