Aleteia logoAleteia logoAleteia
miércoles 08 diciembre |
La Inmaculada Concepción
Aleteia logo
A Fondo
separateurCreated with Sketch.

Tras la caída de Morsi: Egipto en la encrucijada

María Angeles Corpas - publicado el 04/07/13

Las nuevas revueltas ¿conducen a una mayor libertad en el país o son el preludio de un giro radical?

Hace pocas horas, y después de multitudinarias manifestaciones en la plaza Tahrir, el presidente egipcio Morsi ha sido derrocado y mandado arrestar por el ejército. La fractura social y los episodios de violencia recuerdan las jornadas de 2011 que condujeron al fin de la era Mubarak. De nuevo, el ejército se ha erigido en garantía última de los intereses nacionales y de la continuidad del Estado. Varias incógnitas decisivas para Egipto y el mundo árabe mediterráneo se están dirimiendo: ¿conduce la primavera árabe a la democracia o es fermento del sectarismo radical?, ¿hay un programa oculto de islamización de la sociedad?, ¿propiciarán estos cambios la persecución sistemática de minorías como la cristiana?

1.     Egipto, pieza clave en el puzle árabe mediterráneo

Egipto es un país de 83’7 millones de habitantes (2012), el más poblado de la región. Este peso demográfico le ha otorgado siempre una gran influencia dentro del mundo árabe. Además, es un centro de producción cultural muy relevante desde el mundo antiguo. Una de sus más significativas expresiones ha sido la Universidad de al-Azhar, fundada en el Egipto fatimí hacia el 970 y centro de referencia intelectual e ideológica hasta nuestros días. Por tanto, los acontecimientos desarrollados en este país tienen una repercusión sobresaliente en el resultado del proceso abierto en 2011. La denominada primavera árabe que estalló a finales de 2010 en Túnez, condujo a movilizaciones sociales inéditas hasta entonces. Cayeron regímenes auspiciados o tolerados por el mundo occidental, como el del tunecino Ben Alí o el de Gadafi tras la guerra de 2011.

Muestra de que este es un proceso abierto es el inseguro resultado de la guerra civil siria contra al-Assad. De esta inesperada reacción en cadena pueden sacarse dos conclusiones. La primera es el deseo de transformación y de libertades manifestado por amplias capas de la población de los países árabes. La segunda es la incertidumbre en el espacio geoestratégico internacional sobre los equilibrios regionales y la relación de estos nuevos gobiernos con las potencias occidentales.

Durante la Guerra Fría, Egipto afrontó diversos conflictos: Suez 1956, panarabismo de Nasser o la proximidad a la URSS. Entre ellos sobresale su participación en las guerras contra Israel, que culminaron en los Acuerdos de Camp David de 1978 y la devolución de la ocupada península del Sinaí. Este pacto provocó el asesinato del presidente al-Sadat, el rechazo del mundo árabe y la asistencia financiera de Estados Unidos. Esta ayuda es esencial para el mantenimiento del ejército y fuerzas de seguridad egipcias, a cambio de continuar las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel. Uno de los pocos países que recelaba ante la descomposición del régimen egipcio de Mubarak y el movimiento iniciado con la primavera árabe. Otra muestra del especial valor estratégico de Egipto es su papel en las relaciones euro-mediterráneas. Un programa político y estratégico para la UE iniciado en la Declaración de Barcelona (28-XI-1995) y culminado en la Unión para el Mediterráneo en 2008. De hecho, su declaración fundacional (París, 13-VII-2008) fue firmada como copresidentes por Mubarak y Sarkozy.

La caída de Mubarak entre enero y febrero de 2011 evidenció la impopularidad de un régimen sostenido por la represión y una falsa apariencia democrática, mostrada en las victorias oficialistas como la de las elecciones de 2010. Mubarak se había mantenido en el poder desde 1981, cuando ascendió desde la vicepresidencia del asesinado Anwar al-Sadat. La corrupción y la ineficiencia económica contribuyeron al deterioro acelerado de su mandato. La maniobra para designar a Omar Suleimán como sucesor no funcionó y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas tomó el poder, acabando con décadas de estado de sitio. Tras su caída, Mubarak fue condenado a  cadena perpetua (2-VI-2012), pena insatisfactoria para partidarios y detractores.

Referencias:
Declaración de Barcelona y Asociación Euromediterránea, disponible en: http://europa.eu/legislation_summaries/external_relations/relations_with_third_countries/mediterranean_partner_countries/r15001_es.htm
Union for the Mediterranian, disponible en: http://ufmsecretariat.org/

2.     Una transición errática: ¿qué reivindican los egipcios en 2013?

En términos generales, lo que ha arrastrado a la población egipcia a la protesta ha sido un cúmulo de problemas políticos y económicos, agravados en los últimos meses. Pero de forma especial, una intensa desilusión y rechazo del modo en el que se ha gestionado la transición hacia la democracia. Diversos movimientos sociales pugnan por descifrar cual es la voluntad popular para dotar a Egipto de un nuevo régimen sobre la base de la adhesión nacional.

Entre febrero de 2011 y junio de 2012, la jefatura del Estado egipcio fue ejercida provisionalmente por el general Tantawi como líder del Consejo Militar que contribuyó a la disolución de la dictadura. El ejército tomó el control de la situación aunque continuaron las protestas por la persistencia de la represión y la incertidumbre del proceso. A pesar de la renuncia del gobierno en el contexto de las elecciones legislativas, Tantawi siguió controlando los resortes del poder.

En mayo y junio de 2012 se convocaron elecciones presidenciales en las que resultó elegido Mohammad Mursi. El candidato de Libertad y Justicia venció en ambas vueltas con un porcentaje del 51’7% frente al 48’3% de Ahmed Shafiq en la tanda definitiva. La baja participación, ligeramente superior al 50%, y el triunfo histórico de los Hermanos Musulmanes han polarizado aún más la sociedad egipcia.

El primer desafío ha sido el empeoramiento de la situación económica general, acompañada de un incremento del desempleo y del alza de productos básicos como el pan o la electricidad. Las familias deben dedicar gran parte de sus recursos a la subsistencia y el combate con la pobreza no ofrece buenas perspectivas.

El nuevo gobierno tuvo que enfrentar problemas de inseguridad ciudadana y mantener delicados equilibrios internacionales que incluyen la mediación entre Israel y Hamas o el fortalecimiento de las relaciones con las potencias sunníes como Arabia Saudí y Catar. No obstante, muchos problemas actuales tienen raíz política. Así, las fuerzas conservadoras han recelado de la destitución de Tantawi al frente del Consejo de las Fuerzas Armadas. Por otra parte, los partidarios de una apertura liberal rechazaron frontalmente el proyecto de ley para reforzar el cargo presidencial, así como los perfiles islamistas de la Constitución.

Las protestas del 29 de junio de 2013, encabezadas por el movimiento Tamarrud exigiendo la renuncia de Mursi, revelan la debilidad del proceso de transición y la persistencia del ejército como instrumento del control del Estado. La permanente movilización muestra el choque entre unas élites fragmentadas por la ruptura del statu quo y una mayoría social ávida de cambio.

Debe recordarse que la mitad de los 83’7 millones de habitantes (2012) son menores de 25 años. Es decir que el factor de crecimiento demográfico y rejuvenecimiento de la población exige un sistema legitimado por un consenso popular aún inexistente. El jefe del ejército al-Sisi ha apoyado a los manifestantes, dando un ultimátum al gobierno, que ha sido valorado por los Hermanos Musulmanes como un golpe de Estado. Pero, ¿qué hay tras esta organización?

3.     Mursi y los Hermanos Musulmanes: ¿la alternativa islámica?

Los Hermanos Musulmanes, representantes contemporáneos del reformismo, padecieron una fortísima persecución desde 1949. El rápido tránsito entre la clandestinidad y el actual gobierno ha creado una fuerte controversia. Para los promotores de un islam político, esta es la oportunidad secular de aplicar el programa de la Hermandad creada por Hasan al-Banna contra los regímenes coloniales. Una aspiración cimentada en este sacrificio pasado y en un ascenso legítimo y democrático al poder.

Para sus detractores, Mursi ha sido un obstáculo a la democratización del país y representa un radicalismo que trata de imponer un proceso de islamización forzosa al conjunto de la sociedad egipcia. El incendio de su sede el primero de julio en el barrio de Muqattam simboliza el fracaso para encontrar un espacio de convergencia nacional que animó la revolución de 2011. El riesgo de involución y violencia está más abierto que nunca. Ese día, el presidente Obama comentó a Mursi sobre la preocupación de Estados Unidos, en la que lo importante es el proceso de transición hacia una democracia “desconocida en décadas” si es que alguna vez la hubo en el país.

Referencias:
RAMADAN, T.: El reformismo musulmán. Desde sus orígenes hasta los Hermanos Musulmanes, Bellaterra, Barcelona, 2000.
KIRKPATRICK, D. & FAHIM, K.: “Morsi Faces Ultimatum as Allies Speak of Military ‘Coup”, The New York Times, 1-VII-2013, disponible en: http://www.nytimes.com/2013/07/02/world/middleeast/egypt-protests.html

4.     Las minorías cristianas: piedra de toque de la transición a la democracia.

En este proceso de inestabilidad y violencia, la seguridad de las minorías se ha visto afectada de modo singular. Entre ellas, por su antigüedad y relevancia, destaca la situación de los coptos, unos 15 millones que representa el 20% de la población egipcia.

Históricamente condicionados por un status de tolerancia amenazado por los desafíos laicistas o reislamizadores, cuyo resultado ha sido episodios violentos como el asalto sin precedentes a la Catedral del El Cairo en abril de este año. La incertidumbre política amenaza la libertad religiosa haciendo impredecible la seguridad física y jurídica de estas comunidades en el futuro. Ha habido signos esperanzadores, como el decreto de 6 de junio en el que Morsi autorizaba la construcción de la primera iglesia copta en el norte del país (Nubaria) tras 17 años de demora.

La comunidad cristiana que había defendido los cambios democratizadores en 2011 se ha sentido discriminada durante el proceso de transición inacabada. Las justas reivindicaciones de libertades del pueblo egipcio no deben olvidar a sus hermanos coptos. Apelando al “ecumenismo del sufrimiento”, el Papa Francisco y el Patriarca Tawadros II rechazaron en el Vaticano el sectarismo violento el 10 de mayo de 2013. En este contexto, podemos finalizar afirmando que el futuro de la minoría cristiana está ligado completamente al éxito de los principios democráticos en la transición egipcia.

Referencias:
NEWS.VA: “El Patriarca Tawadros II visita al Papa Francisco”, 11-V-2013, disponible en: http://www.news.va/es/news/la-visita-de-hoy-refuerza-los-lazos-de-amistad-y-d

Tags:
egiptoislamislamismo
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.