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Homosexual, la Iglesia te ama

© DR
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La verdadera libertad es conocer la atracción homosexual, que se puede vivir de una manera muy diferente a como la sociedad te lo impone

El escritor francés Philippe Ariño, católico y conocido por haber reconocido su AMS (atracción hacia el mismo sexo) y por su postura a favor de la continencia, ha ofrecido una entrevista a diarioelprisma.es en la que aborda las raíces de la homosexualidad y cómo la verdad que ofrece la Iglesia cura las heridas que conducen a ella
 
«Cuando miras lo que hay detrás de la cortina rosa te das cuenta de que la atracción homosexual es el síntoma de todos los sufrimientos y de todas las violencias del mundo», ha afirmado el escritor francés Philippe Ariño al periodista Jaume Vives, del diario El Prisma.
 
Homosexual reconocido y al mismo tiempo a favor de la continencia, Ariño desvela que en las raíces de la homosexualidad hay heridas como «el divorcio de los padres, que da una imagen de la diferencia de sexos traumática», o la vida «en aquellas sociedades donde el matrimonio no es vivido con amor»; además, afirma que «el 90% de las personas homosexuales ha tenido problemas con sus padres, ya sea por conflictos o por ausencia de relación».

Junto a ello, hay otros factores, como «la pornografía, que distorsiona la imagen del verdadero hombre y la verdadera mujer»; o la propia violencia física: «tengo 90 amigos homosexuales que me han dicho que han sido violados, por familiares o en su práctica homosexual amorosa. Hay mucha violencia en el ambiente homosexual», reconoce.
 

Sin embargo, hay salida, pues «los hombres no nos reducimos a nuestras atracciones sexuales. La homosexualidad no es un amor auténtico porque rechaza la diferencia de sexos. Se dan la apariencia de vivir un amor porque hay unos sentimientos, una ternura, contacto físico, genitalidad, pero les falta el alma. No se puede vivir el amor si se rechaza la diferencia de sexos».

Por el contrario, «la verdadera libertad es conocer la atracción homosexual, saber qué es, que es el síntoma de heridas profundas de la identidad del amor, pero que se puede vivir de una manera muy diferente a como la sociedad te lo impone».
 
En esa labor de ayuda está la Iglesia, en la que «siempre me he sentido acogido y no instrumentalizado –cuenta el escritor francés–. La Iglesia es la única que dice que hay un problema en la homosexualidad. Los demás dicen: Es genial…

La única que se atreve a decir lo que en realidad es, y a proponer un camino de felicidad para las personas homosexuales, es la Iglesia. La única que habla de nuestro sufrimiento y propone soluciones es la Iglesia. Yo jamás he sido rechazado por un sacerdote. La Iglesia te propone un camino, que es la continencia, sin imponértelo. No anula nada, propone algo mejor. Esa es la verdadera actitud de amor, misericordia y exigencia».

A una persona que percibe estos signos de AMS (atracción hacia el mismo sexo), Ariño le diría: «La Iglesia te ama, y tú, con tu atracción homosexual, si no la practicas y la das a los demás y a la Iglesia, puedes ser un gran santo. Las personas homosexuales que no practican su atracción homosexual pero que la dan a los demás son grandes evangelizadores. Divertidos, entrañables, increíbles, verdaderamente impactantes. La Iglesia acoge a todo el mundo tal como es. Eso no son solo palabras, son actos y es nuestra vida. Es innegable. ¡Y es algo fenomenal!»
 
La entrevista completa se puede leer AQUÍ

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
 
Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega
 

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