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Pakistán: Musulmanes expulsan a todos los cristianos de un pueblo

© RIZWAN TABASSUM / AFP
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Desatan su furia porque un cristiano se ha casado con una musulmana

Menos de dos semanas después de la muerte atroz de una pareja de cristianos quemados en un horno de su fábrica de ladrillos por una turba de musulmanes que los acusaban de una blasfemia que no habían proferido, Punjab es escenario de un nuevo drama.
 
Todas las familias cristianas de un pueblo del distrito de Sahiwal han sido obligadas a abandonar sus casas bajo la amenaza de musulmanes que les reprochan que uno de ellos se haya casado con una joven de su comunidad musulmana.
 
“Se casaron en octubre”, informa Abid Masih, un amigo de la pareja a Press Trust of India el 13 novembre. Cuando se enteraron de la noticia, “los musulmanes de la localidad nos ordenaron “entregar a la joven” o tener que sufrir las consecuencias”.
 
Proscrito por la ley islámica
 
Los recién casados no viven aún en el pueblo de origen de la joven, Rukhsana Kausar, de veintitantos años, sino que se han instalado en otro distrito, el de Khanewal, donde ya vivía el joven cristiano, Shahab Masih.
 
Cuando eran prometidos, se encontraban en el pueblo de Sahiwal, al que Shahab iba regularmente a ver a sus padres.
 
Pero ante la noticia del matrimonio entre los dos jóvenes, los musulmanes de Sahiwal han atacado a la familia de Shahab y a los demás hogares cristianos del pueblo, exigiéndoles la vuelta inmediata de la joven, según la ley islámica, que prohíbe a una joven musulmana casarse con un hombre de otra religión.
 
“Les hemos dicho que Shahab vive ahora en Khanewal con su mujer y que sería mejor ir a hablar con él allí, pero en vano”, explica Abid.
 
El padre de la joven musulmana, Jamil Hussain, ha presentado una denuncia por secuestro a la policía de Shahkot, acusando a Shahab y a otros dos miembros de su familia, mientras que los representantes de la comunidad musulmana amenazan con matar a los padres de Shahab y a todos los cristianos del pueblo.
 
Ninguna ayuda de la policía
 
Temiendo por su vida, y sin recibir ninguna ayuda de la policía, como lo habían solicitado, las nueve familias cristianas residentes en Sahiwal, es decir 25 personas, han tenido finalmente que huir, abandonando sus casas y sus comercios.
 
“Todavía no hemos arrestado a nadie; dado el aspecto sensible de este caso, no haremos nada antes de una investigación profunda”, se defiende con prudencia el inspector Muhammad Riaz, de la policía de Shahkot.

Sin hogar y sin recursos
 
Esta es la tercera vez en unas semanas que familias cristianas en Punjab se ven obligadas por musulmanes a salir de su pueblo. Los casos precedentes se produjeron en los distritos de Sargodha y de Narowal.
 
El presidente de Human Liberation Front Pakistan, el líder cristiano Aslam Sahotra, ha condenado firmemente el incidente y ha pedido al primer ministro de Punjab, Shahbaz Sharif, que asegure la vuelta de las familias, en estos momentos sin techo y sin recursos, a su pueblo, con protección policial.
 
Otros defensores de los derechos humanos se han manifestado también para denunciar este nuevo asunto que demuestra de nuevo “la impunidad concedida a los miembros de la comunidad musulmana” y “la ausencia total de protección de los cristianos”.

Conmoción por el asesinato de la pareja quemada viva
 
Este incidente ocurre cuando el país está todavía conmocionado por el asesinato de los jóvenes cristianos Shahzad Masih y su esposa Shama Bibi, quemados vivos el 4 de noviembre por varios centenares de musulmanes que los acusaban falsamente de blasfemia contra el Corán.
 
A causa de su extrema barbarie, este drama ha encontrado un eco mediático nada habitual en el país, suscitando incluso el apoyo del mayor partido religioso de Pakistán, el Jamaat-i-Islami.

 
Su líder, Sirajul Haq, se encontró el 10 de noviembre con los padres de las víctimas para ofrecerles sus pésame y ha presionado severamente al Gobierno para que tome medidas contras los autores de este crimen horrible.
 
Desde la muerte de la pareja, el 4 de noviembre, se suceden manifestaciones en las principales ciudades del país, que piden que “las autoridades hagan de esta tragedia un ejemplo, para que no vuelva a reproducirse jamás”.
 
En Faisalabad, en Punjab, más de mil defensores de los derechos humanos, líderes de diversas religiones y estudiantes, se reunieron para una vigilia con velas en memoria de la pareja asesinada el jueves 13 de noviembre ante los edificios del gobierno local y concluyeron con una oración interreligiosa común.
 
Genocidio de las minorías
 
La “masacre de cristianos en nombre de la religión bajo el paraguas de leyes de la blasfemia equivale a un genocidio de las minorías”, declaró uno de los líderes convocantes de la manifestación, Lala Robin.
 
Para el reverendo Suhail Kanwa, “el uso abusivo de las leyes de la blasfemia equivale a cometer un acto de blasfemia y merece penas similares”, y reclamó a las autoridades que abran una comisión especial encargada de investigar sobre los casos de blasfemia, como el muy mediatizado de Asia Bibi.
 
Finalmente, el líder musulmán Younas Abar recordó la importancia de reformar rápidamente el derecho al trabajo, en especial en las fábricas y hornos de ladrillos, donde los obreros, pertenecientes sobre todo a minorías, son víctimas de graves abusos y acoso.
 
Este lunes empezaron a declarar ante el tribunal anti-terrorismo los principales sospechosos de la muerte de los dos cristianos, entre ellos las cincuenta personas detenidas tras el drama, que están en prisión hasta el próximo interrogatorio, mañana 19 de noviembre.
 
 
 

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