Campaña de Cuaresma 2025
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En el Evangelio de hoy, Jesús muestra que su mensaje no es propio, sino respaldado por testigos como Juan el Bautista, sus obras, el Padre y las Escrituras. Sin embargo, muchos no creían en Él porque no amaban a Dios ni buscaban su gloria, solo la de los hombres. Jesús nos advierte: no basta con conocer la Biblia o cumplir normas religiosas si no hay un amor genuino y una fe viva.
El padre Giovanni nos invita a reflexionar:
De verdad crees en Jesús o solo dices que crees?
En este evangelio, Jesús se defiende de quienes lo rechazan y les muestra que no habla por cuenta propia.
"Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Pero hay otro que da testimonio de mí."
Y menciona varios testigos que confirman quién es Él:
• Juan el Bautista, que preparó el camino y habló con verdad.
• Las obras que realiza, que manifiestan el poder del Padre.
• El mismo Padre, que ha dado testimonio de Él.
• Las Escrituras, que hablan de Jesús desde antiguo.
¿Por qué, entonces, no creían en Él?
Jesús les da la razón con palabras duras:
"No tienen su palabra permaneciendo en ustedes, porque no creen al que Él envió."
"No aman a Dios."
"Buscan la gloria de los hombres y no la gloria que viene de Dios."Aquí Jesús nos lanza una advertencia: podemos conocer la Escritura, ser religiosos por fuera, y aun así no creer de verdad.
No basta con leer la Biblia, ir al templo o cumplir normas. Si no hay amor a Dios, si no hay fe viva en Jesús, todo se queda en apariencia.
"Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí."
Pero como no creen ni siquiera lo que dicen creer, tampoco pueden reconocer a Jesús.
Hoy Jesús te pregunta: ¿tu fe es auténtica o superficial?
No digas que crees si no escuchas su Palabra, si no buscas su gloria, si no dejas que Él transforme tu vida.

