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CINE CLASICO: Momo contra los hombres de gris

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Un ya clásico de la literatura contemporánea, llevado al cine con sencillez pero eficacia

Momo (1973) fue escrita poco después de nacer yo. De no ser por el cine hubiese sido altamente improbable que yo llegase a poblar sus páginas; algo que sucedió. La culpable del encuentro fue La historia interminable (1984), la adaptación cinematográfica de la novela fantástica, publicada en 1979 por el escritor alemán Michael Ende (que se llegó a querellar sin demasiada fortuna con la productora por cambiar esta el argumento de la historia, traicionando al original).

Esa película, en la que un dragón con aspecto de peluche albino gigante llevaba a un niño volando en sus lomos al son de una canción de la que no somos capaces de liberarnos, interpretada por un tal Limahl, fue la responsable de que algún profesor, preocupado ya entonces por nuestro poco hábito lector, empezase a leer a Ende como un poseso y acabase recomendándonos Momo en clase. No sé por qué nos fiamos de su indicación, pero a los que lo hicimos nos acabó entusiasmando leer aquellos libros editados por Alfaguara; incluso nos zampamos La historia interminable en su versión original no retocada.

De hecho, no fuimos los únicos que hicimos ese ejercicio de genealógico, en busca de Momo: también el cine alemán tomó conciencia del posible valor de rescatar la obra de este autor para la pantalla, y se lanzó a rodar un filme de financiación italo-alemana que no tuvo ni siquiera una milésima parte de éxito que La historia interminable, por razones evidentes de calidad de la producción, que no de trama.

Pese a la fragilidad estética de Momo (1986), la historia es muy interesante y especialmente pertinente para los tiempos que corren. Sólo hay que ver cuál es el subtítulo de la obra original para entender que estamos ante una fábula moral especialmente adecuada para nuestros tiempos de crisis económica, política, pero, sobre todo, cultural. El título original completo en español es: Momo o la extraña historia de los ladrones del tiempo y la niña que devolvió el tiempo a los hombres.

Las posibilidades teóricas de complicar el análisis de lo que sucede en esta historia son considerables. Es uno de esos relatos que sirven como literatura infantil, juvenil, adulta e incluso para inteligencias extraterrestres o geniales. Cuantos más conocimientos y experiencia, mayor acceso tienes a niveles interpretativos complejos de lo que está sucediendo. Sin embargo, la historia es sencilla.

En un barrio típicamente italiano, con unos personajes muy sencillos, ligados a la vida comunitaria y al gozoso disfrute de lo poco que tienen, aparece una enigmática niña sin techo viviendo en las ruinas de un anfiteatro. Un barrendero y un cuenta-cuentos van a hacerse inmediatamente sus amigos, y el vecindario la va acoger como una más, dándole de lo poco que tienen para su subsistencia.

Pero la felicidad ambiente va a desaparecer cuando unos misteriosos hombres trajeados de gris, con luminosas calvas y cigarros puros siempre humeantes, introduzcan en la sociedad una nueva lógica del tiempo, midiéndolo en función de la productividad y del rendimiento económico. Forman parte de una especie de confabulación global en pos de robarles el tiempo a los habitantes de la ciudad, consumiéndolo, fumándoselo, sin dejar espacio en sus vidas para que estas sean realmente vividas.

Al final, como en los buenos cuentos, no ganan los malos. Momo, con la ayuda del maestro Hora, interpretado por el mítico director de cine John Huston, que murió un año después de este papel, va a conseguir vencer. El economicismo desatado, el consumismo rampante, el materialismo endémico, el capitalismo salvaje, esto es, la desconsiderada parametrización de la vida y del tiempo humanos así como la eliminación sistemática de la concepción de la existencia como un don a descubrir, no consiguen imponerse pese a las sinergias sistémicas.

Una niña, un anciano relojero guardián del tiempo y su mágica tortuga Casiopea, derriban la luciferina organización de los hombres de gris. El antídoto para este mundo de competitividad salvaje y exclusión son Momo y su mirada, que ve a todas las personas percibiendo y testimoniando su intrínseca belleza. Eso tan sencillo es capaz de cambiarlo todo.

Mira la película completa:

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