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“A usted lo salvó su fe”: Superó el Covid luego de un viaje a Medjugorje

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Fernando Gónzález estuvo hospitalizado durante nueve días con neumonía multilobular, mientras su esposa padecía otros síntomas del Covid aislada en su casa

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Fernando González y Sandra Butterfield llegaron el 11 de marzo a Colombia después de una peregrinación a Medjugorje. Viajaron con muchas medidas de prevención y desde ese mismo día seAll Posts aislaron en su habitación para cuidar especialmente a la mamá de ella, quien tiene 85 años.

A los dos días tenían fiebre, luego ambos fueron presentando otros síntomas y llamaron al servicio de salud pero la pandemia apenas estaba llegando al país y no fue posible que les hicieran la prueba del SARS-Cov-2. Cuatro días después la salud de Fernando empeoró tanto que debieron ir al servicio de urgencias. Luego de exámenes y valoraciones, Sandra se fue a manejar su recuperación en casa, sin poder despedirse de su esposo, y él quedó hospitalizado por neumonía multilobular, con la posibilidad de terminar en cuidados intensivos.

 

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“Lo ingresaron a Unidad de Cuidado Intermedio, aislado, conectado con líquidos, oxígeno y fiebre muy alta. También perdió temporalmente el gusto y el olfato. Su decisión fue abandonarse a la voluntad de Dios, pedir la intercesión de la Virgen y rogar a San José, su santo de devoción, que lo asistiera en la vida o en la muerte”, relató Sandra a Aleteia.

Aunque tenían temor e incertidumbre, la oración les daba tranquilidad. “Sentíamos que era una cruz que debíamos pasar por alguna razón y que Dios, la Virgen y San José nos iban a proteger”, recuerdan estos esposos colombianos, él abogado y ella psicóloga, dedicados a la consultoría del desarrollo humano.

Al tiempo que atendía constantes llamadas de seguimiento de las entidades de salud, Sandra se dedicó a orar permanentemente con el apoyo de familiares, sus amigas del Rosario por los Hijos, sus grupos pastorales y de los buenos amigos sacerdotes.

“Nunca se debilitó la fe, nunca nos preguntamos por qué a nosotros. Todo lo que vivimos fue ganancia, aprendizaje y fortalecimiento espiritual”, aseguran.

 

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Un verdadero ángel

Fernando cuenta que, además de la entrega y abandono, le ayudó una enfermera llamada Vanessa que lo alentaba con comentarios positivos. Era una voz de esperanza en medio de la soledad, la enfermedad y la cercanía de la muerte.

Cuando se recuperó y le dieron la lista del personal de salud que lo atendió, no estaba su nombre. Él preguntó por Vanessa pero no tuvo razón de ella.

Sin duda fue un ángel o enviado de la Virgen María porque aunque todos usaban trajes de asepsia y tapabocas, ella era quien más se me acercaba y solamente me animaba, nunca me tomó la temperatura ni la tensión, ni me actualizó líquidos. La recuerdo con unos ojos preciosos, alegre, positiva, afectuosa y siempre entrando sola a la habitación”.

Un día por fin la fiebre empezó a bajar, su estado general fue mejorando y le dieron de alta sin haber necesitado de cuidados intensivos a pesar de la gravedad que atravesó. “A usted lo salvó su fe”, le dijo uno de los médicos y efectivamente para ellos todo ha sido un milagro.

 

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Fernando asegura que “lo que llaman los médicos respuesta inmunológica es esa situación entre “quién sabe qué va a pasar” y “estamos haciendo lo posible” y a la vez es el margen de actuación de nuestro Señor y la corte celestial para “hacer su trabajo” mientras le entregamos toda la confianza”.

En su casa necesitó oxígeno un par de semanas más y cuando pensaron que había superado todo, tuvo un pico de fiebre alta. Gracias a la oración y los cantos de alabanza se siguieron fortaleciendo su fe y sus pulmones hasta el punto que hoy está bien y para la gloria de Dios el pasado fin de semana recibió el resultado de su última prueba con resultado negativo para el coronavirus.

Regalos del Cielo

Sandra y Fernando se conocieron hace 35 años cuando trabajaban en la misma institución y luego de haber vivido cada uno su propia historia, se reencontraron en 2011 y el año pasado lograron la bendición sacramental del matrimonio católico. Ellos comparten su unión sacramental como una muestra del amor de Dios, al igual que el encuentro más profundo con Él que a nivel individual y como pareja han tenido en los últimos tres años.

Juntos han tenido una experiencia de fortalecimiento a través de la participación y servicio en retiros, y de espacios de formación en la fe católica que los llevaron a decidir vivir su vida de manera diferente.

En ese caminar guiados por Jesús y María, Sandra quería ir a Medjugorje y sentía en el corazón que debía ir con su esposo: “la Virgen nos quería visitándola y en oración antes de todo lo que venía”.

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El viaje empezó el día del cumpleaños de Sandra, lo que para ella “fue el cierre y comienzo de una nueva Resurrección”, y de ahí en adelante recibieron muchos regalos del Cielo como la posibilidad que tuvo Fernando de cantar en dos Eucaristías, porque él compone e interpreta como parte de su servicio a Dios, y la más grande enseñanza: “En Medjugorje uno aprende a orar profundamente con el corazón”.

 

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Esos días de mucha espiritualidad –complementados por la peregrinación a la Basílica de Nuestra Señora del Pilar y a la Abadía de Monserrat en Zaragoza– les dieron fuerzas espirituales y físicas para llevar con amor esta cruz: “Jesucristo nos ayudó a cargarla. Vivimos la Semana Santa y especialmente la Resurrección con mucha esperanza y alegría, y con muchos deseos de servir a las personas que pasen por esta experiencia”.

Fernando volvió a cantar a Dios y la Virgen y retomó el trabajo, mientras siguen monitoreando el efecto del virus en sus pulmones. Su mensaje es orar mucho para que Nuestro Señor actúe en los enfermos y en el equipo médico: “en los momentos críticos solo orar, orar y orar”.

Para Sandra, la recuperación de su esposo fue un verdadero milagro: “Nunca se desesperó ni se quejó, aunque estuvo muy mal decía que eso no era nada frente a los clavos de Nuestro Señor Jesucristo”.

En tanto, a dos meses de la llegada del coronavirus a Colombia, las cifras oficiales dan cuenta de más de 250 fallecidos y casos confirmados que superan los 5.500, siendo Bogotá la ciudad más afectada.

 

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