Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

La economía no es ni consumismo, ni necesariamente mercado

© DR
Comparte

¿Qué dice la Doctrina Social de la Iglesia sobre la Economía?

Con la crisis, todos hablamos de economía, todos sabemos de economía, y lo que muchos dicen que dice la economía es como un oráculo divino, indiscutible, inevitable, al que entregarse sin rechistar.
 
Se suele decir que la economía es la ciencia social que estudia cómo los individuos o las sociedades usan o manejan los escasos recursos para satisfacer sus necesidades. Es una definición un poco raquítica.  El origen etimológico de la palabra economía proviene del griego "oikonomia" (norma –“nomos”- del hogar -"oikos"). Se trata por tanto en realidad del arte de cómo organizar la vida del hogar, ya sea el hogar familiar, que el de la comunidad social, el de la polis.
 
Por eso, por mucho que los liberales se empeñen la economía es un instrumento al servicio de la vida humana digna, solidaria (el hogar es siempre comunitario) y política (organización de la polis), y no la ley ciega del mercado indigno, insolidario, y reacio a toda intervención política. La Doctrina Social de la Iglesia lo tiene claro, cuando dice que dos cosas no son economía:

 Que economía no es consumismo: el desarrollo económico no puede reducirse a la acumulación de bienes pues su “la excesiva disponibilidad de toda clase de bienes materiales para algunas categorías sociales, fácilmente hace a los hombres esclavos de la posesión y del goce inmediato… Es la llamada civilización del consumo o consumismo”. Lo dice el nº 28 de la encíclica Solicitudo Rei Socialis, de Juan Pablo II.
 
Y que economía no es necesariamente mercado: “la actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Por tanto, separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios”. Lo dice el nº 36 de la Encíclica Caritas in Veritate, de Benedicto XVI.
 
Esto está muy lejos de lo entienden la mayoría de los políticos y de los economistas, que de lo que se ocupan es de su bolsillo, o del bolsillo de los que los mandan, que no tiene nada que ver con ese “hogar humano” que es la economía. 

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.