Ya hace más de medio siglo de la entronización de la Virgen de Begoña, a 10 metros de profundidad
Hace 50 años, miembros del Centro excursionista de Actividades Subacuáticas (CEVAS) en San Juan de Gaztelugatxe, llevaban a cabo la entronización submarina de la Virgen de Begoña. Un acontecimiento no sólo religioso, sino también popular que ahora se quiere recordar.
Es muy complicado que la gente pueda llegar hasta la Virgen sumergida e ir a bucear para verla. Por ello, a los 6 años de la entronización (1969), se instaló un monolito que lo recuerda en la carretera Bermeo-Bakio y así mismo a los 143 arrantzales (116 bermeanos) que perdieron la vida en la galerna de 1912 que azotó este litoral de la Costa Vasca.
Años después se talló una réplica de la imagen y se instaló en la parroquia de los Padres Franciscanos en Bermeo y posteriormente en el mes de junio de este año, el CEVAS señalizó el lugar exacto mediante la colocación de una boya marítima en el lugar exacto donde se encuentra.
Ya se han cumplido más de 50 años desde que se hizo realidad la ilusión de este grupo de personas, que querían una imagen de la Virgen que protegiese desde su trono submarino, de San Juan de Gaztelugatxe, a los que realizan actividades submarinas y a todos los pescadores.
Aun hoy se sigue celebrando una misa en el monolito donde está la réplica de la virgen, considerada junto con la del Cristo de los Abismos, sumergida en Aguas de San Fructuoso (Génova), como una de las mayores del mundo.
A 10 metros de profundidad
La talla de la Virgen de Begoña mide 1,20m. De altura y su base es de 47×30 cm y está colocada sobre una plataforma de 55×46 cm. Con un peso de Pesa 198 kg, se encuentra rellena de plomo y alcanza los 850 kg.
La figura fue entronizada a 10 metros de profundidad para poder ser observada por los submarinistas, y por ello con marea baja pueden verla sin gran esfuerzo.
Uno de los promotores de la entronización, Juan Marra, destacaba entonces que a partir de ese momento “submarinistas, arrantzales y amantes de la mar estaremos más protegidos sabiendo que allí está con nosotros nuestra “Amatxu” de Begoña para preservarnos de cualquier peligro”.