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Sacristán, padre de familia y creador de contenido. Conoce a Jacob

soy sacristán

Courtesy of Jacob

Merche Crespo - publicado el 15/12/23

Uno de los sacristanes de la Catedral de Valencia, Jacob García, dedica parte de su tiempo a crear contenido en redes sociales para responder dudas y curiosidades sobre su labor y otras cuestiones más teológicas

Jacob lleva tres años como sacristán en la Catedral de Valencia, conocida como la Catedral del Santo Cáliz, y además de realizar labores de mantenimiento, su labor es abrir y cerrar el templo junto a otros dos sacristanes que se organizan para atender todas las necesidades del clero y de los fieles.

Jacob es padre de familia, tiene dos hijos pequeños, y también es creador de contenidos digitales en su cuenta de Instagram @soysacristan.

En marzo de 2022 inauguró su presencia en redes sociales y desde entonces ha llevado a cabo varios retos como rezar online durante 90 días un Padrenuestro o invitar a sus seguidores a añadir en sus comentarios las palabras «Dios existe». 

Aleteia hablo con él sobre su labor de sacristán, su faceta de padre y su cuenta de Instagram.

¿Qué es lo que más te gusta del desempeño de la labor de sacristán? 

En primer lugar, es muy satisfactorio estar al servicio de la Iglesia, eso es lo más importante para mí, es mi vocación. En segundo lugar, abrir y cerrar las puertas del templo, ese momento es maravilloso, una locura. Y, por último, poder tratar con la gente que nos visita o se acerca aquí a rezar, poder estar cerca de ellos y quererlos.

¿Cuándo y porqué decidiste crear tu cuenta de Instagram?

La idea nació muy sin querer, como digo yo. Apareció de manera involuntaria hace año y medio, en marzo de 2022. Hasta ese momento yo no tenía ninguna red social porque nunca me ha gustado demasiado, solo añadía fotos en mi estado de WhatsApp. 

Pero varios periodistas de la diócesis de Valencia me comentaron que mi estilo era muy fresco y podía ayudar a cambiar la imagen que se tiene de la Iglesia. 

Así que me sugirieron que me introdujera en redes sociales. Lo recé mucho, porque no me apetecía en ese momento, pero comentándolo con mi mujer vimos que era una forma de estar al servicio de la Iglesia y de Dios. Pedí ayuda a mi hermana pequeña y a otra familiar para que me enseñaran cómo funciona Instagram y gracias a ellas aprendí a editar videos y a conocer más a fondo las aplicaciones de las redes. 

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Vivir la fe y saber explicarla en las redes sociales a todo tipo de públicos: esa es tu función. ¿Tienes mucha interacción?, ¿Tus seguidores te proponen temas o lo haces tú?

En la medida de mis posibilidades tengo bastante interacción con mis seguidores, que siempre se involucran en mis publicaciones, En ocasiones son ellos los que proponen temas, pero en general soy yo el que pregunta qué les gustaría saber.

Es una suerte porque sé que cuento con su opinión y, en base a eso y a un discernimiento propio en la oración, decido qué contenido crear. Además, siempre estoy aprendiendo, ya que muchos temas nacen de la propia curiosidad. Yo soy católico de toda la vida, pero hay mucha terminología litúrgica o teológica y temas que no conozco ni domino y eso despierta mi curiosidad. Pienso que, si yo no lo sé, seguro que los demás tampoco. Y de ahí nace la idea. Las interacciones ayudan mucho. 

«¿Hoy he rezado, hoy he hablado con Dios?»

Parece que te gustan los retos y animar a tus seguidores a rezar desde las redes. Explícanos alguno de ellos, como el rezo de 90 padrenuestros o la iniciativa de los mil «Dios existe».

Los retos nacen de manera natural, por necesidad. En el caso del reto de los 90 padrenuestros en directo, la idea surgió gracias a un seguidor que me reveló que quería tener una relación más estrecha con Dios. Yo le aconsejé que debía comenzar por rezar algo sencillo y breve. Pienso que si no se tiene el hábito de rezar nos podemos llegar a aburrir y cansar por no tener costumbre ni conocimiento suficiente ni el oído entrenado para oír según qué cosas. Así que le sugerí que podía empezar rezando un padrenuestro al día.

Entonces se añadieron más seguidores que lo hacían también y cómo yo tenía que recordarles si había rezado el padrenuestro ese día uno a uno, al final decidí hacer yo el reto para que así todas las personas al ver mi directo, se acordaran de rezarlo ellas también.

Realmente, este reto consiste no tanto en rezar o no un padrenuestro, sino en acordarte de que Dios está presente y tengo que dedicarle un poco de tiempo. Al acabar el día pensar «¿Hoy he rezado, hoy he hablado con Dios?» Y si tienes ese hábito y lo sellas en el corazón y en tu manera de vivir es una maravilla. 

La importancia del trato presencial

¿Qué prefieres: el trato online con tus seguidores o el trato presencial?

Siempre el trato personal, yo siempre digo que las redes sociales no pueden suplir a lo personal, tanto en la evangelización como en la transmisión de cualquier conocimiento. Las redes son un enganche, un anzuelo, desde donde llamar la atención y poder dar un mensaje. Pero si tengo la oportunidad de quedar con un seguidor y hablar con él en persona, eso tiene la máxima prioridad para mí. Por eso si me llaman de un colegio para poder estar con los alumnos, no lo dudo. Además, lo hago de forma voluntaria y altruista. 

Es decir, desde las redes sociales podemos lanzar un mensaje, que es el spoiler, pero lo importante es el trato presencial, siempre.

¿Sigues o te inspiras en alguna cuenta de Instagram cristiana? Recomiéndanos alguna.

Sigo muchas cuentas católicas, pero intento no fijarme en ninguna de ellas para no copiarme, porque sin querer es muy fácil calcar la idea de una. Yo intento preservar la autenticidad.

Aconsejaría «El marido de la rubia»(@elmaridodelarubia), para todos los esposos, lanza mensajes concretos y claros. También la cuenta del sacerdote Patxi Bronchalo (@patxibronchalo), porque tiene valentía y una inteligencia absoluta y la del padre Juampi (@padrejuampi). 

Me encanta Pep Borrell (@pepborrellv) y su libro Bailar en la cocina, y la macrofiesta del rosario organizada por el sacerdote Josep Mª Quintana (@quintanajosepmaria) y Javi Pacheco, hacen mucho bien. Por último, recomendaría la cuenta de La Teología de la Calle (@lateologiadelacalle). 

soy sacristán

¿Qué es lo más curioso que te han dicho al verte de sacristán?

Es recurrente que me pregunten de qué trabajo y, al contestar que soy sacristán de la catedral, tengo que explicar qué hago exactamente. Otras veces me confunden con un sacerdote, ya que en ocasiones los sacristanes nos ponemos un alba blanca para poder acolitar y ayudar en las celebraciones litúrgicas, así que es fácil que me pidan que les bendiga a ellos o a algún objeto, como un rosario o agua bendita. Yo les contesto que les puedo dar la bendición como hijo de Dios, no como sacerdote. ¡Incluso alguna vez me han pedido que les confiese! entonces les digo que yo les puedo escuchar, pero para confesar, un sacerdote. La absolución de los pecados yo no se la puedo dar (risas). 

«El oficio de sacristán es casi invisible y muchos de ellos son gente mayor que ofrece su servicio de forma voluntaria»

¿Cómo se aprende a ser sacristán?, ¿Tenéis alguna asociación o grupo de sacristanes?

En mi caso, desde el momento en que entré en la catedral, me han enseñado todo, la terminología litúrgica, cómo reclinarme, cómo utilizar el incensario, qué velas encender… Normalmente la labor de sacristán se aprende de pequeño, cuando se ejerce de monaguillo en la parroquia de tu barrio. Pero en mi caso no fue así, yo entré de sacristán de golpe y sin saber nada. Así que me han enseñado todo aquí en la catedral paso a paso. No hay ningún curso de formación para esta labor. 

El oficio de sacristán es casi invisible y muchos de ellos son gente mayor que ofrece su servicio de forma voluntaria, así que no nos conocemos. Ni existe ningún grupo de sacristanes ni a nivel nacional ni internacional. 

Si que me gustaría, y a veces he pensado, crear un grupo de whatsapp y quedar una vez al año para compartir anécdotas y experiencias, pero es difícil porque los sacristanes vivimos a la sombra. Quizá la excepción soy yo que utilizo esta cuenta para tener voz y hacer ver al mundo que el sacristán existe y existirá siempre porque mucha gente tiene esa vocación en el corazón: estar al servicio de Dios.

Servir a la Iglesia… pero en familia

Por último, tú que eres joven y padre de familia, ¿cómo animarías a otras familias para que vivan activamente su fe y sirvan a la Iglesia?

Esta pregunta es la que más me gusta. Yo animaría a otras familias a involucrarse en la iglesia, da igual en qué movimiento. Pero que se involucren de manera familiar. Que sean una familia cristiana activa, que no se apalanquen ni acomoden en lo rutinario, que no se limiten a ir a Misa los domingos, sino que se impliquen en algún proyecto de la Iglesia y verán lo mucho que reciben.

En el caso de los jóvenes, que hagan voluntariado, que vayan a todas las JMJs que puedan, y que pregunten en sus diócesis qué actividades existen para ellos. Hay muchos caminos y las diócesis están muy vivas para que te quedes en casa y solo vayas los domingos a Misa. Es muy bonito animar a la juventud y que esté al servicio de Dios y de la Iglesia.

La familia tiene que realizar esa labor y poner facilidades a los jóvenes: ir a conciertos de Hakuna o ir a adoraciones todos juntos en familia. Crear esa costumbre porque si no la crean los padres cuando los niños son pequeños, luego es muy difícil que los niños o jóvenes se enganchen.

Yo como padre pienso que la fe se transmite en casa, ya que tal como está la educación en los colegios es difícil. Un hijo necesita ver a su padre rezar, ponerse de rodillas y confesarse, un hijo debe ver a sus padres en acción y que sean un ejemplo para él. 

Por lo tanto, yo aconsejo a los padres que, aparte de tener una oración personal y privada, promuevan en la familia una oración conjunta. Eso a un hijo se le queda grabado y es un sello en el corazón para toda la vida.

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