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Informarse

¿Sabías en en los océanos se acumulan tantos plásticos que existen ellos auténticas islas de basura? ¿Sabías que los ruidos provocado por el intenso tráfico marítimo son tan fuertes debajo del agua que podrían matar a parte de su fauna? Busca información en Internet de páginas confiables, lee algún libro y/o mira algún documental en televisión o algún servicio de streaming que te instruya sobre este complejo tema y te invite a tomar acciones desde el conocimiento.
 
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Reducir el consumo de plástico

El comportamiento que cada ser humano repercute también en la salud de nuestros océanos. Revisa tu hogar y busca la manera de ir poco a poco disminuyendo el consumo de plástico, sobre todo el de un solo uso
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Cuidado con lo que tiras

Si viste la película Buscando a Nemo, sabes que lo que tiras por el inodoro, tu lavamanos y tu fregadero puede terminar en el océano. Motas de algodón, productos químicos nocivos, aceite vegetal, hilo dental, toallitas húmedas, arena para gatos y pintura son algunos de los elementos más dañinos que, a diario, lanzamos a los océanos creyendo que se “degradarán” y no es así. Es preferible utilizar el cesto de la basura regular.
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Consumo responsable

Saber comprar responsablemente no sólo tiene que ver con el presupuesto. También es importante investigar sobre las empresas que hacen los productos que consumes: sus valores, sus prácticas ambientales y los ingredientes o materiales que utilizan.
En el caso de la moda, evita accesorios que son hechos con explotación marina: como el carey real (que viene de una especie de tortuga) o los corales.
En el caso de la comida, particularmente cuando de productos del mar se trata, busca cómo realizan la pesca y si los animales son criados de una forma ética en la que se proteja su ecosistema. ¡A leer las etiquetas (sobre todo la letra chiquita) y preguntar a nuestros proveedores!
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 Reduce tu huella de carbono

Quizá pienses que esto sólo perturba la contaminación del aire, pero también tiene un impacto significativo en los océanos porque reduce los efectos del cambio climático que afecta a tantas especies por el cambio de temperatura del agua, por ejemplo.
Comprar bombillas de bajo consumo y usar más las escaleras que los ascensores son dos cosas sencillas que puedes hacer. Asimismo, cuando termine el confinamiento y puedas volver a realizar deportes acuáticos o tomar un crucero, trata de buscar siempre la opción más eco-amigable.
¿Sabías que los océanos absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por los humanos? ¿O que más de la mitad del oxígeno que respiramos es gracias a los océanos?
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Voluntariado

No necesariamente tienes que unirte a un grupo de ecologistas, si vives cerca de una playa, puedes armar un grupo con tus amigos y/o vecinos y cada cierto tiempo ir a recoger la basura que otros lamentablemente dejan (una actividad en la que, incluso, puedes aplicar el distanciamiento social). Si no tienes tiempo o un océano cerca, también puedes hacer un donativo (previa investigación) a fundaciones educacionales o grupos de conservacionistas.
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Transmite

Comparte los conocimientos adquiridos y tus ideas con familiares, amigos y colegas (en estos tiempos, puede ser digitalmente). Esto es un trabajo en equipo y sólo se podrán hacer cambios significativos si todos ponemos de nuestra parte. ¡Conviértete en un agente de cambio! Especialmente para los católicos, el agua tiene un simbolismo sumamente importante. Es sinónimo de purificación. Es a través del agua (bendita) que nos convertimos oficialmente en hijos de Dios. ¿Cómo no vamos a cuidarla?