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«All You Need is Love», y ¡es verdad!

© SixtiesGirl1964
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Esa es una verdad fundamental en la vida de los seres humanos: pero ¿qué amor necesitamos?

El 25 de junio de 1967, los Beatles interpretaron la canción "All You Need is Love" a una audiencia televisiva de 400 millones de personas en países. Esa es una verdad fundamental en la vida de los seres humanos. Todo lo que necesitas, y necesitamos, es el amor. Pero, ¿es realmente TODO lo que necesitamos?
 
Los años sesenta se caracterizaron como un tiempo de grandes contradicciones. Por una parte la guerra en Vietnam, y por otra, la ola de la paz y el amor. El amor, en particular, ha sido el tema principal de una dominante mayoría de trabajos de las artes; desde pinturas hasta canciones como aquella de los Beatles. Sin embargo, a pesar de ser un concepto universal, en la historia y entre las distintas personas, ha llevado consigo muchas connotaciones y hasta definiciones. Es un concepto abstracto en su totalidad que se lo identifica con la pasión carnal, la relación entre una madre y un hijo o entre amigos, hasta con Dios mismo.
 
En esta divagación personal, me enfocaré en un significado "paraguas" que se identifica con la naturaleza misma del Hombre pero partiendo de una definición corta, pero no sencilla: Dios es Amor. Además, parto de las enseñanzas del Catolicismo. (Nota: Esta es mi Fe, aunque no es mi intención imponérsela a nadie, si recomiendo a quienes quieran discutir sobre mi manera de pensar se informen sobre las enseñanzas de la Iglesia Católica. Por ejemplo, que tengan un conocimiento básico del Catecismo.)
 
Con este punto de inicio, Dios Amor crea de la nada a todo lo creado. En aquella nada, Dios derrama su Amor y con su simple pensamiento aparece todo (descrito así a falta de palabras humanas para entender lo que "hace" Dios). El proceso en sí no es de crucial importancia, pero aquí se hallan los primeros seres vivientes con almas humanas. Somos creados no solo con el conocimiento de ser seres creados, pero también recibimos la gracia de estar en su presencia y guardar un dialogo directo con El.
 
En esencia, fuimos creados por El, a imagen y semejanza de El y para El. Fuimos creados para ser amados y amar a Dios. Por esto es que todo lo que necesitamos es el Amor, necesitamos a Dios, y si lo tenemos, lo tenemos todo. En eso se basa nuestra alegría, en tenerlo todo y la misma esta graduada por NUESTRA apertura a recibir ese Amor
 
Aquí es donde está la belleza de la libertad. Fuimos creados con la libertad de decidir si es que amamos o no. Aquellos primeros receptores del aliento de Dios mostraron nuestra tendencia a "amarnos" a nosotros mismos. Sin embargo, tras esa separación inicial, tenemos innumerables oportunidades de demostrar nuestro amor con cada decisión que tomamos. Tenemos la oportunidad frente al árbol del bien y el mal en cada encrucijada de la vida.
 
Entonces, nuestra felicidad, o realización como seres humanos esta resumida en nuestra decisión de amar a Dios y escoger lo que El desea de nosotros. En la medida que nosotros hagamos esto entramos en una comunión de Amor con Dios; redescubrimos nuestro ser esencial, nuestro ser original.
 
Sin embargo, Dios sabiendo el abismo entre El y nosotros, incapaces de conocer a Dios Padre por nuestra cuenta, nos envía a Su Hijo. Jesús es un puente integro entre el ser humano y Dios. El es el parangón por excelencia de lo que Dios quiere para nosotros entendiendo nuestras limitaciones como creaturas.
 
Pero Cristo, en su perfección llegó al mundo como culmen de una historia, pináculo de una relación entre Dios y su pueblo manejada por los profetas. Además, es un personaje que, a pesar de trascender la historia en sus enseñanzas, fue parte de un periodo histórico especifico.

 
Por eso, Dios en su sabiduría  comprende que el hombre y la mujer, no serian capaces de aplicar estas enseñanzas a su vida sencillamente por ver las acciones de Jesús, para ello tendríamos que ver nuestro mundo a través de Sus ojos, lo cual es imposible. Excepto, si tuviéramos un interprete, que con la omni-sapiencia, omnisciencia y omnipotencia de Dios, se comunique con nosotros para guiarnos para hacer el buen uso de nuestra libertad.
 
Afortunadamente, Jesús comparte con nosotros aquella tercera persona de la Trinidad: Dios Espíritu Santo. El Espíritu Santo conecta a Dios con la mente, corazón y alma debidamente abiertas del ser humano. Esta conexión trasciende nuestro ser y afecta todo aspecto de nuestra existencia. Desde nuestro diario vivir en cada respiro que damos, hasta la dimensión social en cuya expresión plena se encuentra la Iglesia.

Entonces, para experimentar este Amor, que lo es todo, tenemos frente a nosotros "el Camino, la Verdad y la Vida". Con la soberbia, nos distanciamos del Dios Amor reduciendo nuestro apertura a Dios de manera inversamente proporcional a nuestro amor propio.
 
Al no tener un contacto directo con el Padre perdimos el entendimiento de quienes somos y para lo cual El nos presenta a su Hijo, el Prototipo por excelencia. Una vez mas, enfrentados entre escoger a Jesús o a nosotros mismos, la historia colapsada en aquel momento en el tiempo lo clavamos en la Cruz.
 
Así, manteniendo el abismo, pero con el Puente de la conversión en Cristo, recibimos al Espíritu Santo. El, presente en cada uno de nosotros y de manera especial en la comunión de quienes amamos y somos fieles a las enseñanzas de Jesús en la Iglesia, se constituye en la Luz que ilumina nuestras vidas a través de los ojos del Hijo.
 
Jesús vino a proclamar el Evangelio, de que somos destinados a regresar al Padre si nos dejamos dirigir por el Espíritu Santo. En esto se encuentra nuestra felicidad, terrenal y eterna, porque somos hijos de Dios, creados en el Amor, con capacidad de Amar  y guiados por el Amor del Padre que nos quiere de vuelta en comunión con El para Amarnos por toda la eternidad. Por esto, "All You Need is Love".
 

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