El miércoles 12 de febrero, el Papa Francisco decidió volver a hablar al final de la audiencia general. Ante miles de peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano, y a pesar de no poder leer su catequesis por dificultades respiratorias, el pontífice argentino levantó la cabeza para instar a los católicos a rezar por la paz.
"No hemos nacido para matar, sino para hacer crecer a los pueblos", insiste el Papa con voz entrecortada. "Por favor, en vuestras oraciones diarias, pedid por la paz. La martirizada Ucrania está sufriendo mucho", añade, antes de enumerar los nombres de otros países en conflicto. Y concluye: "Por favor, recemos por la paz. Hagamos penitencia por la paz". Estas palabras fueron la última improvisación pública del Papa Francisco desde su hospitalización en el policlínico Gemelli de Roma dos días después.
Cercanía al "martirizado pueblo ucraniano"
El domingo, en el texto del Ángelus que el Vaticano entregó a los periodistas, el Papa mencionó el "doloroso y vergonzoso" tercer aniversario de la guerra a gran escala contra Ucrania. Como cada semana desde hace casi tres años, aseguró su cercanía al "martirizado pueblo ucraniano".
Desde el principio de la invasión rusa de Ucrania, el Papa intentó interceder para que se silenciaran las armas. Por primera vez en la historia de la diplomacia vaticana, acudió en persona a la embajada rusa ante la Santa Sede al día siguiente de la invasión para hablar con el embajador ruso Alexander Avdeev. Mi rodilla seguía haciendo de las suyas", cuenta en su última autobiografía (Esperanza, Albin Michel), "así que fue un Papa cojo el que se presentó ante el embajador".
En las semanas siguientes, se ofreció a viajar a Moscú para reunirse con el Presidente Vladimir Putin y promover la paz. En vano. Tras un primer año de intentos por todos los medios de resolver el conflicto ruso-ucraniano, el Papa terminó 2022 llorando en la Escalinata de España durante una oración a la Virgen María el 8 de diciembre. "Virgen Inmaculada, hoy hubiera querido llevarte el agradecimiento del pueblo ucraniano…", confió antes de romper a llorar, aplaudido por una multitud congregada en esta plaza del corazón de Roma.
"El Señor nos pedirá cuentas"
En 2023 y 2024, la diplomacia vaticana se centró principalmente en los aspectos humanitarios del conflicto en Ucrania. El Papa envió al cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, a mediar entre Rusia y Ucrania para permitir la repatriación de los niños ucranianos. Aunque acudió a Kiev, Moscú, Pekín y Washington, esta misión solo permitió liberar a unos pocos niños.
A pesar de los límites de la diplomacia de la Santa Sede -evidentes en tiempos de grandes conflictos bélicos-, el Papa Francisco no se cansa de invitar a rezar por el fin de los combates, haciendo penitencia, como hizo hace quince días durante la audiencia general, o ayunando, como hizo el 25 de marzo de 2022, día en que consagró Ucrania y Rusia al Inmaculado Corazón de María. En su autobiografía publicada en enero, el Papa advertía a todos: "El Señor nos pedirá cuentas por todas las lágrimas que hemos hecho derramar en Ucrania".
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