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Detalles católicos en la trilogía de “El Padrino”

THE GODFATHER
© 1972 Paramount Pictures
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El pecado y la redención están en el centro del libro de Mario Puzo, y también en la adaptación cinematográfica de Francis Ford Coppola

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

La trilogia de Il Padrino, el relato de la vida del boss de la mafia Vito Corleone, presenta un rico imaginario religioso, claramente católico, y sin embargo, en este 50° aniversario de la novela en la que se basaron las películas, un crítico de cine echa en falta más comentarios sobre su significado espiritual.

“El 50° aniversario del libro ha sido una gran oportunidad para que periódicos, revistas y sitios web – sobre todo los que cubren la industria del entretenimiento – difundieran artículos nostálgicos sobre el libro y las tres películas derivadas del texto de Puzo, tres obras de arte de Francis Ford Coppola, la primera de las cuales salió en 1972”, escribe Clemente Lisi en Get Religion, un blog que analiza cómo los principales medios de comunicación tratan los temas religiosos.

“Entre toda la inmoralidad, el crimen y la desesperación final de Michael Corleone (para quien haya visto Il Padrino Parte III), no es solo una serie de películas sobre la mafia. El libro y la trilogía de Il Padrino están llenos de simbolismo religioso”.

Lisi sostiene que la novela de Puzo, publicada el 10 de marzo de 1969, y el oscarizado film de Coppola sufren de la misma falta de cobertura de su interpretación religiosa que otro libro llevado a la pantalla en esa misma época, El Exorcista.

A primera vista, Corleone y sus compadres podrían considerarse la antítesis de la religión, pero Il Padrino está lleno de imágenes religiosas, y harían falta anteojeras (¿como la cabeza del caballo en la cama?) para no verlo.

Lisi hace un gran favor al lector ofreciendo un link a un artículo de 2013 de David A. King, profesor asociado de Inglés y Estudios Cinematográficos en la Kennesaw State University, el cual define a Il Padrino como una obra profundamente católica.

“Ver varias veces las películas permite descubrir detalles muy significativos sobre la condición humana universal y sobre el Espíritu Santo que – parafraseando a Gerard Manley Hopkins – aletea por encima”, escribe King, subrayando tres momentos cruciales en la trilogía que despiertan profundas preguntas teológicas: el Bautismo en la primera parte, el asesinato de Fredo en la segunda y la Confesión de Michael en la tercera.

La referencia religiosa más obvia en Il Padrino es el propio título del libro y de las películas. Un padrino es un hombre que responde por el niño que es bautizado, durante la administración del sacramento del Bautismo. Una de las escenas más tremendas del film está ambientada dentro de la catedral de Old St. Patrick en Nueva York, en la que está teniendo lugar un bautismo, cuyas escenas se entremezclan con las de las acciones criminales que en ese momento se están produciendo en otras partes de la ciudad por orden de Michael Corleone. Mientras este responde a las preguntas rituales del sacerdote: “¿Renuncias a Satanás?”, “¿Y a todas sus obras?”, se muestra el brutal tiroteo entre boss de bandas rivales.

“En resumen, Michael es bautizado dos veces: una vez cuando renueva sus votos bautismales, la segunda cuando es ‘bautizado’ en una unión casi ineludible con el crimen”, escribe King.

“La plena iniciación de Michael en el crimen organizzato alcanza su momento más terrible cuando ordena el asesinato de su hermano mayor Fredo, que ha traicionado a la familia y que, por tanto, según la ley de la omertà de la mafia, debe morir. El homicidio de Fredo tiene lugar en el lago Tahoe mientras pesca con el asesino Al Neri. De niño, Fredo una vez había ido a pescar con sus hermanos, y atribuye su éxito en ese viaje al hecho de que había rezado un Ave María cada vez que iba a echar el anzuelo. Vemos a Fredo pescando en la barca con Neri, y le oímos pronunciar las palabras del Ave María. En el momento del ‘ruega por nosotros, pecadores’, el objetivo se enfoca en Michael, que está observando la escena desde su casa flotante. Se oye un disparo, y después las imágenes vuelven a la barca, en la que se ve sólo a Neri bajo un cielo oscuro”.

Il Padrino Parte III muestra a Michael recordando este acontecimiento mientras recibe una distinción honorífica papal, y el contraste le lleva al remordimiento por la vida de hipocresía y depravación que ha vivido.

“Es aquí donde surge el concepto católico de la esperanza de Coppola”, escribe King. “Michael ha traicionado a la Iglesia y ha blasfemado contra ella burlándose del Bautismo. Ha matado a su propio hermano. Para el mundo, está fuera de cualquier posibilidad de redención”.

En Italia, Michael se encuentra con un cardenal, y queda muy impresionado por él. Durante una discusión, el purpurado sostiene que en la Europa moderna, “y por extensión, en el propio Michael, Cristo no ha entrado”, prosigue King. Por exhortación del cardenal, Michael se confiesa por primera vez en 30 años.

“En una de las más bellas interpretaciones de Al Pacino, Michael lo cuenta todo. Hasta el cardenal se queda impactado, mientras Michael, llorando, confiesa:  ‘He matado al hijo de mi madre. He matado al hijo de mi padre’. Antes de recibir la absolución – un momento espléndido para un espectador católico, porque incluso los pecados más terribles pueden ser perdonados –, el cardenal dice: ‘Tu vida podría ser redimida, pero no sé si te lo crees’”.

“Pienso que Michael lo cree”, concluye King. “A pesar de todo lo que pasa después de la Confesión – escándalo en el Vaticano, múltiples homicidios perpetrados por su sucesor, el asesinato de su propia hija, Michael quiere desesperadamente cambiar. Dice: ‘Juro por la vida de mis hijos, denme la posibilidad de redimirme y no pecaré más’”.

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