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El niño que con su enfermedad convirtió a muchos

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Varias cadenas de oración, de 72 horas continuas, a las que muchas personas se sumaron para rezar por 15 minutos, y a las más de 23 mil “Avemarías” que se han ofrecido por la salud de Mateo

Aún no cumplía sus tres añitos, cuando la vida sorprendió a Mateo. Sus padres, Malena Canales y Armando Vázquez, nunca imaginaron la batalla que librarían, luego de que el pasado 18 de enero, mientras jugaban en un parque, el pequeño les dijo: “Me duele la pancita, quiero vomitar”.

Ese malestar, al parecer sencillo –sobre todo en un niño sano– a los pocos días se convirtió en un devastador diagnóstico: “Hepatoblastoma”, un tumor cancerígeno que se había apoderado prácticamente de todo el hígado, con riesgo de propagarse a los pulmones, por lo que la vida del niño pendía de un hilo.

La noticia afectó gravemente al matrimonio; su único hijo tenía cáncer, “se podía morir”, pero había que hacer algo. “Nosotros no éramos muy apegados a la religión, pero cuando nos confirmaron el diagnóstico, decidimos ponernos en manos de Dios y de la Santísima Virgen; les pedimos que nos sacaran adelante, que nos acompañaran en el camino y nos permitieran tener a Mateo por muchos años más”, relata Malena.
 
Tomados de la mano de Dios y de la Virgen, encontraron la fuerza para afrontar los seis meses que ha durado la difícil batalla para vencer el cáncer de Mateo, que hoy es una feliz realidad.

Con lágrimas en los ojos, Malena comparte algunos de los momentos más difíciles, desde los innumerables estudios clínicos a los que fue sometido el pequeño, hasta las seis quimioterapias que recibió para disminuir el tumor, cuyos efectos casi le cuestan la vida.

Pero eso era sólo el principió, porque aunque se logró reducir el tamaño del tumor, Mateo necesitaba un trasplante de hígado, por lo que a principios de julio fue sometido a una cirugía para recibir un pedacito de hígado sano que le donó su propio padre.

La operación, en la que participaron 27 médicos, duró 15 horas, con riesgo de muerte para Mateo y su papá. “Recé mucho. Mi esposo, gracias a Dios, salió bien, pero Mateo se quedó en el quirófano. Cuando salió, lo llevaron a terapia intensiva, conectado a más de 12 tubos, pálido, frío, con una hemorragia muy fuerte y la advertencia de que podía morir esa noche; sentí que ya no podía más. En ese momento le dije al Señor: ‘sostenme, y si mi hijo sale de ésta, será para gloria tuya’”.

Malena reconoce que hubo momentos de dudas: “a veces, cuando alguien me decía ‘que se haga la voluntad de Dios’, sentía como si fuera una grosería, porque nos costaba mucho comprender que la voluntad de Dios es buena, que nunca hace nada para lastimarnos, y aunque Él nos llevó hasta el fondo, poco a poco nos iba sacando; entonces decíamos ‘perdónanos por flaquear’”.

Mateo y sus papás nunca estuvieron solos, “el amor de Dios se mostró en el rostro de la familia y amigos, amigos de los amigos, y en personas que no conocemos”, explica Malena al referirse a las varias cadenas de oración, de 72 horas continuas, a las que muchas personas se sumaron para rezar por 15 minutos, y a las más de 23 mil “Avemarías” que se han ofrecido por la salud de Mateo.
 
“Nos llegan correos de personas de todas partes, contándonos cómo la historia de Mateo ha cambiado sus vidas, agradeciéndole a mi hijo porque les ha ayudado a saber que Dios existe; gente que nos dice ‘yo no sabía rezar el Rosario y ahora lo hago a diario por Mateo’”, añade.

“Porque Dios nos Ama”

Es la respuesta contundente que Malena y Armando tienen para la pregunta: ‘¿porqué a nosotros?’, que tantas veces se hicieron durante el proceso. “Hoy tenemos claro que Dios nos ama tanto que permitió que todo esto pasara para salvarnos como familia, porque nuestro matrimonio estaba un poco desgastado, y ahora somos mucho más unidos, oramos juntos, tenemos un plan de vida los tres, nos dimos cuenta de lo mal que llevamos nuestra religión”.

Mateo ha sido el instrumento de Dios en todo esto; él ha logrado unir en oración a toda la familia y a tanta gente más, en él Dios nos ha mostrado su amor infinito y misericordioso, y lo seguirá haciendo porque la historia de Mateo no termina con el cáncer, la gente tiene que saber que Dios nos ama, y que aun en las tormentas, cuando dices ya no puedo más con el miedo, con el dolor, Dios siempre está para decirte ‘tranquila, déjamelo a mí’”, concluyó Malena.
 
Aunque el cáncer está controlado, en estos días Mateo regresó al hospital para recibir las últimas quimioterapia a fin de acabar con cualquier posibilidad de una metástasis.
 
Conoce más sobre la historia de Mateo y cómo puedes apoyar a su familia a través de Facebook, en la página Ayudemos a Mateo, y en Twitter: @por_mateo 
Artículo originalmente publicado por SIAME 

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